Estoy cansada de ver cuentas que no hacen otra cosa más que pedir dinero —y no me importa el motivo que aleguen—, perfiles sin una identidad clara que solo difunden las mismas imágenes y vídeos sobre Irán una y otra vez, muchas de ellas con señales claras de desinformación o contenido generado por inteligencia artificial que se aprovecha del caos informativo reciente.

No me interesa seguir ni interactuar con cuentas que no tienen perfil definido, publicaciones propias o una razón legítima para estar ahí.
Por eso he decidido bloquear o silenciar a todas las que parecen estar más interesadas en monetizar, sembrar confusión o sacar ventaja de líos geopolíticos que en aportar contenido real y verificado.

Mi feed, gracias. 😒

#cansada #desinformacion #redessociales #bloqueoyasilencio #contenidoautentico #verificacion #mastodon #realidad #controlsocial

#reflexion

"La caza de brujas no fue un estallido de fanatismo medieval, sino un mecanismo de control de la Edad Moderna para consolidar el patriarcado y el nuevo orden económico, castigando a quienes poseían autonomía sobre su cuerpo y su entorno."

Silvia Federici, Historiadora y teórica (autora de Calibán y la bruja)

#Historia #Sociologia #ControlSocial

El miedo colectivo no es accidente, es estrategia. Nos asustan juntos para controlarnos por separado. La pregunta no es si el peligro es real, sino quién firma la nómina del pánico.
#MiedoColectivo #ControlSocial #PlétoraNetwork

https://pletnet.io/miedo-colectivo/?utm_source=mastodon&utm_medium=jetpack_social

Miedo Colectivo: El Pegamento Social | Plétora Network

El miedo colectivo no es accidente, es estrategia. Nos asustan juntos para controlarnos por separado. La pregunta no es si el peligro es real, sino quién firma la nómina del pánico.

Plétora Network

Si tu banco no te contesta el DM, no es que estén ocupados, es que están esperando a que te canses de tener razón. Hoy hablamos del silencio como arma de destrucción masiva.

#ComunicacionDeCrisis #VacioInformativo #ManipulacionInstitucional #DisonanciaCognitiva #ControlSocial #PsicologiaDeMasas #PoderYSilencio

http://anonimageek.com/2026/02/12/gaslighting-institucional-vacio-informativo/

III. «Gaslighting» Institucional: El arte de usar el silencio como gasolina

¿Alguna vez has esperado la respuesta de una gran empresa ante un escándalo y solo has recibido un silencio sepulcral durante más de 48 horas? No es que no tengan Community Manager; es que están pr…

Anonima Geek

 𝑪𝒂𝒔𝒕𝒊𝒈𝒐𝒔 𝒑𝒂𝒓𝒂 𝒔𝒊𝒍𝒆𝒏𝒄𝒊𝒂𝒓 𝒂 𝒍𝒂 𝒈𝒆𝒏𝒕𝒆  

Ser chismoso, contestón o simplemente incómodo tenía un precio muy alto.
¿Te imaginas no poder hablar nunca más por contar un secreto? 🤐
En la Europa de los siglos XVI y XVII, la llamada Brida de la Chismosa fue una de las herramientas más crueles para imponer el silencio.
Una especie de “silencio administrativo”, sí, pero hecho de hierro, humillación y dolor 🔩👅.

Si la cuerda de cáñamo ya nos parece repulsiva, la Bridle of Scold iba un paso más allá.
No era solo castigo físico: era tortura psicológica diseñada para quebrar a la persona delante de toda la comunidad.
Y aunque el nombre hable de “chismosas”, su uso revela algo mucho más profundo: un sistema de control social y patriarcal.

El diseño del horror era meticuloso.
No se trataba de una simple máscara metálica.
En el interior llevaba una placa que se introducía en la boca y se apoyaba directamente sobre la lengua.
En muchos casos tenía pinchos o bordes afilados.
La consecuencia era clara: cualquier intento de hablar provocaba cortes, desgarros y sangrado.
El mensaje era brutalmente eficaz: callar o sufrir.
El silencio no era una opción moral, era una necesidad física.

Pero el castigo no terminaba ahí.
La humillación pública era parte esencial del proceso.
A la víctima —casi siempre mujeres acusadas de “reñir”, “hablar demasiado” o cuestionar la autoridad— se le colocaba una correa y era paseada por el pueblo.
En ocasiones era su propio marido quien la conducía, reforzando la idea de dominio.
Durante el recorrido, los vecinos tenían vía libre para insultar, escupir o arrojar basura y excrementos.
Ella no podía gritar, protestar ni defenderse.
El dolor y la vergüenza hacían el resto.

El término scold designaba en esa época a una mujer considerada perturbadora por usar su voz.
No por mentir necesariamente, sino por hablar.
En Inglaterra y Alemania este castigo fue relativamente común.
En España y América no se popularizó de la misma forma, pero la Inquisición contaba con mecanismos propios de silenciamiento y señalamiento público, como mordazas, penitencias públicas o el sambenito, que marcaban de por vida a quien había osado hablar contra el orden religioso.

¿Y por qué tanto miedo a la lengua?
Porque se creía que el chisme era una herramienta del diablo para dividir a la comunidad.
Callar no solo era un acto de disciplina social, sino una forma de “purificar” el alma.
La brida no solo castigaba: corregía, domesticaba y advertía al resto.

Lo irónico es imaginar qué habría pasado si estos artefactos se hubieran aplicado en cortes como la de Versalles.
Probablemente se habría quedado sin nobles en una tarde.

💠La Brida de la Chismosa no fue un caso aislado.
La historia está llena de castigos públicos pensados para avergonzar, disuadir y controlar, especialmente por faltas consideradas menores.

💠El Capote del Borracho, usado en Inglaterra, obligaba al condenado a llevar un barril pesado con agujeros para la cabeza y los brazos.
Debía desfilar por la ciudad cargando el peso literal de su “vicio”, convertido en espectáculo ambulante.

💠El Taburete de la Vergüenza, o Cucking Stool, se aplicaba a personas consideradas pendencieras o acusadas de fraudes menores.
La víctima era atada a una silla y sumergida repetidamente en agua, a veces en ríos contaminados, entre las risas del público.

💠El Cepo fue uno de los castigos más extendidos.
Manos, pies o cuello quedaban atrapados en una estructura de madera en plena plaza.
Durante horas o días, la persona quedaba expuesta a burlas, insultos y agresiones.
El delito importaba menos que la exhibición.

💠El Violín de las Comadres, quizá uno de los más simbólicos, inmovilizaba a dos personas cara a cara mediante una estructura de madera.
Se usaba contra quienes discutían o se peleaban públicamente, forzándolos a compartir la humillación mientras se anulaba cualquier intento de defensa o diálogo.

Todos estos castigos tenían algo en común: no buscaban justicia, sino control.
Convertían el cuerpo en advertencia y el dolor en lección colectiva.
En un mundo donde la palabra podía ser peligrosa, el silencio se imponía a golpes de hierro y vergüenza.

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#historia #castigoshistoricos #edadmedia #controlsocial #mujeresenlahistoria #bridadelachismosa #torturahistorica #humillacionpublica #historiacruel #ecosdelpasado

@autonomysolidarity

"La policia catalana està atacant específicament els usuaris de telèfons intel·ligents Pixel

TOTHOM ÉS UN SOSPITÓS

Els dispositius permeten la instal·lació de sistemes operatius alternatius centrats en la privadesa de dades, com ara GrapheneOS. Això és suficient per a una sospita general..."

https://www.derstandard.de/story/3000000278495/katalanische-polizei-geht-gezielt-gegen-nutzer-von-pixel-smartphones-vor

#Katalonien #Polizei #Repression #Überwachung
#mossosdesquadra #Repressió #controlsocial

Katalanische Polizei geht gezielt gegen Nutzer von Pixel-Smartphones vor

Auf den Geräten lassen sich alternative Betriebssysteme mit Fokus auf Datenschutz wie GrapheneOS installieren. Das reicht für einen Pauschalverdacht

DER STANDARD

Mi mejor versión

La aplicación no se presentó como una imposición, porque nadie acepta una imposición de buen grado. Se presentó como una solución, y en un mundo cansado, saturado y permanentemente evaluado, las soluciones siempre parecen razonables. El mensaje inicial no hablaba de identidad ni de cambios profundos; hablaba de oportunidades, de sincronización, de estar alineado con el momento correcto para no quedarse atrás.

—Perfil anual detectado. Ajuste recomendado según tendencia social vigente.
—Programa avalado por el Sistema Nacional de Bienestar y Productividad.

Ese último detalle fue el que me tranquilizó. No era una app cualquiera, no era una moda más salida de una startup ambiciosa; estaba certificada, regulada, integrada a plataformas oficiales. La descripción explicaba, con un lenguaje técnico cuidadosamente neutro, que el programa utilizaba análisis de comportamiento colectivo, tendencias culturales y necesidades económicas para optimizar la participación social de cada individuo, reduciendo fricción, desempleo, ansiedad y desajustes sistémicos. No decía “obedecer”, decía “sincronizar”. No decía “cambiar”, decía “ajustar”.

La primera recompensa llegó antes incluso de que pudiera preguntarme si aquello era una buena idea. Un correo de recursos humanos anunció una evaluación positiva de mi perfil, un bono inesperado por “adaptabilidad y proyección”, y una invitación a un proyecto que, hasta ese momento, parecía fuera de mi alcance. La app me notificó segundos después.

—Impacto positivo detectado. Ajuste validado por entorno laboral.

No me pidió nada explícito. Solo sugerencias. Cambios pequeños, medibles, siempre acompañados de resultados visibles. Y eso fue lo verdaderamente aterrador: funcionaba.

Año 1: visibilidad aspiracional

Ese primer año, la tendencia dominante era clara. El algoritmo lo explicó sin rodeos: la economía necesitaba consumo aspiracional, figuras visibles, gente que pareciera exitosa para sostener el deseo colectivo. No mencionó a celebridades específicas, pero todos sabíamos que era la época del exceso normalizado, de cuerpos perfectos, vidas públicas, lujos convertidos en narrativa cotidiana. La app comenzó con recomendaciones suaves: cuidar más mi imagen, compartir más aspectos de mi vida, proyectar seguridad.

Cada acción alineada venía acompañada de recompensas concretas. Mejores métricas en el trabajo, más visibilidad en plataformas, invitaciones, descuentos personalizados, accesos preferenciales. El sistema fiscal incluso ajustaba beneficios para perfiles considerados “altamente influyentes”. No era solo popularidad; era infraestructura a favor.

—Ajuste en curso. Extroversión funcional activada.

Me volví más sociable, más expresivo, más consciente de cómo me veía y cómo era percibido. No sentía que estuviera actuando; sentía que por fin estaba entendiendo las reglas reales del juego. Quienes no se adaptaban quedaban fuera de oportunidades, no por castigo explícito, sino por simple incompatibilidad con el momento. Al final del año, la app confirmó el cierre del ciclo con un mensaje breve.

—Perfil alineado. Beneficios consolidados.

Intenté recordar si siempre había querido ser así, pero la pregunta se disolvió en el confort de una vida que, objetivamente, iba mejor.

Año 2: disciplina productiva

El cambio de tendencia fue anunciado con semanas de anticipación. El consumo excesivo había generado saturación, y ahora el sistema necesitaba orden, sobriedad, eficiencia. La app explicó que la visibilidad emocional del año anterior ya no aportaba valor económico ni social. Era momento de la productividad silenciosa, de la imagen seria, de la disciplina como virtud suprema.

—Reconfiguración recomendada. Nueva demanda social detectada.

Mis incentivos cambiaron. Ya no se premiaba la exposición, sino la constancia. Menos publicaciones, más resultados. Menos emociones, más métricas. El sistema laboral empezó a favorecer perfiles estables, predecibles, incuestionables. Quienes no ajustaban eran catalogados como riesgos de desempeño y perdían beneficios sin que nadie pudiera señalar una injusticia concreta.

La app intervenía en mis decisiones cotidianas: horarios de sueño optimizados para rendimiento, recomendaciones de vestimenta acordes al perfil profesional dominante, incluso modulaciones en el tono de mis correos y mensajes. Todo estaba justificado en nombre de la eficiencia colectiva.

—Coherencia social aumentada. Riesgo reducido.

Me ascendieron. Me felicitaron por mi madurez. Dejé de reconocerme en la versión extrovertida del año anterior y, lo más inquietante, me pareció lógico haberla superado. Empecé a ver a quienes aún vivían en ese molde como personas inmaduras, poco serias, casi irresponsables. El sistema no necesitaba que yo los rechazara; necesitaba que yo los considerara obsoletos.

Año 3: corrección moral

El tercer año no prometió recompensas visibles. Prometió estabilidad. El algoritmo detectó un cansancio social profundo y una necesidad de orden más rígida, de normas claras, de conductas previsibles. La app habló de valores, de corrección, de reducir desviaciones que generaran ruido en el sistema.

—Alineación ética necesaria. Programa supervisado por el Consejo de Estabilidad Social.

Fue entonces cuando entendí que ya no era solo una app. Era una herramienta de gobierno blando, una forma de moldear a la población sin leyes explícitas, sin violencia, sin resistencia organizada. Quien no se alineaba perdía acceso a créditos, a servicios prioritarios, a redes de apoyo. No era un castigo; era una consecuencia administrativa.

Mis opiniones comenzaron a desaparecer, no porque alguien las censurara, sino porque dejaron de ser útiles. La app sugería silencios estratégicos, adhesiones moderadas, posturas seguras. Cada vez que dudaba, aparecía una advertencia suave sobre posibles impactos negativos en mi perfil social.

—Individualidad detectada. Ajuste recomendado.

Miré a mi alrededor y vi versiones similares de mí mismo, personas distintas en apariencia pero idénticas en comportamiento, alineadas con el molde vigente. Comprendí entonces que el cambio anual no buscaba diversidad, sino renovación del mismo producto para mantenerlo vendible.

El último mensaje llegó sin ceremonia.

—Identidad original incompatible con ciclos futuros. Eliminación programada.

Intenté recordar quién había sido antes de todo esto, qué me hacía sentir vivo cuando no era rentable, pero no encontré nada. No porque me lo hubieran arrancado, sino porque había sido sustituido año tras año por versiones funcionales, adaptables, descartables. Frente al espejo vi a alguien correcto, aprobado, perfectamente integrado, y entendí la verdad final.

No era una persona mejorada.

Era un producto actualizado.

Y lo más cruel no fue perder mi identidad, sino descubrir que, cuando el siguiente molde llegara, yo mismo pediría ser reemplazado, porque el sistema me había enseñado que existir solo tenía sentido si encajaba.

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La noche después de la navidad

La niña que guardaba invierno en los bolsillos

La estrella que no quería subir al cielo

Felicidad aprobada

Entre lo dulce y lo que duele

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En silencio, se publicó la Resolución que lleva al Ministerio de Seguridad a convertirse en «El Gran Hermano»

Bajo el lenguaje técnico de la “interoperabilidad”, el Ministerio de Seguridad habilitó el acceso automático y en tiempo real a bases de datos sensibles. Sin debate público ni control parlamentario, la Resolución 1404/2025 profundiza una lógica de vigilancia permanente que concentra poder y erosiona garantías. Por Roque Pérez para NLI El backend del control La Resolución 1404/2025, firmada por el Ministerio de Seguridad Nacional y publicada hoy en el Boletín Oficial, no crea […]

https://noticiaslainsuperable.com.ar/2025/12/16/en-silencio-se-publico-la-resolucion-que-lleva-al-ministerio-de-seguridad-a-convertirse-en-el-gran-hermano/

Directa 594

L’empresa Excem, que fa donacions al Likud, el partit de Benjamin Netanyahu, és l’adjudicatària del sistema d’intercepció de les comunicacions de la policia catalana.
https://directa.cat/monopoli-israelia-en-lespionatge-digital-dels-mossos-i-la-guardia-civil/
via @La_Directa

#ControlSocial #ControlPolític

Monopoli israelià en l’espionatge digital dels Mossos i la Guàrdia Civil

L’empresa Excem, que fa donacions al Likud, el partit de Benjamin Netanyahu, és l’adjudicatària del sistema d’intercepció de les comunicacions de la policia catalana. El programari Reliant, desenvolupat per exmilitars a Tel-Aviv, és la columna vertebral de l’espionatge de la Guàrdia Civil. La tecnologia de vigilància és un dels àmbits pels quals el govern espanyol ha passat de puntetes en el decret llei de bloqueig a la indústria d’armament d’Israel

directa.cat

LA VERITABLE CARA DE LA INTEL•LIGÈNCIA ARTIFICIAL

Ateneu Llibertari de Gràcia, dimecres, 5 de novembre, a les 19:30 CET

DIMECRES 5 NOVEMBRE
⏰ 19:30h
Del 4 al 6 de novembre, es celebra la 14ena edició de l'Smart City Expo World Congress, a la Fira de l’Hospitalet.
Aquest congrés és l'esdeveniment mundial més rellevant en l'àmbit de les “ciutats intel·ligents” és el punt de trobada de les principals actors en l’àmbit smart. 
Enguany hi havia anunciada la presència d’Israel, però s’ha retirat “voluntàriament”, l’estat s’ha retirat, però les tecnologies de control (israelianes, ianquis, o d’on siguin) continuen al congres.
El que passa a Gaza i a Hebron és l’experiment d’una tecnologia de smart-anihilament, és una amenaça futura per tot el mon... per això ens hem de solidaritzar amb palestina
L’alcalde de Barcelona ens amenaça amb 1.000 noves càmeres de videovigilància amb IA, a Badalona amb 500 noves càmeres, a la AMB  amb l’APP de Seguretat Ciutadana, la Smart City es va fent realitat (en una escala molt menor que a Hebron o a la Xina) davant nostra.
Per discutir això el dia 5 a les 19:30 vine a l’Ateneu LLib.Gràcia

https://bcn.convoca.la/event/la-veritable-cara-de-la-intelligencia-artificial