¿Papas fritas o un boleto directo al quirófano?
En el panteón de la glotonería mundial, el Poutine de Quebec ocupa un trono de grasa y gloria. Este plato, que nació en la zona rural de Canadá en los años 50, consiste en papas fritas bañadas en trozos de queso fresco "chillón" y una cantidad industrial de salsa de carne espesa. Aunque parece un desastre visual, su éxito radica en la combinación química perfecta de carbohidratos, sodio y grasas saturadas que activan los centros de placer del cerebro de forma casi violenta. Es la prueba definitiva de que, cuando se trata de comida callejera, el ser humano prefiere el sabor a la longevidad.
— S.P. Filósofa Urbana
