“Vendrá la muerte y tendrá tus ojos”

Por: Thelma Morales García

Este frase, es el título de un poema del escritor italiano Cesare Pavese (1908-1950), dedicado a su novia Constance Dowling, actriz norteamericana que decidió regresar a su país y terminar su relación con él, desde entonces será recordada como la musa trágica del poeta suicida.

Pavese se quitó la vida hace 76 años, pero si revisamos parte de su obra, en ella hallaremos un tema recurrente: el dolor. Los personajes de sus novelas están predestinados al fracaso, a la autodestrucción; cuando uno se pregunta si el motivo de su suicidio tiene que ver con el abandono de su novia, Ricardo Piglia dice que sólo fue la gota que derramó el vaso: “El suicidio se volvió desde joven una idea fija en un depresivo crónico como Pavese, que sus últimos años fue un náufrago sobreviviente.”

Destacan sus obras «Trabajar cansa» (1936), «La cárcel» (1938), «La playa» (1942), «Feria de Agosto» (1944), «Diálogos con Leucó» (1947), «El diablo en las colinas» (1948), «El bello verano» (1949), «Entre mujeres solas» (1948), «La luna y las fogatas» (1950), y publicados post mortem: «Vendrá la muerte y tendrá tus ojos» poemas (1951) y su Diario «El Oficio de vivir» 1935-1950 (1952).

En estas líneas hablaré de su última novela “La luna y las hogueras”, la cual leí recientemente y me gustó porque me recordó algunas escenas de mi propia infancia y porque mucho de lo ahí descrito es autobiográfico de la propia vida de Pavese, gracias a que llevaba un diario sabemos que concluyó esta novela el 9 de noviembre de 1949, considerada por muchos su obra maestra y que será publicada al año siguiente.

Cuando uno comienza la lectura, encontramos paisajes bucólicos que nos recuerdan el campo, de hecho muchas de las narraciones de la obra de Pavese se desarrollan en la ciudad, el pueblo y los paisajes del noreste italiano, y aquí vemos los marcados recuerdos de su infancia en Santo Stefano Belbo, en la región de Piamonte, Italia, lugar donde escribió dicha novela en menos de dos meses.

“La Luna y las hogueras” es un libro cargado de decepción y desesperanza como vemos en un diálogo que sostienen el protagonista con su mejor amigo de la infancia (Nuto): “Sin embargo, la vida es la misma y no saben que un día ellos mirarán a su alrededor y comprobarán que todo lo que fue suyo también ha desaparecido”.

En cada lugar que nos describe, nos trasmite la emoción que seguramente el autor sentía cada vez que rememoraba el campo, la naturaleza y provoca en el lector que se adentre en su alma: “…me interné en el prado y bordeé el viñedo, que ahora entre las hileras estaba con rastrojo de grano quemado por el sol. Debido a que detrás del viñedo, en lugar de la sombra negra de los avellanos había un maizal bajo, tanto que la vista se dilataba, el terreno parecía muy reducido, un pañuelito.”

En el prólogo de esta edición del año 2000, Gian Luigi Beccaria, al referir que la verdadera ambición de Pavese no estaba en dar ese objetivo novelesco al libro: “…todo lo que nos dice converge en una sola dirección, imágenes y analogías gravitan entorno a una preocupación obsesiva: los sacrificios humanos.”

Pocos meses antes de morir le escribió a un amigo (Aldo Camerino): “La Luna es el libro que llevaba adentro desde hacía mucho tiempo y el que más he disfrutado en escribir. Tanto que creo que por un rato –quizá para siempre– ya no haré ningún otro. No conviene tentar a los dioses.”

El escenario descrito en esta novela, es posterior a la segunda guerra mundial, donde los empleos escaseaban y encontramos personajes que sobreviven a una atmósfera hostil, situaciones conflictivas y de comportamientos desagradables: “Entonces Nuto empezó a gritar que nadie nace haragán ni malvado ni delincuente; toda la gente nace igual, y únicamente los otros te arruinan la sangre tratándote mal.”

El personaje principal (Anguilla, el narrador), tras años de ausencia regresa a su terruño y lo encuentra diferente, al igual que a quienes conoció en la infancia y con cierta nostalgia reflexiona: “Quizás haya una casa, muchachos, viejos, una niña –y un Nuto, un Canelli, una estación, hay alguien como yo que quiere irse y hacer fortuna– y en verano trillan el grano, vendimian, en invierno salen de casa, hay una terraza. Les sucede lo mismo que a nosotros. Los muchachos, las mujeres, el mundo no han cambiado. …y sin embargo la vida es la misma, y no saben que un día se verán devuelta y que también para ellos todo será pasado.”

El título de su novela habla permanentemente de las fogatas que tienen que ver con la tierra, así como de una festividad de la población “–en la noche de San Juan había fogatas por todas partes–”; “Esta vez se quedó callado, frunciendo los labios, y sólo cuando le conté la historia de las fogatas en los rastrojos, levantó la cabeza. Seguro que hacen bien –afirmó–. Despiertan la tierra”; “Quizás es mejor así, mejor que todo se esfume en una fogata, que la gente empiece de nuevo”.

En el mes de junio de 1950, será reconocido con el premio “Strega”, máximo galardón de la cultura italiana, por su obra literaria, dos meses después en un hotel de Turín, Pavese se suicida tras una larga depresión. En una carta enviada a Constance Dowling escribe: “Alcanzarás a recibir La Luna y las hogueras, es posible que ya te esté esperando en North Vista Aveneu antes de que llegues. Me alegra mucho que tu nombre esté ahí. Recuerda que escribí este libro, en su totalidad, antes de conocerte y, sin embargo, de alguna manera en él yo sentí que estabas por llegar. ¿No es maravilloso?.”

Gracias a mi querido amigo Guillermo Fernández (1932-2012) gran poeta y traductor del italiano al español, conocí la obra de Pavese en un libro de la colección La canción de la Tierra, que tradujo “Diálogos con Leucó” y que es una autobiografía en la que el poeta aparece representado por las grandes víctimas del destino.

Comparto la traducción realizada por Guillermo Fernández del poema de Pavese dedicado a Constance: «Vendrá la muerte y tendrá tus ojos esa muerte que nos acompaña de la mañana a la noche, insomne, sorda, como un antiguo remordimiento o un vicio absurdo. Tus ojos serán una palabra inútil, un grito ahogado, un silencio. Así los ves cada mañana cuando a solas te acercas a ti hacia el espejo. Oh querida esperanza, ese día también sabremos que eres la vida y la nada. Para todos la muerte tiene una mirada. Vendrá la muerte y tendrá tus ojos. Será como dejar un vicio, como mirar en el espejo la resurrección de un rostro muerto, como escuchar unos labios cerrados. Nos hundiremos, mudos, en el remolino.”

Espero sus comentarios en el correo [email protected]

Sígueme en mis redes:

Sigue Apertura Intelectual en todas nuestras redes:

Te invitamos a que califiques esta información.

ENTRADAS RELACIONADAS

#AnalisisAI #Analisisliterario #AperturaIntelectual #Bookstagram #Clasicos #LibrosRecomendados #Literaturaitaliana #PalabrasbajollaveAI #PensamientoCrítico #Moralesgarciathelma #Tmoralesgarcia1 #Arte #VendráLaMuerteYTendráTusOjos #CesarePavese19081950 #ConstanceDowling #Crónica #Cronista #Cultura #DiarioElOficioDeVivir193519501952 #Escritores #Filosofía #GianLuigiBeccaria #Historia #Lectura #Leer #LibroDiálogosConLeucó1947 #LibroElBelloVerano1949 #LibroElDiabloEnLasColinas1948 #LibroEntreMujeresSolas1948 #LibroFeriaDeAgosto1944 #LibroLaCárcel1938 #LibroLaLunaYLasFogatas1950 #LibroLaPlaya1942 #LibroTrabajarCansa1936 #Libros #Literatura #Novela #novelaLaLunaYLasHogueras #palabrasbajollave #PensamientoCrítico #Personajes #Poesía #Reflexión #regiónDePiamonte #SantoStefanoBelbo #ThelmaMoralesGarcía