Para este #ViernesDeMitologíaGriega voy a desmontar uno de los bulos más extendidos de la #mitologíagriega.
#Hefesto (dios de la forja, hijo de Zeus y Hera) no era feo.
"¿Pero no era deforme?".
Lo era, pero no en nuestro sentido. Era deforme en el sentido de tener una tara física, pero no el sentido de tener un aspecto desagradable. No se ha encontrado ninguna fuente griega (texto, mosaico, escultura) en la que se le retratara como feo.
La idea de Hefesto siendo feo viene de una concepción bastante capacitista. Sí era cojo. Esta "imperfección" se ha traducido a veces como deformidad y eso llevó a la idea de que era un dios feo, al contrario que el resto de divinidades, que sí eran unos pibones por encima de los límites de la imaginación. El ideal de belleza griego buscaba la perfección, un cuerpo saludable y capaz, y esto ha contribuido a la interpretación de que Hefesto fuera un cardo. Pero ni siquiera en las estatuas antiguas se le ve con rasgos grotescos o la intención de hacer un dios feo, al contrario.
Cuando nació, mostró una malformación en la pierna. En la Antigua Grecia, que un niño naciera con alguna tara estaba mal visto. Plutarco describía que en Esparta se despeñaban a los niños "imperfectos", aunque no hay más pruebas históricas de ello.
Hera, diosa del matrimonio y los nacimientos, da a luz a un niño con una malformación. Como misma diosa madre, esto es un ultraje, con lo que precipita al niño desde el monte Olimpo. Homero relata que fue Zeus quien le precipitó desde el Olimpo por ayudar a ésta durante una pelea de sus padres.
Hefesto es dios de la forja. En representaciones renacentistas y neoclásicas sí que se busca esa "fealdad", que es una interpretación del carácter rudo asociado a los Herreros (y cierto tinte de clasismo) y de esa concepción de que alguien lisiado es automáticamente feo.
Espero que os haya gustado este #ViernesDeMitologíaGriega. Si queréis invitarme a un poco de hummus, podéis hacerlo aquí:
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