Hoy 4 de junio, comentamos basura neoliberal:
Me horroriza la bochornosa deriva hacia la "instagramización" de LinkedIn.
Miro el feed y casi todo son publicaciones huecas y repetitivas que pretenden hablar de motivación, meritocracia (sic), etc., sin profundidad ni evidencia científica, publicadas por gente con títulos rimbombantes y bonitos: CEO de tal, CFO de tal cual... Todo el mundo es CEO.
El pensamiento crítico, lógico y científico, el acceso a una buena formación y a derechos básicos como la vivienda o la sanidad, y las oportunidades reales independientemente del origen de cada persona se están cercenando a marchas forzadas; mientras tanto, en el mundo de fantasía de LinkedIn se han democratizado la frivolidad y un grado superlativo de pavoneo y soberbia que ruborizarían a cualquiera en su sano juicio si estas cosas se dijeran cara a cara, sin la moderación que imponen las relaciones de poder o comerciales.
Carecemos de pudor y de humildad. Hay demasiada gente preparada que se ha subido al carro neoliberal de la meritocracia y el postureo emprendedor, replicando discursitos motivacionales que son, en el caso más benigno, imprecisos, sesgados y torpes. Y, lamentablemente, los verdaderos "CEOs" del mundo nos están comiendo la tostada, apoderándose de nuestro auténtico potencial transformador para usurparnos las verdaderas oportunidades de hacer algo bueno por el mundo. La bondad y la autenticidad.
Padecemos una enfermedad terminal de ego y autoconcepto. Nos guste mucho o poco, casi todos aquí somos de clase baja o media-baja, pero ese precipicio existencial es tan enorme, oscuro y profundo que solo logramos ocultarlo con una ceguera concienzudamente autoinfligida. Hay demasiadas métricas profusas y bien fundadas que demuestran esto y volatilizan el discurso del ascensor social. El rey está desnudo. El CEO está desnudo.
Me despido con esta cita de uno de nuestros mayores referentes, Warren Buffett:
«Hay una guerra de clases, y la estamos ganando los ricos».