@peluchecero
La emoción y la razón deben ser dos caras de una misma moneda. Cuando se actúa sin una de las dos, vamos mal. Especialmente si sólo actúa la emoción, porque te va a salir el tiro por la culata casi seguro.
En el 15M la razón era importantísima. Los debates que se hacían se basaban en el análisis de situaciones reales y la búsqueda de soluciones, buscando datos, conocimiento, experiencia. Eran, por tanto, racionalidad a ultranza. Rara vez eran de tipo emocional. La emoción podía ser el punto de partida, pero no era el camino. El discurso era un discurso racional.
En cambio, los discursos de estas derechas de ahora no soportan el más mínimo análisis racional o científico. De hecho, son en su mayor parte anticiencia e irracionales (de ahí tanto antivacunas, tanto Iker Jiménez, tanto apelar al famoso "sentido común").
La razón puede justificar muy pocas cosas, porque muy pocas cosas tienen lógica y se basan en hechos.
Si con discursos racionales puedes justificar cualquier cosa, es que esos discursos no son racionales, en todo caso meros sofismas.
Y es extremadamente peligroso no saber distinguir la diferencia.
Así nos va.