"—No me animas ni un poco, señor. Si no tenemos esperanzas de ganar contra ellos, ¿qué sentido tiene?
—¿Has ganado alguna vez una disputa, capitana? ¿Has estado sobre los cadáveres de tus enemigos? ¿No? Cuando lo hagas, ven a buscarme. Ven a contarme cómo de dulce te supo la victoria. —Levantó la espada y señaló hacia la brecha—. Hay victoria incluso en la derrota. Porque cuando pierdes, todavía es posible tener éxito en dejar claro algo importante. En decir que rechazas el modo que ellos imponen.
—Pues vaya, eso sí me hace sentir mejor.
—No sé hacer discursos emocionantes, capitana.
—Me he fijado.
—Esas palabras suenan vacías, todas ellas. De hecho, no creo haber escuchado jamás a un comandante o a un gobernante exponer algo que me pusiera firme. O que me generara las ganas de hacer lo que ellos querían. Así que —dijo con un tono amable—, si no muero por otra persona, ¿cómo voy a pedirle a alguien que lo haga?
—Entonces ¿por qué vamos a morir aquí?
—Por vosotros mismos, capitana. Por cada uno de todos vosotros. ¿Qué puede ser más honesto que eso?
Tras un rato, ella resopló.
—Creía que se trataba de pelear por el soldado junto a ti. Y todo eso. No en querer abandonarlos, quiero decir.
—Lo que buscas no es abandonar, capitana, es tu percepción de ti misma. Cómo te ves, incluso cuando te ves a través de los ojos de la gente que te rodea. —Negó con la cabeza—. No lo discutiré. Mucho se reduce al orgullo, al fin y al cabo."



