Y puede que llegue tarde, o tal vez
siempre esté a tiempo. Sea como sea, lo que si se, es que en el seno de mi mente,
ya he aprendido a desplegar mis alas,
y como de bien sienta poder por fin alejar los pies del suelo.
Como de bello sería si pudiéramos recibir ojipláticas hasta el cambio de la barra de pan mientras lloramos de felicidad por el crujir de la corteza y el olor a masa recién horneada. Y es que a veces me siento en el sofá y pienso, cual rebelde que siente la necesidad de tirar de las cadenas de su amo. Pienso como seria la vida si fuera la dueña de mis propias expectativas.
A veces me gustaría ser tan inocente como una neonata. Poder contemplar el mundo sin ningún tipo de reparo o condición humana. Simplemente dar rienda suelta a mis sentidos inexpertos
y en proceso de desarrollo mientras
cada bocanada de aire se siente como mil fuegos reavivando las casi inexistentes brasas de mis pulmones.
El otro día me pasó por la mente una reflexión sobre esos lugares a los que llamamos
#museos que se han convertido por desgracia, la mayoría de ellos, en los lugares de culto del
#capitalismo y
#colonialismo occidental y
#heteropatriarcal supremacista blanco.
Una simple divagación contemplativa resumida en unas frases.
The only time the straights believe in collective action is when their sports team wins and they riot