¿Por qué las vitaminas son los interruptores ocultos de nuestra maquinaria biológica?
Las vitaminas no nos dan energía de forma directa, no son combustible como los azúcares ni construyen músculos como las proteínas. Sin embargo, sin ellas, nuestro cuerpo se apagaría por completo. La especie humana es una de las pocas criaturas en el planeta que ha perdido la capacidad de fabricar la mayoría de sus propias vitaminas. Un trozo de brócoli o un cítrico son, en realidad, suplementos de reparación celular que nuestro cuerpo olvidó cómo producir a lo largo de millones de años de evolución.
Para entender su importancia, imagina que las células de tu cuerpo son una enorme fábrica de ensamblaje de autos. Las proteínas y los minerales son las piezas de metal, los motores y las ruedas. Las vitaminas, por su parte, son los mecánicos especializados que sostienen las herramientas y aprietan los tornillos en el momento exacto. En el mundo de la ciencia, los llamamos coenzimas. Sin estos mecánicos microscópicos, las materias primas se acumulan en el suelo y la fábrica se detiene. Por ejemplo, la vitamina C es el obrero que amarra las fibras de colágeno. Si pasas meses sin consumirla, tus encías sangran y tus heridas viejas se abren porque tu cuerpo pierde el pegamento que sostiene tus tejidos.
Cada vitamina tiene un trabajo ultraespecífico que ningún otro compuesto puede imitar. La vitamina A rediseña las moléculas de tus ojos para que puedan captar la luz y transformarla en imágenes en tu cerebro. Las vitaminas del complejo B son las encargadas de extraer la energía de la comida que ingieres; sin ellas, podrías comer un banquete entero y aun así morir de debilidad celular. Por otro lado, la vitamina D actúa más como una hormona que le ordena a tus intestinos absorber el calcio para que tus huesos no se vuelvan tan frágiles como el cristal.
La razón por la que dependemos tanto de frutas, verduras y carne es porque nuestros ancestros prehistóricos tenían una dieta tan variada y rica que nuestro ADN simplemente apagó los genes encargados de fabricar estas sustancias. ¿Para qué gastar energía interna haciendo algo que el entorno ya te da gratis? Esta estrategia evolutiva funcionó perfectamente en la naturaleza, pero nos convirtió en seres biológicamente dependientes de lo que ponemos en nuestro plato todos los días.
— Aetherius Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso.
