Relato “Un plan imperfecto, pero seguro

Sakura y Kenji son dos amigos japoneses que se han ido a vivir a Madrid, son grandes amigos, Kenji tenía una manía, le gusta que los demás le saquen las castañas del fuego. Se vieron como muchas veces, Sakura suspiraba para sus adentros mientras a su amigo de reojo. Kenji a veces resulta un poco frustrante, esta manía de que los demás le saquen las castañas del fuego, frusta mucho a Kenji, quería que la hiciera a lista de asistentes a sus planes comos si fuera obligación de ella. Después de tantas vueltas, al final, ni siquiera irian al Bar del Cachopo como habían pensando, sino al Bar Trige, bar de toda la vida que no requería reserva previa.

Aun así, Kenji, sentado en frente de ella en la mesa del bar donde siempre quedan, insistió con un sonrisa un tanto inocente:

  • Entonces ¿Qué? Dime Sakura ¿Hiciste la lista final para reservar para la quedada del Sábado

Sakura, apoyando la cabeza en su mano como gesto de cansancio, le interrumpió:

  • ¡Per, Kenji! Al final dijimos que iriamos al Tigre, no es necesario reservar, solo necesitas contar a los que convocaste, mas yo y Hana…

Cuestión de organización

A pesar de ese pequeño roce, Sakura sabía que no había maldad en el fondo de Kenji. Mientras compartían el momento, ella reflexionaba en voz alta sobre el carácter de su amigo:

  • El solo necesita contar a los que ha convocado, más yo y Hana. En fin, aunque es un gran amigo.

Kenji, se dio cuenta de su propio agobio y rascándose la nuca con timidez, la pidió disculpas de inmediato con una sonrisa cómplice:

  • ¡Disculpame, Sakura, amiga! ¡Es que soy un poco obsesivo con la organización!

La noche de sábado.

Ya a solas y viendo caer la noche en la ciudad, Sakura empezó a planificar su fin de semana con más libertad. Sus padres se marcharían el sábado, ya que estaban de visita en Madrid, lo que significaba que tendría de nuevo la casa para ella sola. Si decidía salir “embriagarse” un poco, ya no se enterarían sus padres. No obstante, la sensatez maduraba en sus pensamientos: debía ser cautelosa y asegurarse de volver en un taxi o un VTC para evitar cualquier problema o peligro en la carretera.

Ya en la calle, con el teléfono en mano bajo el brillo verde de un letrero de taxi. Sakura sonrió con tranquilidad. Había tomado una decisión madura. Mirando el móvil, llegó a la conclusión.

  • La idea es divertirse sin actuar de manera irresponsable. Veremos que nos depara el día.
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