Clordecona: cómo un pesticida prohibido sigue envenenando las Antillas francesas

En los años ochenta, Francia permitió el uso de este plaguicida, que ya se había prohibido en Estados Unidos tras demostrarse que era nocivo. El insecticida fue intensamente empleado en las islas de Martinica y Guadalupe donde aún hoy están pagando las consecuencias sanitarias y ambientales

El País