¿Sabían que la ciudad de Luxor, conocida en el Antiguo Egipto como Tebas o Waset, alberga una de las estructuras más singulares del mundo antiguo: la Avenida de las Esfinges, que conectaba el Templo de Luxor con el complejo de Karnak a lo largo de tres kilómetros?
Esta vía procesional estaba flanqueada originalmente por más de 1,350 esfinges talladas en piedra arenisca. El Templo de Luxor, cuya construcción principal se atribuye a los faraones Amenhotep III y Ramsés II alrededor del año 1400 a. C., posee una particularidad: a diferencia de otros templos tebanos, no estaba dedicado exclusivamente a una deidad o a la versión deificada del faraón tras su muerte, sino que era el escenario central del festival anual de Opet, donde se celebraba la renovación del "Ka" o la esencia divina del monarca reinante.
En el Patio de Ramsés II se encuentra la Mezquita de Abu al-Haggag, construida en el siglo XIII sobre las ruinas del templo original. Debido a que el templo estuvo sepultado bajo capas de escombros y arena durante siglos, la mezquita se edificó a una altura considerable; hoy en día, tras las excavaciones arqueológicas, la entrada de la mezquita se sitúa varios metros por encima del suelo del templo, ilustrando una continuidad de uso religioso que abarca más de 3,400 años.


