en lo que tiembla y zumba
me encuentro en lo que medra
y araña en el zarcillo y la yema
en el filamento donde acaba
la raíz y el ensalmo tras la piedra
sacada del río en el círculo
de invocación de la alimaña
no en la pauta avariciosa
del hombre en su cauce uniforme
en lo que sucede a la vista
desatendido
por el afán contable del creyente