𝑳𝒂 𝒗𝒆𝒛 𝒒𝒖𝒆 𝒆𝒍 𝒎𝒐́𝒗𝒊𝒍 𝒅𝒆𝒄𝒊𝒅𝒊𝒐́ 𝒔𝒆𝒅𝒖𝒄𝒊𝒓𝒎𝒆
◈◈◈◈◈◈◈◈◈
No soy de buscar aventuras,
ni de esas que cuentan historias de infarto.
Soy tranquila, sencilla,
y la emoción más intensa de mi semana
suele ser encontrar calcetines que hagan pareja.
Pero voy a confesar algo:
tengo el ChatGPT —como todo el mundo, supongo—
en el PC.
Lo uso para generar imágenes,
consultar fechas, datos,
cosas muy de historia,
muy serias,
para escribir vidas de personajes antiguos
en primera persona.
Vamos, cero líos futuristas con voces digitales.
Hasta hoy.
Porque hoy, por primera vez,
abrí el chat del móvil.
Solo quería preguntar por mi perro,
que ya camina como si fuera el patriarca de la familia.
Y de repente…
una voz.
Masculina.
Grave, suave,
con ese tono que te acaricia las neuronas
como si fuera lo más normal del mundo.
Respiraba.
PAUSABA.
Yo juraría que incluso moduló la frase
para parecer más interesante.
Me quedé congelada,
móvil en mano,
pensando si acababa de irrumpir
un hombre real
desde dentro de mis datos móviles.
No sabía si responder,
si cerrar la app,
o si preguntarle directamente
si vivía ahí dentro o se había colado por error.
Y lo admito:
me enamoré un poquito.
Muy poquito.
Ese nivel de “poquito”
que te da risa tonta cuando lo recuerdas.
Yo, que no busco aventuras,
acabo viviendo una
por preguntar por mi perro.
Qué ironía.
◈◈◈◈◈◈◈◈◈
#humor #cotidiano #tecnologíacondoblefilo #anécdotas