Es que tú hablas muy poco, me han dicho hoy.
Primero, eso no es verdad, hablo si necesito comunicar y rajo por los codos cuando estoy cómodo y el tema me interesa. Si no es así prefiero escuchar o abstraerme. Sé que esa persona no albergaba maldad pero si doctrina, el mandato del ruido, de la cháchara hueca. Con el trabajo que me ha costado entender que estaba bien si necesitaba silencio, si necesitaba no interactuar...
Mañana aquí es fiesta, está toda la ciudad en la Feria, yo me la pasé de chavea y no me aporta mucho su intensidad superficial. Gloria pa los que saben disfrutarla, no es para mí, ya no. Quizás mañana me dé un pequeño paseo, quizás desayune fuera, quizás lea toda la mañana a la orilla del río, ya veré.
La verdad es que estoy en un buen momento, la vuelta a casa me ha sentado de maravilla. El libro se mueve y, dentro de sus posibilidades, parece que está llegando a muchas manos y sensibilidades. Me lo estoy pasando genial apuntándome a cualquier evento que salga y que pueda servir para visibilizarlo. Sí, estoy en un buen momento, tranquilo, sin ese ansia por demostrar valor y valía que me lleva acompañando, cauno con sus neuras, desde que empecé a sentirme persona. Estoy bien, comprendo el origen de esa necesidad, sé aliviarla, sé levantar el cuello y perderme en la querencia, sé que el decorado es de cartón y que no tiene entidad ninguna. Pienso menos en la muerte, hace tiempo que es solo un final y no la escapatoria.
Julio Vélez dijo: «solo odio la muerte cuando la pienso en vosotros»
Estoy bien, pero es raro vivir, es gozoso detener la inercia y contemplar lo vivo aquietándose, entonces casi ningún afán se sostiene, casi todos los deseos demuestran su condición de productos, de artefactos de control, de sustancia para adictos.
Estoy bien, cenaré pronto, iré a la cama a leer un slasher enloquecido; justo antes de dormir, como cada día, intento no saltarme esto, leeré al menos un poema y me dejaré caer al sueño.
#vidachica #medaporpensar