¡Feliz #ViernesDeMitologíaGriega ! En este mes del #OrgulloLGTB, es menester que haga honor a aquellos mitos y figuras #LGTB que tenemos en la #mitologíagriega y que no son pocas.
De hecho, ya hemos hablado de que #Zeus y #Poseidón tenían amantes masculinos, aunque por algún motivo esto pasa muy de tapadillo en recopilatorios modernos.
A mí en clase no me lo enseñaron, para que os hagáis una idea.
Hoy os voy a hablar de un dios que es todo un #iconoLGTB y con el que podéis pegarle en la cabeza a las terfas: #Dioniso, dios del vino, vegetación, jolgorio (sí, hay dios de eso) y locura.
En cultos paganos modernos, Dioniso es considerado una deidad trans o de género fluido y, aunque este aspecto es una reinterpretación moderna, tiene su razón de ser.
Los griegos no tenían una palabra para definir "lo trans", pero sí encontramos representaciones de Dioniso que reunían rasgos masculinos y femeninos. Por un lado, tenemos descripciones y representaciones de Dioniso con barba y otras con la carita bien afeitada, con el cabello largo y con ropas femeninas. Uno de sus epítetos, además, era "andrógino".
Tuvo amantes masculinos y femeninos: #Afrodita, la princesa #Ariadna, el sátiro #Ampelos, el pastor #Polimno... Entre otros.
En el nacimiento de Dioniso ya se ve una naturaleza que se pasa por el forro los roles de género.
#Zeus se lió con Sémele, princesa de Tebas y, para sorpresa de nadie, se embarazó. Se dice que unos viñedos crecieron alrededor de la cama donde hicieron sus cositas y el dios, que estaba muy pillado, le prometió que honraría cualquier deseo de ella.
También, para sorpresa de nadie, Hera intervino (el rol de #Hera lo explico en otro Viernes de Mitología Griega) y la engañó. Se disfrazó de anciana y la convenció de que debía invocar a Zeus y pedirle que se apareciera con el mismo esplendor con el que acudió a su propia boda con Hera. Zeus así hizo, rodeado de truenos que acabaron con la pobre muchacha.
#ViernesDeMitologíaGriega #mitologíagriega


y me da igual que me vea media Sevilla y parte de la otra. Probablemente sea un momento de catarsis para mí.