EL GOL, LA DERROTA Y EL CEREBRO FANÁTICO: LA NEUROCIENCIA DESVELA POR QUÉ EL FÚTBOL NOS DOMINA
La investigación trasciende el ámbito deportivo para adentrarse en terrenos como la política o los conflictos sociales.
Un balón entra en la red. En la grada, un estallido de euforia. En el cerebro de quien lo vive, una tormenta eléctrica y química se desata en cuestión de segundos. El fútbol, a menudo descrito como un deporte que se vive con el corazón, tiene en realidad su campo de juego más complejo en la mente. Un equipo de investigadores chilenos ha logrado cartografiar, con una precisión sin precedentes, la huella neuronal de la pasión futbolística, revelando cómo la victoria y la derrota reconfiguran instantáneamente nuestros circuitos cerebrales.
El estudio, liderado por el neurocientífico Francisco Zamorano de la Universidad San Sebastián y la Clínica Alemana de Santiago, y publicado en la prestigiosa revista Radiology, desvela el intrincado baile neuronal que experimentan los aficionados. Utilizando resonancia magnética funcional (fMRI), el equipo monitorizó la actividad cerebral de 60 hinchas mientras veían partidos de sus equipos y de sus rivales históricos. Los resultados pintan un cuadro fascinante de cómo el fanatismo modula nuestras respuestas más básicas.
https://youtu.be/O6hlXAMJkdg?feature=shared
LA DOPAMINA DE LA GLORIA, EL COLAPSO DEL CONTROL
Cuando el equipo favorito marca un gol, el cerebro responde con un festival de fuegos artificiales. Se encienden con intensidad el núcleo accumbens y la corteza prefrontal medial, áreas íntimamente ligadas al circuito de recompensa y la sensación de placer. Es la misma ruta neuronal que se activa con el dinero, la comida o cualquier estímulo gratificante. El gol, por tanto, es literalmente una inyección de bienestar neuroquímico.
Sin embargo, el hallazgo más sorprendente y contraintuitivo se produce en la derrota. Cuando el rival anota, no es solo que se active un circuito de «tristeza». Lo que ocurre es una «supresión paradójica» en el córtex cingulado anterior dorsal, una región fundamental para el autocontrol y la regulación emocional. Es como si, en el momento crítico en el que más necesitamos poner freno a nuestra frustración, el cerebro desconectara precisamente ese freno de mano.
«Esto explica a nivel neurofisiológico por qué algunos aficionados, incluso personas racionales en su día a día, pueden perder completamente los estribos en un estadio», explica Zamorano a la Agencia SINC. El investigador añade que la intensidad de esta respuesta cerebral está directamente correlacionada con el nivel de fanatismo medido mediante escalas psicológicas. A mayor identificación con el equipo, más drástica es la montaña rusa neuronal.
LA RAÍZ DEL FANATISMO
La investigación trasciende el ámbito deportivo para adentrarse en terrenos como la política o los conflictos sociales. El mecanismo cerebral identificado —la anulación de la autorregulación por una fuerte identidad de grupo— podría ser el sustrato común de las reacciones extremas y la polarización en otros contextos. Cuando la tribu a la que pertenecemos se siente amenazada o victoriosa, nuestra capacidad de pensar con frialdad se ve comprometida.
El estudio también arroja luz sobre los orígenes de esta pasión. «El fanatismo se forja en la infancia», concluye Zamorano. Es en esas etapas tempranas de desarrollo cuando se construyen los lazos identitarios que, décadas después, serán capaces de silenciar regiones clave de nuestro cerebro. «Proteger el desarrollo temprano es, por tanto, la mejor forma de prevenir las consecuencias negativas del fanatismo en la vida adulta», sentencia.
Cada fin de semana, en estadios de todo el mundo, millones de personas son testigos inconscientes de este complejo drama neuroquímico. La ciencia ha demostrado que el fútbol no es solo un deporte: es un experimento masivo y natural que desnuda, en cada jugada, la profunda y a veces descontrolada conexión entre nuestra identidad, nuestras emociones y el cerebro que las gobierna.
#ELGOL #LADERROTAYELCEREBROFANÁTICOLANEUROCIENCIADESVELAPORQUÉELFÚTBOLNOSDOMINA
Loch Coruisk, at the very heart of the Cuillin, is the most magnificent of all Scottish freshwater lochs. Whilst you are very likely to get wet feet from the boggy terrain, this is a small price to pay for the superlative mountain scenery along the way. If walking only one side of the loch, the south side has easier going and the best views.
The spectacular Black Cuillin, seen under menacing clouds from the pier at Elgol on the Isle of Skye. Other places are closer to the main Cuillin ridge, but from Elgol you can look right into the heart of this amazing mountainscape. More pics and info: https://www.undiscoveredscotland.co.uk/skye/elgol/index.html
#Scotland #IsleOfSkye #Skye #Elgol #Cuillin #Sea #Mountains #UndiscoveredScotland