Hace algún tiempo, hablando de nada en particular, alguien lanzó una pregunta al aire: ¿Es posible triunfar en #España sin ser un #fascista? Yo, que a veces peco de prudencia, preferí no meterme en esta conversación. De hecho, hace años que intento evitar ciertos temas en mi entorno más cercano, e incluso también lo hacía cuando usaba redes sociales tradicionales (viva la libertad de expresión). Estos "ciertos temas" sólo los toco aquí, que es donde hay gente civilizada.
El caso es que ya entonces tenía una opinión a ese respecto: Sí, es posible triunfar en España sin ser un fascista, pero sólo a condición de que le resultes rentable a alguien que sí que lo sea. Un ejemplo de esto lo tendríamos en el escritor Manuel Vázquez Montalbán, militante del PSUC, que durante largos años publicó en la Editorial Planeta, editorial fundada por ya sabemos quién.
Salvando las distancias, el caso más reciente, que es el que ha hecho aflorar esta reflexión en mi cabeza, es el que ha protagonizado #JimmyKimmelLive. Después de la suspensión del programa de #Kimmel en ABC, cadena filial de #Disney, se produjeron numerosas cancelaciones de subscriptores a Disney+ #boycotDisney y de reservas para #DisneyWorld.
Fue esta la circunstancia que produjo el retorno del presentador. Cualquier empresario que tenga que elegir entre tener un empleado "incómodo" pero rentable o prescindir del empleado y por ende también de su rentabilidad, siempre elegirá lo primero.
Cambian los colores de su bandera, los idiomas, las formas... pero al final la única ideología posible es la de su propio bolsillo.