👿A ver, que este tema tiene mucha tela que cortar.
A veces nos imaginamos al "diablo" como alguien que viene de frente con cuernos y mala cara, pero en la vida real, los verdaderos demonios son mucho más sutiles.
Se disfrazan de la persona que mejor te cuida, de la que más te quiere o de la que parece que no puede vivir sin ti.
Psicológicamente, es lo que llamamos un "vínculo traumático" o simplemente una relación con alguien que sabe perfectamente dónde tienes el botón de autodestrucción y no duda en pulsarlo mientras te da un abrazo.
Lo jodido no es que esa persona sea mala, sino que tú la quieres.
Y como la quieres, justificas cada desplante, cada mentira y cada manipulación pensando que "en el fondo tiene buen corazón" o que "está pasando por una racha difícil".
Ese "diablo disfrazado" no quiere verte arder, quiere verte apagarte poco a poco.
Se alimenta de tu inseguridad y de que acabes dudando de tu propio criterio.
Es ese perfil que te dice: "Nadie te va a entender como yo", lo cual suena a amor, pero en realidad es una jaula.
Darse cuenta de que quien tienes al lado no es tu refugio, sino la tormenta, duele una barbaridad.
Es una traición a tu propia intuición.
Pero ojo, que la razón de que ese disfraz funcione es porque tú proyectas en esa persona lo que tú mismo llevas dentro: bondad y ganas de cuidar.
El problema es que hay gente que no quiere ser cuidada, quiere ser servida.
Si alguna vez sientes que estar con alguien te deja más agotado que feliz, o que tienes que ir de puntillas para no molestar, deja de mirar el disfraz y empieza a mirar los hechos.
El amor que te hace sentir pequeño no es amor, es otra cosa.
Y a veces, la única forma de salvarse es aprender a decir adiós, aunque el diablo te jure que esta vez va a cambiar.
≪≪≪≪≪≪ °❀° ≫≫≫≫≫≫
#psicologia #relacionestoxicas #reflexiones #saludmental #pazinterior

