¿Sabían que el origen del pozole se remonta a un platillo ritual mexica conocido como tlacatlaolli, que en náhuatl significa “maíz de hombre”?
Según los registros documentales de Fray Bernardino de Sahagún en la Historia General de las Cosas de la Nueva España, este caldo era un elemento central en la ceremonia del Tlacaxipehualiztli, celebrada en honor al dios Xipe Tótec, deidad de la fertilidad y la regeneración.
El ingrediente principal era la carne de guerreros capturados en batalla, quienes eran sacrificados en el Templo Mayor. Tras el ritual, el cuerpo del cautivo era entregado al guerrero que lo había capturado, quien a su vez lo llevaba a su hogar para cocinarlo con granos de maíz cacahuacintle. No obstante, existía una restricción ética estricta: el capturador no podía consumir la carne de su propia víctima, pues se consideraba que el vínculo establecido durante el combate los convertía en familiares simbólicos; por lo tanto, el pozole era servido únicamente a sus parientes y a los miembros de la élite azteca, como el Tlatoani Moctezuma.
Tras la conquista en el siglo XVI, el consumo de carne humana fue prohibido por las autoridades españolas. La receta fue modificada sustituyendo la proteína humana por carne de cerdo, debido a que los cronistas de la época afirmaban que ambos tipos de carne poseían un sabor y textura similares. Este cambio permitió que el pozole perdiera su carácter de sacrificio ritual y se transformara en el platillo festivo que persiste en la gastronomía mexicana actual, conservando el maíz como el símbolo sagrado del ciclo de la vida.
#Pozole #Historia #México #Aztecas #Gastronomía #canibalismo
