Perdóname si mi voz se quiebra en esto,
si mis manos guardan aún tu nombre en calma.
Te valoro como se atesora el aliento,
como se protege una luz en la palma.
No sé si este amor es nombre o es herida,
si es un río detenido en su corriente;
pero sé que te quiero más que a mi vida,
y te deseo lo mejor, sinceramente.
