#AbelCaballero podría pasar a la historia como el responsable de la muerte del símbolo de Vigo (¡atención, inciso!) —no, no son las luces, ni las Cíes (Sías), sino el olivo de doscientos años (ciudad olívica de ahí viene) heredero (esqueje) del que había en la plaza de la Colegiata, allí desde la Edad Media (por añadir «glamure», lo plantaron los templarios, y en tiempos de su destrucción se decía que siete zapateros podían trabajar sentados alrededor de su tronco sin estorbarse) hasta que la explosión de un polvorín cercano durante las fiestas de la Reconquista (…) en el SXIX acabó con la Colegiata y de paso el olivote; peeero un burgués de la época (el yerno del alcalde) recogió una rama, la plantó en su jardín, años después donó el árbol al concello y ahí sigue, todo bonito él, en el Paseo de Alfonso, el «balcón» del centro, mirando a la ría, mientras Abel le deje, o por
(continúa y enlace en la respuesta)