El otro día acabé #TheIdol, de #HBO, y he leído malísimas críticas.

Si bien es cierto que es una serie totalmente enfocada desde la mirada masculina, creo que es precisamente el objetivo que pretendía Sam Levinson al producirla: contar una historia misógina, hipersexualizada y desfasada para dar el golpe de gracia al final. Pero claro, es precisamente el final lo que flojea, pero por falta de tiempo para desmigarlo.

Creo que Levinson sabe contar las historias muy bien; lo demuestra con el dominio de la cámara que ya nos mostró en #Euphoria y #MalcolmAndMarie. Pero, sobre todo, creo que triunfa sin lugar a dudas con la elección de la BSO que adapta —o es adaptada— a la perfección a las escenas que acompaña.
Quizá porque vivo obsesionada con The Weeknd, pero #TheIdol me ha llevado a un nivel de abstracción impresionante y ha puesto imágenes a las emociones que exactamente vivo cuando cuando escucho la música de Abel.
Sinceramente, con cinco capítulos de duración no creo que se pueda contar mucho más de lo que se cuenta sin perder ese atractivo que implica construir escenas desde la sensualidad de la música y los trastornos de la propia industria.
Me encantaría comentarla con alguien que la haya visto. Es agotador consumir cosas que nadie conoce y no poder hablar de ello 🥲