"—En este día, hermanos y hermanas, nuestros aliados intentarán acabar con la tiranía de los forkrul assail. Sin embargo, no es esa la razón principal de esta guerra. De hecho, es la más ínfima de las razones. ¡Oídme, todos y todas! Hace mucho tiempo, un dios extranjero llegó a esta tierra. Quedó destrozado en pedazos a su llegada, pero no le permitieron morir. En lugar de eso, fue encadenado como si fuera una bestia salvaje. Como si fuera un lobo. Y así, encadenado, enjaulado, ese dios no ha conocido nada que no fuese dolor infinito y angustia. ¡Los demás dioses se alimentan de él! ¡Los más miserables de nuestros congéneres sorben su sangre con plegarias! ¡Y estos forkrul assail tienen prisionero su corazón entre sus crueles y frías manos!
»¡Hermanos y hermanas! ¡En este día habremos de romper esas cadenas! ¡Habremos de liberar al Dios Caído! ¡Más incluso, cumpliremos con el empeño de devolverlo a su reino! —Señaló ladera arriba—. Y sin embargo, ¿al lado de quién os encontráis? Pues os encontráis del lado de los torturadores, y todas las palabras de justicia que vierten con ansia en vuestros oídos... ¡no son más que mentiras!"

