el éxito de no reaccionar
no escuchar los halagos
el interés para que seas dentro
de las fauces uno más que se santigua
entregar la negativa en el gesto
no despedirse
estar ausente mientras se izan las banderas
mientras se dora a fuego fatuo el cadáver
que será ofrecido a los secuaces
poner la réplica del cuerpo
qué jarrón más bonito
vaya flores cómo muerden
los caimanes que reposan
al sol de lodo en la orilla de lo real
hacer que se confíen
merecer la palmada en la espalda
de vez en cuando morder
arrebatarles algo que creen imperdible
los laureles sus picores
no hace falta
que te quedes verlos removerse
saborear la incomodidad de la rabia
que no encuentra enemigo para verterse
el triunfo de no pertenecer
dar la espalda extirparles
la lógica simplista de la flecha
que siempre encuentra un objetivo