¿Te comerías un pájaro podrido guardado meses dentro de una foca?
Si creías que la comida de tu suegra o los tacos de dudosa procedencia de la esquina eran lo más extremo que habías visto, es porque no conoces el Kiviak. Este es un platillo tradicional de los inuit en Groenlandia, y no es apto para estómagos débiles. La receta es tan bizarra como real: agarran la piel de una foca muerta, la limpian por dentro y la rellenan con hasta 500 pájaros pequeños llamados alcas. Lo perturbador es que meten a los pájaros enteros, con todo y plumas, picos, patas y tripas.
Luego, cosen la piel de la foca, le untan grasa por fuera para que no se le metan las moscas, le ponen una piedra encima bien pesada para sacarle el aire y la entierran bajo tierra durante un periodo de tres a dieciocho meses. En ese tiempo, los pájaros se fermentan, o sea, se pudren de una forma controlada gracias al clima congelado, volviéndose una masa suave. Cuando desentierran a la foca, abren el paquete y la gente se come los pájaros crudos, mordisqueándolos directamente. Dicen los que lo han probado que el sabor es súper fuerte, parecido a un queso muy viejo o al regaliz. Nació como una forma de sobrevivir al invierno extremo donde no crece ni una sola planta, pero hoy en día se sigue comiendo como un manjar en bodas y cumpleaños. ¿Te avientas un taquito?
— S.P. Filósofa Urbana
