Ayer presentamos en Valencia de Alcántara mi libro El hijo la Pili. Fue relativamente bien: se llenó la sala, asistieron el alcalde y el vice alcalde y ambos compraron un ejemplar. Se vendieron bastantes libros.
Cuando empecé a hablar de mi abuela Paca, con mi abuelo en el exilio y una hija de dos meses, mi madre, se me quebró la voz y no dejé de llorar hasta acabar mi intervención.
Mi madre hubiese dicho que soy un llorica.


