Columna de Flor Averiada: La patrona del bar - The Clinic Online

Otra parte 'interesante' de este oficio poco común para una mujer es el trato con los maestros. Los gásfiter porteños, desde Chesito hasta Don Manuel, siempre tratan de cagarte.

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Columna de Flor Averiada: Hombreriegas - The Clinic Online

Se me viene al cerebro otra construcción lingüística que no incluye al femenino: “guatón parrillero”. Aquel sujeto –muy atractivo para las féminas– que durante el asado no se aleja del fuego y propina desde ahí órdenes y apreciaciones sobre el punto de cocción de los alimentos. Su abdomen se llena de manchas de hollín y transpira como chancho, pero pese a todo es como un sex symbol. ¿Y la guatona parrillera? Tal como la hombreriega, ha sido invisibilizada en una sociedad donde la guata femenina es asquerosa, salvo si es por embarazo o por algún cáncer. Una guata que no merece existir y que da cuenta de una mujer gozadora en todos los sentidos de la palabra. Una plaga cuya exterminación es el paraíso económico para nutricionistas, cirujanos plásticos y fabricantes de fajas y otros artículos de asfixia.

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Columna de Flor Averiada: Soy curaíta, ¿y qué? - The Clinic Online

No estoy triste, estoy feliz con mi copete. Aunque el mundo no conciba que una mujer sola pueda estar bien en la barra de un bar. Aunque parezca abatida, abandonada, carente de algo o de alguien.

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