El otro día acabé #TheIdol, de #HBO, y he leído malísimas críticas.
Si bien es cierto que es una serie totalmente enfocada desde la mirada masculina, creo que es precisamente el objetivo que pretendía Sam Levinson al producirla: contar una historia misógina, hipersexualizada y desfasada para dar el golpe de gracia al final. Pero claro, es precisamente el final lo que flojea, pero por falta de tiempo para desmigarlo.