Dichos, sonrisas, y tú...: Paso a paso...
Cada paso significa un pedazo de historia avanzada, una oportunidad, un descubrimiento. #frases #dichos #microrrelatos #literatura
#cuento #relato #sonrisa #motivación
https://dichossonrisasytu.blogspot.com/2015/12/paso-paso.html
En muy, muy breve comenzaremos con este hilo...
Apoyo y difusión, que la última vez lo publiqué en NGC 3660... y cerró. _Quicir_ que no pasa «ná», que no creo que hunda el Fediverso.
Espero.
En serio.
Bueno, veremos.
La habitación de los deseos
Todo lo que puedas imaginar ya existe. Cualquier cosa que puedas desear se encuentra allí, en la habitación de los deseos. Y no solo el patinete de tu infancia, el coche último modelo o la impresora 3D que tanto anhelas, sino también la ilusión perdida, el primer amor y la emoción al comenzar el fin de semana. También están allí los sabores largamente olvidados, el programa de televisión que te encantaba y que ya no recuerdas, la canción que tanto tarareaste y las sonrisas que te levantan el ánimo los lunes por la mañana.
¿Que cómo se accede a ella? Muy fácil: cierra los ojos, piensa en las estrellas y visualízate a ti mismo abriendo la puerta. Si eres capaz de creértelo, todos los recuerdos te vendrán de golpe, y los sentimientos regresarán a tu presente como si nunca se hubieran marchado de tu vida.
La mano del robot
Firme, inflexible, confiable, pero también fría y sin vida.
Sin acostumbrarme todavía al apretón de su mano, trepo hasta sus ojos, que me miran inexpresivos.
—No tengas miedo de mí, humana. Estoy aquí para ayudarte—me dice.
Sus palabras vienen cargadas de promesas, pero su aura, casi ausente, no me transmite nada.
Los asistentes sociales me aseguraron que podría ayudarme a subir las escaleras y a bañarme, pero no termino de convencerme.
Dicen
Dicen que el montar en bicicleta nunca se olvida, como no se olvida el primer amor. Que el mejor brandy es el de Jerez. Que el tiempo todo lo cura. Que nunca llueve a gusto de todos. Que los sueños, sueños son.
Dicen muchas cosas. Yo soy más de callar y asimilar en silencio. De lo del brandy estoy dando fe en estos momentos. De sentimientos, entiendo menos. En bicicleta tengo que aprender a montar, para qué engañarnos. Llover, llueve tan poco que aquí el agua es siempre bien recibida. Ahora mismo, sentado en un sofá desgastado, novela en mano, copa en la otra y lluvia frente al ventanal, admito que el tiempo es como una estrella fugaz que rara vez nos permite comprobar siquiera un tercio de lo que la gente dice. A fin de cuentas, somos tan terriblemente efímeros…
Lo que puede llegar a ser
—Un niño, un médico de prestigio. Un trozo de madera, un lápiz que escriba la siguiente gran obra. Una uva, una copa de vino…
Tumbado cuan largo era, las alucinaciones provocadas por la falta de alimento empezaban a hacer mella en mí. El naufragio al cual habría sobrevivido y que al principio había considerado una bendición, ahora se traducía en una muerte lenta y solitaria. Para matar el tiempo, iba enumerando en voz alta una interminable perorata sobre todo cuanto algo o alguien podía llegar a ser.
De pronto, escuché un chapoteo a mi lado. Me incorporé y giré la cabeza. Allí estaba aquella botella, tapada con un corcho, con la salvación en su interior.
—Una botella, la esperanza que viene de lejos…