â»ïžMira, la jugada de los entornos tĂłxicos es siempre la misma y se ve venir de lejos: cuando el sistema estĂĄ podrido, no arreglan el fallo, te ponen la etiqueta a ti por señalarlo.
Si levantas la mano para decir que algo no cuadra, ya eres "el conflictivo".
Si haces una pregunta que escuece, eres "negativo".
Y si no te pones a aplaudir como un tonto cada tonterĂa que proponen, es que "no tienes espĂritu de equipo".
El mensaje que te lanzan entre lĂneas estĂĄ clarĂsimo: o te callas y pasas por el aro, o te convertimos a ti en el problema oficial.
Pero ojo, que estos chiringuitos no aguantan por los que lo hacen mal, se sostienen porque hay gente buena tragando y aguantando el peso.
El lĂo de verdad viene cuando esa gente buena se harta, se rompe o, sencillamente, da un portazo y se va.
Yo lo tengo claro, prefiero mil veces estar del lado de los "incĂłmodos".
De esos que no se venden por una palmadita en el hombro ni por caerle bien a todo el mundo.
Si ahora mismo te estĂĄn señalando o te han puesto el cartelito de "difĂcil" por decir las verdades a la cara, no te rayes: tĂș no eres el problema, eres la prueba viviente de que el sistema hace aguas por todas partes.
Mejor perder el sitio que perder la dignidad, porque al final del dĂa, con quien te tienes que ir a dormir es contigo mismo.
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