cuando el tímpano se rinde
y queda rígido
cuando la vibración de la realidad
es una amenaza
entonces los hombres con sus dientes
con sus manos llenas de puños
el cuerpo esculpido en odio
se lanzan a morder
la belleza de lo extraño
a la matanza lo llaman victoria
nombran un día
proclaman mal menor
a las cabezas en las picas
a la vergüenza de haber desaparecido
en el enjambre
y cuando vuelven a escuchar
todas las canciones y los cuentos
están envenenados
no hay marcha atrás
ya están sobre el camino
cuesta abajo
hacia la siguiente matanza