En riesgo 200 familias de Vallecas: un Fondo buitre exige el desalojo de viviendas ex-protegidas vendidas por La Caixa

Alrededor de 200 familias del Ensanche de Vallecas se enfrentan a un riesgo inminente de desahucio tras la venta de sus viviendas a un fondo de inversión. La operación, ejecutada por la Fundación "la Caixa", ha transferido la propiedad de los apartamentos (antes considerados de alquiler social) de la calle Mazaterón y Fresno de Cantespino a un fondo que ya ha anunciado la no renovación de los contratos de arrendamiento al expirar su vigencia.

El movimiento vecinal y los inquilinos han puesto el foco en la inacción de las administraciones públicas y ha elevado una serie de exigencias a los gobiernos del Ayuntamiento de Madrid, la Comunidad de Madrid y el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana.

Más información sobre este grave caso de especulación inmobiliaria en la noticia completa publicada en nuestra web:

https://www.portalvallecas.es/en-riesgo-200-familias-de-vallecas-un-fondo-buitre-exige-el-desalojo-de-viviendas-ex-protegidas-vendidas-por-la-caixa/

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En riesgo 200 familias de Vallecas: un Fondo buitre exige el desalojo de viviendas ex-protegidas vendidas por La Caixa

Alrededor de 200 familias del Ensanche de Vallecas se enfrentan a un riesgo inminente de desahucio tras la venta de sus viviendas a un fondo de inversión. La operación, ejecutada por la Fundación "la

Portal Vallecas

Dieciocho familias de un bloque de vivienda protegida en Chaca, al borde del desahucio por una subida del 75% en el alquiler

https://fed.brid.gy/r/https://arainfo.org/familias-vpo-chaca-al-borde-del-desahucio/

#5A #05A El próximo 5 de Abril, distintos movimientos sociales junto a la ciudadanía organizada #TomamosLascalles para reivindicar nuestro derecho a la #ViviendaDigna

#AcabemosConElNegocioDeLaVivienda

#SantBoi

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#ParquePublicoSocial
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Inconstitucional parte de la famosa ley catalana que obligaba ofrecer alquiler social a okupas

El Constitucional ha decidido estimar parcialmente el recurso de inconstitucionalidad presentado por Vox contra varios artículos y una disposición transitoria de la Ley del Parlamento de Cataluña 1/2022, de 3 de marzo, que modifica varias normativas para abordar la emergencia en el ámbito de la vivienda. Ha anulado el punto referente al valor de una expropiación forzosa en caso de incumplimiento de la función social de la propiedad de la vivienda. Recordamos que esta ley ya ha estado sobre la mesa de este tribunal, que meses después de su entrada en vigor declaró inconstitucional obligar a los grandes tenedores a ofrecer un alquiler social a sus okupas antes de interponer un proceso judicial.

idealista/news
El Gobierno de Ayuso recurre el fallo que le obliga a dar un alquiler social a una afectada por la venta de vivienda pública

La Comunidad de Madrid asegura en sus alegaciones que “no está obligada a resolver la situación habitacional” de la recurrente y señala que el desahucio de la denunciante “no lo provocó” la administración autonómicaEl Gobierno de Isabel Díaz Ayuso se

Carabanchel net @carabanchelnet

La torre de Sociópolis en #Valencia resucita: culminan las obras tras más de una década de abandono. Proyecto del anterior gobierno de #XimoPuig de la #Generalitat para viviendas con alquiler asequible
#alquilersocial #Vivienda
#Dragados ganó el contrato publicado en la Plataforma de Contrataciones del Estado

Departamento de #Vivienda en manos de Héctor Illueca

https://valenciaplaza.com/la-torre-de-sociopolis-resucita-culminan-las-obras-tras-mas-de-una-decada-de-abandono

La torre de Sociópolis resucita: culminan las obras tras más de una década de abandono

La torre de Sociópolis, ubicada en el barrio valenciano de La Torre, deja atrás sus viejos cimientos y resurge con una nueva imagen tras más de una década de abandono

Valencia Plaza
La ley de la vivienda cumple un año: ocho propuestas para frenar la burbuja de precios y la falta de pisos

Se cumple un año de la Ley de Vivienda. Lo hace con el respaldo del Tribunal Constitucional a la mayor parte del texto. Ha dado su visto bueno a casi todos sus artículos, incluidos los que permiten la declaración de zonas tensionadas por tener los precios del alquiler disparados. Algo que, en medio de la fuerte oposición de las autonomías del PP, de momento, solo ha activado Catalunya, donde entró en vigor este marzo. La ley reconoció que tener una vivienda digna y asequible es un derecho de la ciudadanía. Sin embargo, ese objetivo está lejos de convertirse en realidad. Los precios de los inmuebles en venta siguen en escalada y los promotores inmobiliarios reconocen que no van a dejar de subir. Pero donde el problema es más grave es en el alquiler, hasta el punto de que el Banco de España alerta de que la mitad de los inquilinos está en riesgo de pobreza porque los arrendamientos se comen la mayor parte de sus ingresos.  En este escenario, resolver el problema de la vivienda sigue siendo un reto. Lo es con el Congreso de los Diputados completamente dividido sobre cómo cambiar la legislación, como se ha visto estos días con la retirada de la Ley del Suelo. Para saber cómo solucionar el problema de la vivienda, elDiario.es ha preguntado a ocho expertas y expertos, representantes del ámbito académico, el empresarial o el activismo. A todos se les han hecho las mismas preguntas: cuál es el problema más relevante que tiene España en materia de vivienda, cómo debería solucionarse; y si la ley sirve como solución. Daniel Sorando Profesor en la Universidad de Zaragoza y doctor en Sociología por la Universidad Complutense de Madrid ¿Cuál es el problema más relevante que tiene España en vivienda? El problema central es el grado de mercantilización de la vivienda y su legitimación en amplias capas de nuestra sociedad. La vivienda ofrece rentabilidades mayores que muchos otros activos financieros, de modo que quienes disponen de capital lo invierten de forma preferente en vivienda. Por supuesto, esta tendencia no es exclusiva del caso español, sino que se repite en numerosas sociedades occidentales. Sin embargo, en España es particularmente grave porque las políticas en el ámbito de vivienda han construido un entorno favorable para esa mercantilización. En breve: la vivienda siempre ha sido un medio de la política económica, no una cuestión de derechos sociales.  A medida que la devaluación salarial tras la gran recesión se ha combinado con requisitos más estrictos de acceso al préstamo hipotecario, una brecha se está abriendo entre propietarios de varias viviendas y quienes sólo pueden optar por el alquiler privado, dada la práctica inexistencia de alquiler social. En este escenario conviven tres segmentos sociales que se corresponden con generaciones distintas: rentistas, propietarios no rentistas e inquilinos. ¿Cómo solucionarías el problema de la vivienda en España? La solución pasa por reducir la rentabilidad de la vivienda como medio de obtención de rentas. Para ello se precisa una batería de medidas combinadas, entre las cuales son prioritarias tres: aumentar el parque de vivienda social (de propiedad pública o de organizaciones sin ánimo de lucro), mediante nueva construcción sólo en los contextos geográficos donde sea imprescindible, priorizando la adquisición de vivienda ya construida y asegurando la reserva de viviendas sociales en las nuevas promociones privadas. Hay que limitar las rentas del alquiler de manera eficaz y reducir significativamente las bonificaciones fiscales a los arrendadores e incrementar su tributación, cuyos ingresos derivados pudieran financiar la ampliación del parque de vivienda social. Lograr el apoyo necesario para estas medidas requeriría ofrecer alternativas para la seguridad social de los hogares en este país: fortalecimiento de los salarios y las condiciones laborales, así como de los servicios públicos y/o implementación de una renta básica. ¿Sirve la Ley de Vivienda para solucionar la situación actual? Da algunos pasos en la regulación de alquileres y de reserva de suelo para vivienda social, pero faltan otros. No cuestiona la fiscalidad de la vivienda, ni garantiza un presupuesto público suficiente para ampliar el parque de vivienda pública. Incluso donde se dan pasos, estos son insuficientes, como muestra la regulación de alquileres, en la práctica no aplicada, por dejación de funciones de los gobiernos autonómicos, así como por los agujeros que suponen los alquileres turísticos, de temporada y de habitaciones. La ley debe fortalecerse. Elena Costas Economista y socia de KSNET ¿Cuál es el problema más relevante que tiene España en vivienda? El problema es el acceso asequible a la vivienda. Es un problema especialmente grave para los colectivos más vulnerables, los jóvenes, los hogares en situación de pobreza o exclusión social, o la población inmigrante. En los último años, además, hemos visto que esa falta de acceso asequible se ha ido extendiendo a más colectivos de la sociedad. Es un problema transversal. Contamos con un modelo que históricamente ha promocionado la vivienda en propiedad. Ahí vivimos una primera gran ruptura con la crisis de 2008 y la gran recesión que la siguió. Esa explosión de la burbuja inmobiliaria hizo que se frenase la firma de hipotecas y desplazase a un colectivo considerable al alquiler. Hemos visto en los últimos años un aumento de los precios. El alquiler es, cada vez, más caro y no contamos con un parque de vivienda social o asequible que esté en relación con los países de nuestro entorno, solo es el 2,5%, muy por debajo de la media de la Unión Europea. Los datos nos indican que cada vez son más los hogares que están en situación de sobrecarga financiera con la vivienda, que tienen que destinar más del 40% de sus ingresos al pago del alquiler, la luz y el agua. Y les quedan muchos menos recursos al pago de los gastos del día a día, la alimentación o la crianza. Eso es especialmente grave en el caso de las familias que están en situación de pobreza. ¿Cómo solucionarías el problema de la vivienda?  Ojalá tuviéramos una receta mágica para solucionar el problema de la vivienda. Necesitamos soluciones en el ahora, porque hay muchas personas que están en situación de emergencia y, a la vez, muchas soluciones son a medio y largo plazo. Necesitamos un aumento de la oferta de vivienda social y asequible. Ha de haber más parque público en España. Y hay que ser creativos y ver también lo que hacen otros países de nuestro entorno, cómo consiguen esas viviendas públicas. Pero es una solución que lleva tiempo. Ahí España se ha convertido en un campo de pruebas de diversas iniciativas, de controles del alquiler, de índices de precios regulados. Es una buena oportunidad para medir qué funciona y qué no, sabiendo que hay muchas medidas que pueden tener un efecto inflacionario. Ahora hay distintas prestaciones para ayudar con el pago del alquiler, a las personas que están en riesgo de impago y de que se les eche de sus vivienda, pero no están funcionando bien por una falta de agilidad de la administración y por las trabas burocráticas.  ¿Sirve la Ley de Vivienda para solucionar la situación actual? Es necesaria para poder integrar correctamente una estrategia estatal de vivienda. El problema es tan grande que requiere un pacto estatal. Es una herramienta útil pero dependerá de qué manera sea capaz de estimular un aumento de la oferta, tanto privada como de suelo público, para tener vivienda asequible y cómo sea capaz de proteger a aquellas personas que están en una situación más complicada para acceder a la vivienda. se ha de jugar mucho con los incentivos y evitar los desincentivos. Irene Lebrusán Doctora en Sociología y profesora de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) ¿Cuál es el problema más relevante que tiene España en vivienda? Se nos ha olvidado que la vivienda es fundamental para la vida digna. Se ha priorizado su visión como un bien de inversión, olvidando su función social. Si bien los problemas de la vivienda tienen manifestaciones diferentes, entre comunidades, entre municipios, entre barrios incluso, los hogares se encuentran en una completa situación de desigualdad (y de vulnerabilidad, mucho más grave) en el mercado residencial, tanto de compra como de alquiler. La crisis inmobiliaria de 2008 sentó las bases para la posterior entrada en el juego inmobiliario de nuevos agentes, como los fondos de inversión, en un sistema residencial que ya estaba marcado por la desigualdad y la estratificación. España se ha convertido en un foco de atracción para la inversión inmobiliaria internacional, en parte por las facilidades legales y fiscales y ello ha aumentado aún más la presión sobre los hogares.  ¿Cómo solucionarías el problema de la vivienda? La vivienda no puede seguir siendo considerada un sector económico, debe ser entendida como sinónimo de bienestar social. Establecería un abordaje coordinado por parte no solo de las diferentes administraciones, sino de los distintos sectores que intervienen y que son, en gran medida, causantes de la situación de malestar social que tenemos ahora. Si intentamos solucionar el problema de la vivienda sin tener en cuenta la ley del suelo, los instrumentos de ordenación territorial, la fiscalidad, la defensa de los consumidores (entendiendo que los hogares firman contratos de compraventa y de alquiler en situaciones de desigualdad y en muchos casos de gran vulnerabilidad) o la regulación del mercado financiero, estaremos condenados, de nuevo, al fracaso. Se plantea el problema de la vivienda como de escasez cuando venimos de una situación de “gente sin casas y casas sin gente”. Es clave abordar la dimensión fiscal que hace que España sea tan atractiva para los fondos de inversión internacionales: los requisitos para comprar una vivienda en España por extranjeros son relativamente sencillos, y los impuestos que paga una persona o entidad extranjera al comprar una vivienda en España resultan competitivos en comparación con otros países europeos. Por último, es necesario un diagnóstico más preciso: queremos una respuesta única y rápida, pero erraremos el tiro si deseamos abordar el problema de la vivienda rural, que también existe, con las medidas que necesita una ciudad como Madrid.  ¿Sirve la Ley de Vivienda para solucionar la situación actual? Es una herramienta que demuestra una intención de cambio. Pero no olvidemos que la responsabilidad de la vivienda está transferida a las comunidades autónomas y creo que somos muy poco exigentes con ellas. La ley es útil, pero no es suficiente. Es necesario demandar una responsabilidad compartida reconociendo el papel que tienen las Comunidades sobre el bienestar residencial y la capacidad de acceder a la vivienda de su ciudadanía.  Aquí señalaría además una cuestión en la implementación y futuro desarrollo de la Ley. Pensamos en la cuestión de la vivienda como tarea de un único ministerio, pero tiene que existir una mayor colaboración entre distintos departamentos. Es inconcebible que no consideremos la vivienda una cuestión imprescindible en materia de salud. Se nos olvida, pero se nos va la salud, el bienestar y la vida en ello. Pedro Fernández Alén Presidente de la Confederación Nacional de la Construcción (CNC) ¿Cuál es el problema más relevante que tiene España en vivienda? El problema más relevante que tiene España en materia de vivienda es la falta de oferta, tanto de suelo como de vivienda. La práctica, junto con los años y las crisis que hemos atravesado nos han demostrado que el problema es que se construyen muchas menos viviendas que el número de hogares que se crean por divorcios, emancipaciones, nuevos inmigrantes, etcétera. El año pasado fueron 85.000 nuevas viviendas y 215.000 nuevos hogares. Hay un evidente déficit. ¿Cómo solucionarías el problema de la vivienda?  El problema de la vivienda hay que atajarlo desde la base. Como hemos dicho es un problema de oferta. Hay que liberalizar el suelo y crear más vivienda. En segundo lugar, hacerlo con un pacto de Estado. El problema de la vivienda es complicado, complejo y depende de las tres administraciones: de la general del Estado, de las comunidades autónomas y de los ayuntamientos. Todos deben estar sentados en la misma mesa para poder poner en marcha una política que realmente incremente la oferta y eso haga que se ajusten los precios y haya suficiente oferta para colmar la demanda. ¿Sirve la Ley de Vivienda para solucionar la situación actual? Tiene cosas positivas y negativas. No creemos que sea adecuada la política de restricción de precios, pero también es cierto que contiene aspectos muy positivos como la colaboración público-privada, porque para solucionar el problema, sin duda alguna, se tiene que contar con las empresas que son las que pueden potenciar la ejecución de vivienda. A eso hay que sumar la Ley del Suelo, que consideramos necesaria. No solo por cuestiones técnicas sino porque busca dar certeza a los planes urbanísticos y lo que más piden las empresas es tener certezas, el hecho de que un defecto subsanable no anule un plan urbanístico es algo muy positivo para el sector. Ambas leyes pueden ser un importante impulso para la vivienda.  Javier Gil Investigador María Zambrano del Departamento de Sociología de la UNED ¿Cuál es el problema más relevante que tiene España en vivienda? Hay un problema de accesibilidad ligada a la financiarización de la vivienda durante la última década. Se ha convertido en un refugio del capital financiero a nivel internacional, debido al contexto: tipos de interés en mínimos históricos, programas de expansión cuantitativa de los bancos centrales, o la baja rentabilidad de otros mercados como los de deuda. Desde 2008, una enorme masa de capital financiero se ha refugiado en la vivienda en alquiler. En 2012-2013, el Gobierno de Mariano Rajoy intervino de múltiples formas el mercado para transformar la crisis de vivienda en un nuevo ciclo de acumulación urbana. Para ello, había que convertir el sector inmobiliario y del alquiler en un mercado muy atractivo para los inversores internacionales. En este marco se aprueban las Golden Visas, se reforma la ley de Socimis, se reducen derechos a los inquilinos al modificar la Ley de Arrendamientos Urbanos, se vende vivienda pública a Blackstone y Goldman Sachs o se crea la Sareb. La crisis de vivienda no es de oferta, sino de acceso. La regulación, las inversiones internacionales y las expectativas de revalorización han ejercido una enorme presión sobre los alquileres. Al mismo tiempo, se han creado mercados paralelos –como los pisos turísticos y los alquileres temporales– que permiten evadir las nuevas regulaciones sobre los precios además de obtener más rentabilidad que en el mercado residencial. Por lo tanto, no se trata de que no haya vivienda para toda la población (crisis de oferta), sino de los usos que se hacen de estas viviendas (crisis de acceso). ¿Cómo solucionarías el problema de la vivienda?  Se necesita un nuevo marco de regulación. Ahora mismo el mercado está muy regulado para favorecer la financiarización de la vivienda, la alta rentabilidad de la inversión en el alquiler y la subida de los precios. Necesitamos un nuevo marco de regulación que ponga en el centro el uso residencial de las viviendas y que solucione la crisis de accesibilidad. Es decir, que la población no dedique más de un 30% de sus ingresos al pago del alquiler. Por lo tanto, no se trata de aprobar una medida u otra. Sino de un cambio en el modelo en sí: desplazar la financiarización de la vivienda como eje central de la regulación, para poner en el centro el uso residencial y la accesibilidad. Esto conlleva un nuevo enfoque y diversas regulaciones desde múltiples ámbitos, siendo la más central una política de control y bajada de los precios de los alquileres. ¿Sirve la Ley de Vivienda para solucionar la situación actual? Es una ley que no está a la altura del problema y qué está lejos de solucionarlo. Necesitamos una regulación integral, que transforme el conjunto del modelo y produzca un nuevo sistema de vivienda articulado sobre la función social y residencial de las viviendas. Mercedes Revuelta Coordinadora de Vivienda de Madrid / Plataforma de Afectadas por la Hipoteca (PAH) ¿Cuál es el problema más relevante que tiene España en vivienda? El mayor problema es el acceso a la vivienda por una parte significativa de la población. Hay más, como la distancia tan grande entre el valor de uso y el valor que le da el mercado a la vivienda. Está la desregulación, la carestía de viviendas en alquiler donde crece la demanda, la falta de vivienda asequible (especialmente en áreas urbanas) y la especulación inmobiliaria. Luego está el modelo productivo del país. El norte de España produce más, es más industrial, tiene más dinero para invertir incluso en vivienda pública, mucho más que el resto del país. Si a esto le añadimos que la vivienda ya es un modelo económico en sí, apaga y vámonos. Vemos una falta de voluntad política para todo lo que tenga que ver con la vivienda pública social. ¿Cómo solucionarías el problema de la vivienda? No hay varita mágica que arregle esto. Se necesita un gran pacto de Estado a largo plazo y la voluntad de querer hacer bien las cosas. No vale con prometer miles de casas en plena campaña electoral. Con el retraso de 100 años que llevamos, toca un cambio de mentalidad. Hay que probar estrategias que se están poniendo en marcha en otros países. Se ha hablado de incrementar el raquítico parque público de viviendas con las casas de Sareb y es una gran mentira. La gran parte del patrimonio de Sareb está a la venta y lo sabe bien Anticipa (de Blackstone) que es la que está gestionando la venta de miles de casas, terrenos y promociones a medio construir al mejor postor y quien ha dado la orden es el FROB, el Gobierno de España. Y hay que agilizar la burocracia. ¿Por qué no puede haber un banco público que haga de avalista, que conceda con facilidad créditos a las administraciones para construir? Es algo que existe, por ejemplo, en Francia. Hay que poner en marcha el tanteo y retracto, para que las administraciones puedan comprar al mismo precio que los fondos buitres. Se puede poner un tope de ganancias de los especuladores, por ley, así como restricciones a las Socimis o los fondos buitres, rastrear los edificios vacíos en las grandes ciudades y expropiarlos para destinarlos a alquileres sociales. O congelar las licencias a pisos turísticos durante unos años, no permitir hipotecas a más de 20 años, reinvertir los beneficios del Estado con Caixabank en un parque de vivienda pública social o un gran pacto de Estado con la iglesia, la banca, los fondos buitre y cualquier otra institución o empresa, que acumule vivienda para que las pongan en alquiler social.  ¿Sirve la Ley de Vivienda para solucionar la situación actual?  No podemos estar 20 años pidiendo una ley de vivienda estatal y cuando ya está aquí y con lo que ha costado hacerla, decir que no vale para nada. Bienvenido todo, aunque sea pequeño. El gran problema de la ley de vivienda, es que casi todo es voluntario: la regulación de precios, el registro de alquileres, el diagnóstico de las necesidades. Todavía ha transcurrido poco tiempo para poder evaluar su impacto de forma cabal. En los próximos años veremos algunos efectos y su combinación con otras dinámicas del mercado y de las políticas públicas implementadas. Miguel Angel García Investigador de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) ¿Cuál es el problema más relevante que tiene España en vivienda? El problema más relevante de vivienda en España es su alto precio sobre la renta media de las personas, tanto en compra como en alquiler, que en unos casos impide el acceso y en el menos malo limita la renta neta con efectos sobre su consumo, la actividad económica y la demanda salarial. ¿Cómo solucionarías el problema de la vivienda? Desde hace 20 años el nivel de viviendas de nueva construcción es inferior a las unidades familiares que se forman. Es necesario ampliar la oferta de vivienda para compra y, sobre todo, alquiler. A la vez, se debe cumplir que una parte de esa oferta tenga un precio razonable con los niveles de renta. Para ello, se debe poner más suelo para construir, compatible con un urbanismo razonable de cada ciudad. Se puede aumentar la oferta de viviendas en alquiler con un precio razonable, con la construcción de nuevas viviendas por la iniciativa privada con una aportación del sector público. La gestión del parque debe ser privada para evitar parálisis en los cobros por motivos de repercusión electoral. También, mejorar los incentivos a los particulares para aumentar la oferta de vivienda en alquiler, una regulación con garantías claras de protección del bien a sus propietarios, buscando el equilibrio con la del inquilino, que incremente las salvaguardas con la duración del contrato. Y la regulación de los pisos de uso turístico. ¿Sirve la Ley de Vivienda para solucionar la situación actual? La nueva ley apuesta fundamentalmente por el control de precios, opción contraria a la planteada como solución. Es muy probable que su repercusión sea la reducción de la oferta y el aumento de los precios. Alejandro Inurrieta Exasesor del Ministerio de Economía en el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y doctor en Económicas ¿Cuál es el problema más relevante que tiene España en vivienda? El principal problema del mercado de vivienda en España es, y ha sido, considerar la vivienda como un bien de inversión especulativo. Por ende, solo se han desplegado políticas inmobiliarias en lugar de una verdadera política de vivienda que formase parte del catálogo de bienes y servicios públicos dentro del Estado del Bienestar. Esto se ha traducido en que la construcción de viviendas se ha encaminado a engrosar el patrimonio de empresas y particulares, siempre como propietarios, relegando a una gran parte de la población a no poder tener acceso a una vivienda en alquiler asequible. ¿Cómo solucionarías el problema de la vivienda?  La solución, a corto plazo, es imposible porque la estructura de tenencia, los incentivos, la fiscalidad y los medios financieros disponibles, junto a las políticas públicas, siguen favoreciendo la compra venta de vivienda privada, dado que no hay contrapeso significativo en materia de vivienda pública o social, como existe en gran parte de Europa. A esto hay que añadir la existencia de un mercado sustitutivo de alquiler más rentable y sin regulación que es la vivienda turística y de temporada. Todo esto implica que, a corto plazo, solo se puede imponer un control de precios de alquiler para poder mitigar los efectos de la inflación desbocada y los abusos de los propietarios y las agencias. A medio y largo plazo, habría que revolucionar todo el mercado de la vivienda. Impulsar un cambio drástico en la generación de estadísticas en el mercado de alquiler, empezando por obligar a los inquilinos y propietarios a registrar los contratos. Es prioritario crear un cuerpo de inspección para preservar los derechos de los inquilinos e inquilinas. La gestión del suelo es crucial. Es urgente declarar todos los suelos públicos patrimonio que no se puede vender, solo ceder en régimen de derecho de superficie. Para evitar la especulación, implantar un impuesto al suelo que propicie la eliminación de plusvalías especulativas propiciando una recaudación suficiente para ayuntamientos y CCAA.  Es urgente la provisión industrial de vivienda modular para solventar en el corto plazo las necesidades más básicas de vivienda. Y hay que establecer impuestos disuasorios para la transformación de viviendas del alquiler regular al turístico y de temporada; y una regulación e inspección implacable. Hay que propiciar un aumento de edificabilidad en distritos y barrios degradados y dotar de presupuesto anual a las políticas de vivienda de, al menos, el 3% del PIB durante los próximos 20 años. Por último, eliminar la posibilidad de transformar locales comerciales en viviendas. ¿Sirve, la Ley de Vivienda para solucionar la situación actual? La actual Ley es inoperante porque parte del supuesto que los actores y gestores públicos la van a acatar. Sería útil si se crease un verdadero cuerpo estadístico muy potente para monitorizar y controlar el fraude fiscal y del resto de normativas, algo que no parece que se vaya a hacer. El control de precios se quedará en nada, al tener las CCAA la posibilidad de no aplicar la normativa. Y, por último, no mejora la negociación colectiva entre tenedores e inquilinos.

elDiario.es
Cuando el alquiler te hace vulnerable: España es el país europeo donde hay más inquilinos en riesgo de pobreza https://www.eldiario.es/economia/alquiler-vulnerable-espana-pais-europeo-hay-inquilinos-riesgo-pobreza_1_11310233.html Cristina G. Bolinches #Viviendassociales #Viviendaspúblicas #Alquilersocial #Alquiler #Vivienda
Cuando el alquiler te hace vulnerable: España es el país europeo donde hay más inquilinos en riesgo de pobreza

El mercado del alquiler no da tregua a los inquilinos hasta el punto de que España “destaca como la economía europea donde un mayor porcentaje de personas que residen en el mercado del alquiler se encuentra en una situación de riesgo de pobreza o de exclusión social”, según afirma el Banco de España en su Informe Anual de 2023. El supervisor toma como referencia los datos de 2022, aunque en los últimos meses el precio ha seguido subiendo, de media un 2%.  Esa presión sobre el bolsillo de los inquilinos hace que en España esta situación de riesgo de exclusión o pobreza la viva el 45% de los hogares que está alquilando, cuando la media de la Unión Europea está en el 31%. "El elevado esfuerzo que supone el gasto en vivienda para determinados colectivos los sitúa en una posición económica vulnerable", indica el Banco de España. Y los que peor están, los que menos ingresan. "En España, los hogares vulnerables se concentran, de manera particular, en el alquiler de mercado y entre los quintiles con menor renta".  Si se compara esta situación con el resto de los socios de la UE, España está por delante de Malta, Rumanía, Bélgica e Italia, donde ese riesgo de caer en la pobreza también lo viven más del 35% de los inquilinos. Quienes tienen menos presión, quienes residen de alquiler en Países Bajos (menos del 15%), junto con Polonia y Croacia, donde ese porcentaje no llega al 20%, como se ve en el siguiente gráfico. "Los hogares españoles que residían en una vivienda de alquiler a precio de mercado realizaban un mayor esfuerzo en 2022 en términos de su renta bruta, que sus homólogos en las principales economías europeas", justifica la institución encabezada por Pablo Hernández de Cos. "Este esfuerzo era superior en España en todos los percentiles de renta considerados, pero la brecha del pago del alquiler" de la vivienda "respecto al resto de los países era especialmente acusada en la cola inferior de la distribución de la renta donde se concentran las situaciones de sobresfuerzo", añade. Es decir, entre quienes menos ganan (aunque no da un baremo de renta) y se ven obligados a dedicar más del 40% de los ingresos a pagar a sus caseros. En concreto, "la proporción de hogares en alquiler de mercado en España que se encontraban en una situación de sobresfuerzo se situaba en torno al 40% en 2022, 20 puntos porcentuales por encima del promedio de la UE-27", resume el supervisor. "Aunque esta cifra es similar a su promedio desde 2007, dada la mayor prevalencia del régimen de alquiler, el peso de los hogares que se hallaban en esta situación de sobresfuerzo ha aumentado desde el 3,7% de 2007 hasta el 6% de 2022". Si alquilas, tienes difícil poder comprar un piso Se alquila más de forma continuada desde el año 2014, poco después del pinchazo de la anterior burbuja inmobiliaria, y quienes más alquilan son los jóvenes. Más del 50% de los menores de 29 años que han podido independizarse vive de alquiler y casi un 35% de quienes tienen entre 30 y 44 años.  Este sobreesfuerzo, limita la capacidad de ahorro y de gasto. "Los precios de la vivienda, tanto de compra como de alquiler, limitan la capacidad de ahorro de los hogares y condicionan su proceso de acumulación de riqueza a lo largo del ciclo vital", asume el supervisor en su informe anual. "La Encuesta Financiera de las Familias del Banco de España pone de manifiesto que, en las últimas décadas, la acumulación de riqueza neta (financiera e inmobiliaria) por parte de los hogares jóvenes habría sido menor que la que atesoraron sus homólogos en anteriores generaciones". El problema de fondo es que si estás alquilando, no puedes ahorrar para poder comprarte una vivienda. "La escasa capacidad de ahorro y la reducida renta de los hogares que residen en alquiler dificultan su acceso a una vivienda en propiedad", refleja. "Se estima que, en 2021, un 61% de los hogares que residían en alquiler o en una vivienda cedida no disponían del ahorro necesario para adquirir una vivienda en el municipio en el que residían, teniendo en cuenta la cuantía económica que suponen el pago inicial (no cubierto con crédito hipotecario) y los gastos e impuestos asociados a la compra". Y eso antes de que comenzaran a dispararse los tipos de interés y el Euribor. Entre quienes alquilan y sí tienen colchón para comprar una casa, tampoco es que lo tengan más fácil en ese esfuerzo económico. "Un 40,5% tendrían que hacer frente a una cuota hipotecaria que superaría el umbral máximo recomendado del 35% de la renta neta del hogar a partir del que se incrementa la probabilidad de impago", eso antes de la subida de tipos. Después, "esta proporción aumentaría hasta el 55% con los tipos de interés promedio de 2023 (3,9% TAE)", reconoce el Banco de España. De este modo, si se combinan las dos restricciones –disponibilidad de ahorro suficiente para cubrir los gastos iniciales y ratio de cuota hipotecaria sobre renta inferior al 35%–, se obtiene que 82,5% de los hogares en alquiler no puede tener acceso a una hipoteca en el actual escenario de tipos de interés. En el siguiente gráfico se ve, por territorios, cuántos inquilinos tienen que dedicar más del 40% de sus ingresos a pagar al alquiler. En cambio, esa subida de precios hace que tener una casa en alquiler sea muy rentable para los caseros, más que tener letras o fondos de inversión. El Banco de España constata que "entre 2015 y 2022, el crecimiento acumulado de las rentas del alquiler por metro cuadrado para el promedio del stock de vivienda arrendada supera el 28,5%". Esa rentabilidad hace que cada año entren el mercado del alquiler 100.000 viviendas cada año, aunque no desglosa datos por alquiler de temporada. Sí por alquiler turístico, donde asume que una de cada diez viviendas está destinada a este arrendamiento vacacional. Cambiar los impuestos y no diferenciar a los grandes tenedores Al margen de ver los problemas en vivienda, sobre todo en el alquiler, el Banco de España, lanza una batería de propuestas para tratar de mitigar el problema. Algunas están en marcha, como ampliar el parque de vivienda social y asequible o fomentar la colaboración público privada para que se construyan más casas. Otras, están al margen de lo que ahora mismo hay encima de la mesa del legislador.  Por ejemplo, cambiar los impuestos que gravan la propiedad, que según el supervisor es más alto que en el resto de Europa. "Esta mayor tributación sobre la vivienda se refleja, por ejemplo, en los ingresos derivados de la tributación sobre la propiedad, que en España representaban el 2,8% del PIB en 2022, frente al 1,4% del PIB alcanzado en el promedio de las economías de la UE-27", asegura. Y ahí propone poner el foco en quien tiene más pisos. "El incremento de la tributación sobre la propiedad recurrente de inmuebles (por ejemplo, el IBI), además de aumentar la eficiencia del sistema tributario, podría mejorar el acceso a la vivienda", asegura sin dar más detalles. "Este incremento impositivo debería compensarse con una reducción del resto de impuestos sobre la adquisición o la producción de viviendas para evitar un exceso de tributación sobre este activo". Eso sí, estos últimos "deberían plantearse cuando se reduzcan los desajustes entre oferta y demanda en el mercado residencial" por, en caso contrario, "una parte significativa de la reducción de impuestos se trasladaría en forma de un aumento del precio final de la vivienda, transfiriendo los recursos públicos a los promotores y a los propietarios de vivienda en venta".  Y, al contrario de lo que dice la Ley de Vivienda en vigor, no quiere que se diferencie el trato a los grandes tenedores, sobre los que se aplican los límites de precios en las zonas tensionadas, de momento solo en Catalunya. "Eliminar el actual tratamiento diferencial en todo tipo de regulaciones y normativa contractual de las personas jurídicas y los denominados grandes tenedores en relación con la situación de los particulares que no entran en esta última categoría". Considera que eso ayudaría a una mejor gestión de riesgos, crear economías de escala y ayudaría a bajar los precios. El Banco de España también es muy crítico con la movilización de pisos y casas vacíos. Hay que recordar que en España hay cerca de 4 millones de viviendas sin habitar. "Entre los municipios con menos de 10.000 habitantes, donde reside cerca del 20% de la población, se localizan el 45% de las viviendas vacías. Al mismo tiempo, en las ciudades con más de 250.000 habitantes, las viviendas vacías representan el 7,5% de su parque total de viviendas". En este tema te contamos dónde están estas casas, municipio a municipio.  En cuanto a cómo debería crecer el parque público de vivienda en alquiler, cree que para converger con el resto de Europa –para que sea cerca del 10% del parque de inmuebles en arrendamiento–  se necesitarían "en torno a 1,5 millones de nuevas viviendas en alquiler social", apunta. "Un plan a 10 años con el objetivo de disponer de este parque de viviendas supondría incrementar en más de un 150% la producción anual media de viviendas en España registrada en los últimos años". Ahora mismo, en España hay cerca de 27 millones de casas, pero los últimos datos oficiales son de 2022.

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El drama de los desahucios por no poder pagar la subida de los alquileres

La pasada semana, minutos después de ser desahuciado, Álex (70 años) se quitó la vida en Sabadell. Su mujer sufría movilidad reducida y, por un revés económico, llevaban meses sin pagar el alquiler. En València, el Ayuntamiento ha desalojado a Antonia y a sus tres hijos (de 3, 6 y 8 años) de la casa que ocupaban en El Cabanyal. Hace unas semanas, Blanca, de 78 años, fue desahuciada en Barcelona de la vivienda en la que residió durante medio siglo por una deuda de solo 88 euros. Los anteriores son tres casos que han tenido reflejo en los medios, que afectan a personas que atraviesan situaciones de obvia vulnerabilidad social y económica y que reflejan el constante goteo de desahucios, a pesar de que la legislación puso en marcha un marco para frenar ese tipo de desalojos. Pero hay otros, que no aparecen en las estadísticas, los silenciosos o invisibles, que afectan a inquilinos que tienen que dejar sus casas por un mercado del alquiler que no da tregua. Hay caseros que, de forma unilateral, deciden subir las rentas, bajo la premisa de "son lentejas". Es decir, si quieres seguir en la vivienda que alquilas, te toca pagar más porque siempre habrá otro inquilino que sí esté dispuesto a pagar lo que se pide. Las estadísticas dicen que los desahucios están en mínimos históricos, pero ahí siguen. En esta entrega de 'Un tema al día' también analizamos por qué continúan pasando. Según los datos del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) a lo largo de 2023 se produjeron 26.659 desalojos. La gran mayoría, el 75%, afectaron a personas que vivían en alquiler, otro 20% derivaron de ejecuciones por no pagar la hipoteca y 1.723 a otro tipo de causas, que no se detallan. Y las zonas donde hay más incidencia, Catalunya (más de 7.000), Andalucía (casi 4.500), Comunitat Valenciana (3.800) y Madrid (cerca de 2.400). "Llevamos tiempo con una falsa percepción sobre los desahucios", explica Mercedes Revuelta, activista por el derecho a la vivienda y miembro de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH). "Pueden haber disminuido en volumen", en las estadísticas, pero "siguen las orden judiciales que decretan los desalojos en un entramado que está colapsado", añade. "Luego están los invisibles, donde el casero manda un burofax y la familia, con miedo, se marcha, se va con familiares o se busca la vida y eso no se contabiliza. De esos tenemos muy poca información".   Un marco legal que no siempre se cumple Ahora mismo hay dos instrumentos legislativos para intentar minimizar los desalojos. Por un lado, un Real Decreto; por otro, la Ley de Vivienda. El primero es el texto que aprobó el Gobierno en plena pandemia, a principios de abril de 2020. Un paquete de medidas sociales y económicas para tratar de poner escudo a la pandemia de coronavirus. En él, se decreta la suspensión del procedimiento de desahucio y de los lanzamientos para hogares vulnerables sin alternativa habitacional. Esa medida se ha ido prorrogando, prácticamente, cada seis meses. La última vez, a finales de diciembre, cuando el Ejecutivo llegó a un acuerdo con EH Bildu, en el último paquete de ayudas anticrisis, para prolongarla hasta 2025.  Por otro lado, la Ley de Vivienda que entró hace casi un año, recoge expresamente que en los desahucios "se amplía el ámbito de protección cuando se identifiquen situaciones de vulnerabilidad". En concreto, se debe "promover su adecuado realojo y el acceso a una vivienda digna y adecuada, atendiendo a sus condiciones de vulnerabilidad social y económica" y ahí tienen que actuar los servicios sociales municipales y autonómicos. En ambos casos hay fallas o lagunas, que topan con el colapso administrativo y con decisiones judiciales que, en muchas ocasiones, obvian las situaciones de vulnerabilidad. "El juez es quien decide y puede molestarse en pedir el informe a servicios sociales o tirar para adelante", manifiesta Mercedes Revuelta. "El abogado de oficio se lo puede pedir al juez y, este hablar con servicios sociales, pero también están colapsados, no llegan a tiempo y se tira para adelante con el desahucio". "Vemos que no se está cumpliendo el Real Decreto [el aprobado en 2020] que suspende los procedimientos judiciales y los desahucios porque hay un margen de discrecionalidad", indica Víctor Palomo, miembro del Sindicato de Inquilinos de Madrid. "Está a su discrecionalidad y, aún viendo la vulnerabilidad, no la conceden", ahonda. "La Ley de Vivienda introdujo que había que informar a servicios sociales y eso no lo hace la mayoría. Lo tiene que pedir el abogado, cuando la ley dice que tiene que ser el juez. Y luego depende de la valoración de vulnerabilidad que hagan los servicios sociales. Hay algunos que tienen un criterio objetivo y otros que no hacen un informe de valoración porque son reacios", se lamenta.  "La moratoria no cubre todos los casos que debería cubrir", argumenta Enric Aragonès, miembro del Sindicat de Llogaters de Catalunya. "Hay casos donde se pospone la situación del desahucio y otros donde los jueces no la usan con el espíritu para lo que se aprobó". "Conseguimos activar la moratoria en los casos que tienen mucho acompañamiento, cuando conseguimos la documentación. Se consigue atrasarlo, pero no se paraliza", matiza. "Miedo a que llamen a la puerta" El goteo de desahucios ha derivado en un aumento de las acciones para intentar frenarlos. En València, Madrid, Barcelona o Tenerife. Pero el miedo a tener que dejar la casa en la que se vive sigue sobrevolando a muchas familias.  "Tengo cuatro hijas, estudiantes", explica Rita que vive en el distrito madrileño de Vallecas. "Me llamó el banco y me dijo que había vendido mi casa, donde estoy de alquiler social, a un fondo y ahora me llaman cada dos por tres. Estamos muy nerviosas, porque estamos casi en la puerta. Fuimos a hablar con ellos, a negociar el alquiler y no quieren ni hablar. Dicen que no quieren renovar el contrato de alquiler social que teníamos desde 2014. Tengo certificado de vulnerabilidad", justifica. Su contrato de arrendamiento acabó en junio, pero sigue pagando la renta mensual. "Hay cuatro menores y mi marido está trabajando para tratar de salir adelante y no nos dejan. No nos dan alternativa. No quieren".  "Mi caso es igual", tercia Salma, que también vive en Vallecas. Ambas protestan en una acción de la PAH. "Estoy en un piso del fondo social de vivienda, llevo 10 años y ahora nos amenazan con el desahucio. He ido a la PAH, que nos han ayudado con la vulnerabilidad, pero tenemos miedo de que vengan y llamen a la puerta. Han vendido y tenemos que salir de casa". Salma tiene tres hijas y reconocida una discapacidad.  Otras situaciones han llegado hasta Naciones Unidas. Así ha ocurrido con Richard y Josefina que ocuparon una vivienda de BBVA. Su situación llegó al Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU, que reprendió a España por vulnerar su derecho a la vivienda. Ahora les vuelve a sobrevolar la amenaza del desalojo. Su situación es llamativa porque ese Comité concluyó que el Estado tiene "la obligación" de "proporcionarles una reparación efectiva", además de una vivienda social. "En diciembre han denunciado al Tribunal Superior de Justicia de Madrid por qué no se cumple esa resolución de la ONU y por qué les ha expulsado de las listas de solicitud de vivienda pública, llevan 18 años esperando”, señala Mercedes Revuelta.  Los desahucios silenciosos Junto a los casos donde la vulnerabilidad resulta patente, están esos desahucios invisibles o silenciosos, los que llevan a dejar una vivienda, pero sin salir en ninguna estadística. "Es abandonar la vivienda sin que lo ordene un juez, que el arrendador fuerce la marcha del inquilino", define Víctor Palomo. "Ahí vemos perfiles muy heterogéneos. No son desahucios por impago, sino porque los caseros exigen cobrar más y vemos que se están rescindiendo contratos porque hay aspiración de que se puede cobrar más", añade. Y lo ven tanto con grandes tenedores como pequeños propietarios. "Nada cuesta el doble de un día para otro, hay esa percepción de que se puede cobrar más por un alquiler y eso deriva en ansiedad y en inestabilidad pero no hay datos, los inquilinos abandonan. Nosotros los consideramos desahucios", apuntan desde el Sindicato de Inquilinos. “Es gente que no ve venir una comitiva policial, que no se quiere ir pero les echan", ahonda Enric Aragonès. "Es un drama invisible" donde exigen dejar la casa bien por "finalización de contrato o porque te quieren imponer una subida de precios que no puedes asumir. Te vienen dadas o lo tomas o lo dejas. Decimos a la gente que se quede, porque cuando te vas no hay más margen de negociación, pero si te quedas hay un elemento de negociación muy fuerte". A eso se suma el despegue de los alquileres de temporada, donde los inquilinos están aún más desprotegidos. "Es un uso fraudulento, si es tu domicilio tienes que defender que es tu vivienda, que es un contrato de vivienda de uso permanente", indica Aragonès. "Es una forma de trampear la Ley, porque ahí no se aplica ningún concepto de vulnerabilidad y la relación es la del Código Civil", recalca Víctor Palomo. El Gobierno tienen en marcha un grupo de trabajo para regular los alquileres por temporada, que quedaron fuera de la Ley de Vivienda, pero de momento solo ha habido una reunión y no hay medidas a la vista para regularlos.

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Carlos Cuerpo: "La legislatura no está en riesgo por la ausencia de Presupuestos"

El ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo (Badajoz, 1980), defiende con arraigo la respuesta social del Gobierno de coalición a la doble crisis del shock de la pandemia y de la inflación. "El círculo virtuoso" en el que ha entrado la economía española "no aparece en los libros tradicionales", dice. La afirmación no es baladí, sirve para marcar distancia con su antecesora, Nadia Calviño, quien era considerada la principal representante de la ortodoxia en el anterior Ejecutivo de coalición. Cuerpo fue secretario general del Tesoro Público desde 2021, hasta que la propia Calviño se marchó a la presidencia del Banco Europeo de Inversiones (BEI) a finales de 2023. Esa experiencia y sus pasos anteriores por la Comisión Europea y por la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) se dejan ver en la solemnidad con la que habla de cumplir con el objetivo de rebajar el déficit (el desequilibrio entre los ingresos y los gastos públicos) o en la soltura con la que explica que no hay que alarmarse por el nivel de deuda. También muestra una especial preocupación por reducir la desigualdad y celebra especialmente las subidas del Salario Mínimo Interprofesional (SMI). La anécdota del ministro de Economía "moderno" que va en traje y zapatillas, que en ocasiones se deja barba y que no usa corbata se filtra a su discurso. Pero nunca se aleja de los conceptos de "responsabilidad" y "equilibrio", que repite constantemente cuando habla de políticas económicas. Un perfil así no debe estar nada cómodo con que el Gobierno de coalición haya renunciado a aprobar unos Presupuestos para este año por la inestabilidad política. De momento, lo niega: "La prórroga de los de 2023 deja espacio para seguir avanzando". Pero lo cierto es que él, que cumple una función crucial al frente de la Comisión Delegada del Gobierno para Asuntos Económicos (el órgano en que los ministros del ramo discuten las principales decisiones de la materia y el Ejecutivo), tendrá que arreglárselas para encajar la realidad económica de este año con el mismo techo de gasto y conflictos abiertos como el del campo o problemas como la inaccesibilidad de la vivienda en muchas regiones y ciudades. ¿Cuáles son las principales consecuencias de que el Gobierno de coalición no pueda aprobar los Presupuestos Generales de 2024? ¿Era un escenario que se contemplaba? Estábamos intentando ser capaces de aprobar los Presupuestos para el año 2024, ya que es una señal importante. Aunque es cierto que ya empezó el año con los Presupuestos de 2023 prorrogados. En términos prácticos, el espacio que genera esta prórroga es suficiente para seguir avanzando con las prioridades políticas para este año 2024, y concentrar ahora el esfuerzo en los Presupuestos del año 2025, incluyendo todo lo que tiene que ver con las inversiones y los compromisos del Plan de Recuperación. ¿La imposibilidad de aprobar los Presupuestos significa que está en riesgo la legislatura? No, yo creo que no. Como he dicho, ya se había avanzado bastante en la negociación de los presupuestos del año 2024. Estamos ya bien entrado en este año 2024 y es un buen momento para empezar a pensar precisamente en el siguiente ciclo presupuestario y tener unos Presupuestos del 2025 que estén acondicionados a nuestras prioridades económicas y sociales. Y que además estén ajustados también al nuevo marco de reglas fiscales europeo, que empieza a ser aplicable en el año 2025. Es decir, que los tiempos coinciden bien. El Plan Presupuestario de 2023 que el Gobierno envió a la Comisión Europea en otoño incluyó el objetivo de reducir el déficit público al 3% del PIB, ¿se puede lograr esta meta sin Presupuestos? El objetivo del 3% de déficit para 2024 es un objetivo importantísimo no solo por la señal que manda de seguir reduciendo nuestro déficit y nuestra deuda, sino también porque es una cifra importante en términos de las reglas fiscales europeas. El 3% es el umbral al cual debemos aspirar. Respecto al Plan Presupuestario, las cifras contemplan un escenario que se conoce como 'no policy change', a políticas constantes, que es consistente con un escenario de prórroga presupuestaria. Es decir, tampoco cambia nada con respecto a los compromisos que ya validó la Comisión Europea porque cumplíamos con las recomendaciones que se nos dieron en la primavera pasada. Las nuevas reglas fiscales de la UE acaban con la flexibilidad que ha tenido el Gobierno desde la pandemia para aumentar el gasto y apoyar el crecimiento económico y las medidas de protección de rentas, tanto de las familias como de las empresas. Esa flexibilidad que hemos tenido en estos últimos años no ha sido óbice para que hayamos reducido el déficit. Hemos conseguido una reducción constante de nuestro déficit y de nuestra deuda. Las previsiones que tenemos para el año 2024 de deuda es estar en torno al 106%, serán 20 puntos por debajo del pico que tuvimos a inicios del año 2021. En apenas cuatro años se habrá reducido la deuda en 20 puntos porcentuales. Recordemos, estaríamos en el 106% del PIB acercándonos o intentando llegar al 100%, que es más o menos el nivel pre COVID. Habríamos cubierto ya más de las dos terceras partes del incremento de deuda que se necesitó para responder a la pandemia. Con lo cual, que no haya habido reglas no ha sido razón para que no hayamos tenido también un elemento de responsabilidad en términos fiscales. Las distintas previsiones apuntan a que el endeudamiento se estancará por encima del 100% del PIB en los próximos años. Las proyecciones se basan en unos supuestos en los que el déficit se mantiene cerca de los niveles actuales o de finales de 2024, como si no fuera a haber un esfuerzo adicional. El objetivo es reducir el déficit y que esto nos permita reducir la deuda. Además, al final, la sostenibilidad de la deuda se mide de manera más amplia. No solo es el stock de deuda que tienes. También es el coste que te supone la carga de intereses, como a cualquier familia. En el Tesoro nos estuvimos preparando durante mucho tiempo, precisamente para un posible incremento de los tipos de interés, a través de un alargamiento de la vida media de la deuda hasta los 8 años. ¿Y esto qué supone? Supone que cada año solo tenemos que refinanciar más o menos entre el 12% y el 14% del total de nuestra deuda. Esto es una especie de colchón para que, ante subidas rápidas del Banco Central Europeo como la actual, que ha sido de 450 puntos básicos, solo tenemos que refinanciar una parte pequeña. El coste de nuestra deuda apenas ha subido 40 puntos básicos [del 2,1% al 2,5%, aproximadamente]. Es decir, diez veces menos. ¿La fragmentación parlamentaria y sobre todo las dificultades para poner de acuerdo a los socios de Gobierno o a los partidos que apoyaron la investidura hacen peligrar el despliegue del Plan de Recuperación? El desacuerdo sobre la reforma del subsidio de desempleo ha provocado una extensión de 2 meses de la evaluación de la Comisión Europea para la concesión del cuarto pago. La extensión del plazo de evaluación del cuarto desembolso no está relacionado con el hito específico del subsidio. La extensión de estos dos meses está relacionada con ajustes técnicos en distintos hitos para facilitar su evaluación. Respecto a la cuestión específica del subsidio, yo creo que estamos avanzando de forma notable y sería optimista. Lo importante es que esta reforma salga y que sea equilibrada tal cual la teníamos en su propuesta anterior, porque es una reforma importante para el mercado de trabajo y para liberar los fondos europeos. Es un doble beneficio en lo que estamos trabajando. Este jueves, la Comisión Europea felicitó a España por la reforma laboral y por otros hitos ligados al Plan Recuperación, pero recordó la falta de una reforma fiscal. ¿La inestabilidad política va a permitir abordarla? Tenemos que acostumbrarnos a los equilibrios parlamentarios, donde las mayorías absolutas son una excepción. Con lo cual, no es un tema de inestabilidad política, sino un tema de negociación y de llegar a acuerdos, que muchas veces son positivos ya que los resultados finales son reformas y medidas más equilibrados. Este ha sido el caso de la reforma laboral, pero también de las reformas que queden pendientes en el marco del Plan de Recuperación. Y una de ellas es, por supuesto, la reforma fiscal, que se corresponde con los siguientes desembolsos que tenemos y en la que ya estamos trabajando. De hecho, pese a que la Comisión está evaluando el cuarto desembolso, nosotros seguimos trabajando en el cumplimiento de los hitos del quinto y del sexto. ¿El Libro Blanco de 2022 sobre el sistema tributario va a ser la base sobre la que se va a abordar esta reforma fiscal? Es una aportación interesante y muy útil, porque es una recopilación de las opiniones de grandes expertos en este tema y, por supuesto, la propia ministra de Hacienda, la vicepresidenta primera, así lo recogió. Dentro de esa reforma fiscal, ¿se incluye permanentes los impuestos temporales a la banca y a las energéticas? Mi primer mensaje aquí tiene que ser claro: las medidas que introducimos en el momento inicial de la respuesta al shock de la inflación han sido eficaces en cuanto a que han ayudado a tener una aportación más justa de estos dos sectores, con una recaudación en torno a los 3.000 millones de de euros anuales. Además han sido equilibradas porque no han ido en contra de los resultados o de la solvencia de las empresas en el sector energético, ni en el financiero. Es la vía a la hora de plantear cualquier elemento, por lo menos por nuestra parte, de reforma en el sistema tributario. Ahora mismo estamos en una situación de prórroga. Este año tendremos que decidir si finalmente se hacen permanentes o no, y cuál es la configuración final. Pero, ¿usted está de acuerdo en que sean permanentes? Bueno, estamos en esa reflexión. La discusión sobre la permanencia o no de estas figuras hay que verla en el marco general del sistema tributario. En los últimos días, ha habido varias revisiones al alza de las previsiones de crecimiento económico de nuestro país (del Banco de España, BBVA, Caixabank, Funcas…), hasta alinearse con el Gobierno en un avance del 2% del PIB en 2024… ¿Puede seguir la economía española sorprendiendo positivamente en los próximos trimestres? ¿De qué dependerá? Es un patrón que vimos también el año pasado, donde hubo una convergencia por parte de todos los analistas hacia el objetivo del 2,4% del Gobierno, que incluso acabó siendo ligeramente superior. Acabamos con un 2,5%, con cierta aceleración a final de 2023. Esto es muy importante porque da un efecto arrastre positivo para el 2024 y cuando lo juntas con que el pulso se está manteniendo —por ejemplo, cuando miramos la creación de empleo o el gasto de las familias— pues nos posiciona en un buen punto de partida para cumplir con este 2% que el Gobierno tiene como previsión. Desde luego, la fortaleza del mercado laboral es clave y tiene muchas derivadas. Entre otras, el impacto positivo en términos de consumo privado. Esperemos pronto rebasar ese límite de los 21 millones de afiliados a la Seguridad Social, con una recuperación además de poder adquisitivo, puesto que los salarios están subiendo por encima de la inflación. Luego tenemos un sector exterior que está aguantando en España, pese a la situación de desaceleración de nuestros principales socios. Esperamos también que poco a poco la inversión vaya siendo otro vector de crecimiento. ¿Este crecimiento económico está llegando a todas las familias? Los datos muestran que muchos hogares pasan apuros para llegar a fin de mes. Las familias han acusado el impacto de la subida de los precios y del incremento de los tipos de interés. Eso es obvio. Hemos tenido hace solo un año y medio tasas de inflación por encima del 10%, junto al encarecimiento de las hipotecas. Evidentemente, ha afectado a su capacidad de ahorro, de gastos que han tenido que recortar... Creo que ahí tenemos que ser todos conscientes del esfuerzo y de la importancia de que esto se vaya aliviando. Por nuestra parte, hemos sido conscientes de que teníamos que apoyar a los hogares con el escudo social, las medidas de soporte, las bajada de impuestos relacionados con algunos productos esenciales, incluyendo la energía. Entre todos, compartiendo el esfuerzo, estamos consiguiendo que el daño sea mucho menos lesivo que lo que fue la salida de la crisis anterior. ¿No es frustrante que se haya dado una respuesta muy diferente pero que haya familias que estén ahogadas por la inflación? Al contrario, hay que reivindicar una respuesta diferencial a las crisis anteriores. Porque además está permitiendo un círculo virtuoso. Somos capaces de crecer, de que se reduzca la desigualdad en la salida de una crisis, cosa que no es obvia y que no se había producido anteriormente. Y se ha hecho de forma responsable: reduciendo nuestra huella de impacto ambiental, reduciendo nuestra deuda y nuestro déficit. Además, con una apertura al exterior, con una competitividad adicional de nuestras empresas, que se moderen las subidas de los precios... Este círculo virtuoso no aparece en los libros tradicionales. Se veía imposible hace apenas unos años y se está consiguiendo. Claro que nos gustaría que las familias estuvieran en una situación lo más desahogada posible, pero yo creo que hay que valorar la situación actual y qué hubiera pasado si no hubiéramos tenido esta respuesta. Sin la subida del SMI, sin un mantenimiento del empleo y un crecimiento de la creación de puestos de trabajo como el que estamos teniendo, sin subidas de los salarios... Ahora tenemos que ser capaces de conseguir que esos hogares que todavía tienen su capacidad de gasto mensual muy limitada por la evolución de los precios vayan poco a poco mejorando su situación. Una de las políticas que ha reducido la desigualdad es claramente el incremento histórico del Salario Mínimo Interprofesional (SMI). ¿Apoya que continúe esa política de incrementos importantes? Desde luego es una de las mayores medidas sociales que hemos llevado a cabo y se ha hecho además sin afectar negativamente a o sin tener un impacto significativo en la creación de empleo en estos últimos años. Es decir, que nuestro mercado laboral, nuestras empresas, han sido capaces de absorber este incremento de los salarios sin ver perjudicada su actividad y su rentabilidad. Y eso, de nuevo, es el equilibrio en la determinación de las de las políticas económicas. Cuando miramos qué es lo que dice la evidencia empírica o dónde sitúa, por ejemplo, la Unión Europea el nivel del salario mínimo interprofesional, pues tenemos el 60% del salario medio como gran referencia. Y esa es la referencia en la cual nos estamos moviendo. Por lo tanto, conforme el salario medio siga subiendo, el Salario Mínimo Interprofesional tendrá que irse ajustando para seguir estando en esa ratio del 60%. La desigualdad se ha reducido, pero existen dos grandes brechas económicas: la de género y la generacional. La brecha de de género para este Gobierno es una ocupación y una preocupación continua. La necesidad de tener más mujeres no solo en el conjunto de la fuerza laboral, ocupando el lugar que les corresponde, sino también en ámbitos de dirección es uno de los grandes objetivos y ya hemos conseguido grandes avances. La brecha salarial también se ha reducido, gracias a medidas como la subida del SMI, porque beneficia especialmente a las mujeres. En cuanto a los jóvenes, es una prioridad para la actuación de mi Ministerio y para el Gobierno. Hace poco se aprobó la medida en materia de avales para para los jóvenes en vivienda, donde lo que se intenta es aliviar uno de los problemas que tienen hoy en día: no son capaces de ahorrar lo suficiente como para tener acceso a su primera vivienda. Otro elemento que a mí me preocupa también son los primeros salarios de los jóvenes cuando acceden al mercado laboral. Junto a la inflación, el acceso a la vivienda es el otro gran malestar de la población joven y de las familias en general por los grandes aumentos de precios, tanto del alquiler como de compra. ¿Es suficiente con la Ley de Vivienda que se aprobó en 2023? Es uno de los grandes retos de la legislatura. Al margen de la Ley de Vivienda, desde el punto de vista de la oferta, estamos haciendo un esfuerzo por poner a disposición de los ciudadanos más vivienda en alquiler asequible. Tiene que aumentar el stock de vivienda, para que haya cada vez más viviendas a disposición de los ciudadanos, porque esto ayudará a reducir los precios. Desde el lado de la demanda, hay que aliviar las posibles restricciones. El límite de precios del alquiler que prevé la Ley de Vivienda depende de que las Comunidades Autónomas declaren o no "áreas tensionadas", y muchas de ellas se han negado ya tajantemente. ¿Debe el Gobierno presionarlas para que sigan el ejemplo de Catalunya, que sí lo ha hecho? Tenemos que ser conscientes y respetuosos de las competencias de cada uno de los de los niveles de la Administración. Desde luego, el esfuerzo es máximo para aliviar esta situación y nosotros entendemos que hay un interés compartido por parte de las de las comunidades autónomas. Ponemos a su disposición esta herramienta y toda la información que sea necesaria para efectivamente acabar consiguiendo este alivio. Una de las evidencias que se observan en la Contabilidad Nacional es la debilidad de la inversión privada, de las empresas, sobre todo en la construcción y concretamente en la construcción de vivienda. ¿A qué achaca esta falta de inversión en la recuperación tras el shock de Covid, que además es crucial para el crecimiento económico futuro y para el mercado laboral? Efectivamente, cuando separamos los datos por sectores, vemos que la inversión en los sectores de mayor valor añadido se ha comportado comparativamente mejor. Esto tiene en gran medida un arrastre del propio Plan de Recuperación, donde las inversiones están centradas en sector tecnológico. En la construcción se está lastrando la inversión. Hay una razón más estructural y es que veníamos de la crisis del gran boom inmobiliario en el anterior ciclo económico y tras el estallido de la burbuja hemos tenido una década de desapalancamiento en el sector. Hemos tenido una década en la que hogares y empresas han ido reduciendo su deuda. Ahora hemos llegado a un punto de inflexión y esperemos que se recuperen los niveles de inversión y se vaya poco a poco cerrando esa brecha con respecto a 2019. Uno de los grandes conflictos abiertos son las protestas del campo y del resto sector primario. ¿Cree que se podrán atender sus reivindicaciones? Hay una transformación estructural del sector y nosotros venimos trabajando a todos los niveles, porque la respuesta no es sencilla. Hay una respuesta a nivel europeo porque parte de la regulación viene de la UE. Hay una respuesta a nivel nacional y hay también algunas competencias a nivel de las comunidades autónomas. En lo que concierne a la actuación del Estado, se han dado ayudas directas por más de 1.400 millones en los últimos dos años. La Ley de la Cadena Alimentaria está siendo exportada a otros países que la ven como un ejemplo a seguir, por la simplificación de todas las tramitaciones asociadas a la Política Agraria Común (PAC). Desde mis competencias directas, se ha dado apoyo a nivel comercial, precisamente para que se cumpla la reciprocidad, por ejemplo, en los intercambios comerciales, en lo que tiene que ver con las condiciones fitosanitarias de los de los productos. Las tensiones inflacionistas en esta crisis han sido uno de los motivos que han agravado los problemas en los sectores primarios. ¿Confía en que la moderación de las subidas de precios prosigan y alivien en parte el conflicto? Sí, el hecho de que haya pasado ya el pico de la inflación energética y que los costes se estén incluso reduciendo es importante. También estamos viendo que la inflación de los alimentos está reduciéndose. Sigue elevada, pero sobre todo para los consumidores, no tanto para los agricultores y el resto de productores. Pero hay que intentar mirar más allá de los elementos a corto plazo y pensar en las necesidades de medio y largo plazo que el propio sector nos está señalando. Uno de ellos es la mano de obra. No encuentran trabajadores. Otra cuestión es hacer frente al cambio climático. No olvidemos que los primeros afectados por la sequía son los propios agricultores y ese equilibrio entre rentabilidad y sostenibilidad del sector es precisamente el gran reto que afrontamos todos. La política monetaria ha sido muy agresiva en su lucha contra la inflación, con una histórica subida de los tipos de interés. ¿Está por llegar el golpe del encarecimiento de las hipotecas y del resto de préstamos a la economía o ya se ha visto lo peor? Los mercados y los analistas han anticipado que probablemente hemos llegado ya al nivel máximo de tipos de interés y que en la segunda mitad de este año se van a ver ya las primeras bajadas por parte del Banco Central Europeo. El ciclo de subidas va a empezar a revertirse. Será un alivio para los hogares y las empresas que hayan visto subida o incrementada esa carga por hipotecas o por préstamos a tipo variable. Va a ser también otro elemento que apoye también el crecimiento a futuro al dar margen adicional a familias para consumir y a empresas para invertir. En cualquier caso, con el plan de recuperación vamos a tener acceso a 84.000 millones de préstamos. Pretendemos trasladar esas condiciones favorables a las empresas para que este tirón de la inversión pueda tener recorrido más allá de este año y el año que viene. El gobernador del Banco de España, Pablo de Hernández de Cos, termina su mandato en junio, ¿tiene ya un sustituto? Estamos a tiempo de ir pensando el nombre del sustituto o sustituta del gobernador del Banco de España, que por supuesto tendrá que cumplir con características de su antecesor, Pablo Hernández de Cos, como son una experiencia profesional contrastada y unas capacidades técnicas sobresalientes. ¿Va a ser complicada la negociación para su designación con la oposición? La decisión del gobernador del Banco de España le corresponde al Gobierno. No va a ser difícil porque vamos a tener candidatos y candidatas magníficos.  En los círculos económicos, se ha planteado un intenso debate sobre la productividad y la reducción de la jornada laboral, que es un compromiso del Gobierno de coalición. ¿Hay margen para rebajar las horas que trabajamos o no? Cuando hablamos de la jornada laboral, es interesante mirar lo que ha ocurrido en las últimas décadas, donde la jornada laboral se ha reducido y no ha sido óbice para que haya subido la productividad. Es lo que va seguir pasando en el futuro. Al abordar la reducción de la jornada laboral, que es un compromiso claro en el acuerdo de gobierno, es importante que se mantenga el equilibrio. Hay que darle espacio tanto a los empresarios como a los sindicatos, para que dentro de su negociación implementen estas medidas con la suficiente flexibilidad como para que efectivamente acaben contribuyendo de manera positiva a dar ese espacio adicional a los trabajadores, pero sin que sea en detrimento de las de las empresas y de su productividad. El gran reto de la productividad es una de las prioridades. En ello estamos trabajando, desde que llegué, con medidas en muchos ámbitos. Entre ellas, está, por ejemplo, la creación del Consejo de Productividad que esperamos que en las próximas semanas quedé constituido. Se trata de un órgano con independencia funcional y con grandes expertos que puedan analizar este reto y darnos una guía sobre actuaciones para ir mejorando. También tenemos la gran oportunidad de aprovechar todos los avances tecnológicos, por ejemplo, en materia de inteligencia artificial, que puede ser una de las grandes herramientas que mejoren la productividad, sobre todo en nuestras pymes. Entiendo entonces que la reducción de la jornada laboral se va a dejar a la negociación colectiva. Pero, si los empresarios se niegan a un acuerdo, ¿pasará como con el SMI y habrá una decisión unilateral por parte del Gobierno? Los empresarios y los sindicatos están avanzando en el marco de su negociación. Las discusiones están siendo muy positivas y productivas. Estoy convencido de que vamos a ser capaces de conseguir cumplir con este objetivo de gobierno y hacerlo de manera equilibrada y optimizando el impacto de esta medida que es tan importante. Claro, pero si fracasa la no negociación, ¿se va a cumplir con el compromiso igualmente? Bueno, somos muy conscientes de la importancia de que esto salga como parte de la negociación bilateral y ahí les vamos a apoyar en todo lo que necesiten. El Estado anunció recientemente su entrada en el accionariado de Telefónica. ¿El Gobierno repetirá esta política en otras empresas españolas? El de Telefónica es un caso muy claro. En numerosos países en la Unión Europea, los Estados tienen una participación en las empresas de telecomunicaciones estratégicas. Es el caso de Francia, Italia, de Alemania y hasta hace poco era el caso de España. Es una cuestión estratégica asociada a la importancia de este sector específico, teniendo en cuenta los elementos de autonomía y de seguridad que tenemos que incorporar en el campo de las telecomunicaciones. No tiene que ver con ningún tipo de política general, de participación del Estado en empresas. ¿El escudo anti OPA (Ofertas Públicas de Adquisición) tiene entonces fecha de caducidad? Yo creo que tenemos un sistema bastante equilibrado, en cuanto a que permite proteger sectores estratégicos por razones, entre otras, de seguridad, y, al mismo tiempo, atraer inversiones. Es decir, existe para proteger empresas y sectores que consideramos clave y estratégicos, pero no se hace en detrimento de la entrada de capital extranjero, puesto que es una señal de confianza para los inversores. ¿Qué ocurrirá con el intento de compra de Talgo por parte de una empresa húngara? No hemos recibido todavía ni en el Ministerio de Economía ni en la Junta de Inversiones Exteriores, que es la encargada de canalizar este tipo de operaciones, la petición. Cuando llegue, se analizará igual que hacemos con el resto. Con la misma visión de proteger nuestros intereses estratégicos. ¿La participación en Caixabank también tiene ese sentido estratégico? Estamos muy satisfechos con como está evolucionando y como está siendo dirigida y gestionada la institución, tanto por el presidente como por el consejero delegado. Y esto se está trasladando en una mejora de la valoración por parte del mercado y también en unas buenas perspectivas. Es muy importante para nosotros, puesto que el objetivo de nuestra participación en el banco es maximizar su valor en el medio plazo. Hay un compromiso de desinversión, de acabar saliendo, pero lo haremos cuando creamos que hemos podido maximizar el retorno para el contribuyente español.

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