¿Sabían que el lazo dorado que obliga a los criminales a confesar la verdad en las páginas de la Mujer Maravilla nació como una transposición directa de los experimentos científicos que dieron origen al primer detector de mentiras moderno?
El psicólogo e inventor estadounidense William Moulton Marston desarrolló en el año 1915 el examen de presión arterial sistólica, un procedimiento clínico diseñado para registrar las variaciones en el torrente sanguíneo de los sospechosos mientras respondían interrogatorios policiales o judiciales. El científico defendía de forma pública la hipótesis de que el acto deliberado de mentir provocaba una reacción emocional medible que alteraba los valores cardiovasculares de manera automática, aportando las bases conceptuales que el oficial de policía John Augustus Larson utilizó en 1921 para construir el primer aparato de polígrafo continuo. Décadas más tarde, en el año 1941, Marston incursionó en la industria editorial bajo el seudónimo de Charles Moulton para crear a Wonder Woman, la célebre heroína de historietas. Con el objetivo de plasmar sus teorías psicológicas, dotó al personaje de un accesorio místico forjado por deidades clásicas: el Lazo de la Verdad, un mecanismo de contención que operaba exactamente bajo la misma premisa que su viejo brazalete médico de laboratorio.
— A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso
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