Resulta que el otro día fui a la playa. Hay que aprovechar el verano hasta sus últimos coletazos. Soy de los que se resisten a que las estaciones se las marque el calendario y no el clima (que no metereología).

Una tarde muy agradable y una temperatura igualmente agradable. La playa semivacía, en un atisbo de lo que podría ser un paisaje paradisíaco. Hasta ahí todo normal.

Cuál es mi sorpresa cuando entre los tanoréxicos, los bañistas y los paseantes, descienden desde las alturas dos novios. Novios tal cual, vestidos de boda, con todos los atavíos.

Bajan los dos de la mano, con su mirada de amor, con la que se presupone su hija (o de alguno de los dos al menos) también de la mano, y su fotógrafa de turno marcando el paso con aire distraído.

Tas varias consultas fotométricas de la profesional y varias carantoñas conyugales, comienzan la sesión. Poses y gestos dinámigos. Giros, vuelos y sonrisas. Trotes, miradas cómplices ante la puesta de sol.

Y, de repente y sin previo aviso, se meten en el agua. Tal cual. Con el chaqué, el velo y el tul. Y la fotógrafa, con su cámara de 4 cifras (una Canon top de gama) hasta la cintura, tras ellos.

¡QUÉ COÑO! O sea, ¿a qué coño vino eso? ¿Quién cojones pone en su salón una foto bañándose con su ropa de boda? ¿Quién coño era esa gente y qué estaban realmente haciendo allí?

¿Mi sospecha? Tras mucho pensarlo, me he decidido decantar por que se trataba de espías rusos en maniobras, Poniendo en práctica una serie de nuevas estratagemas basadas en programación neurolingüística a través de la que pretenden sonsacar información a los países que destacan por su litoral en el sur de Europa.

Y hasta aquí mi historia de hoy. Seguiremos compartiendo la actualidad.

(Fin del hilo)

@putiflautico gran hilo pero siento decepcionarte, no eran rusos. Eran ukranianos.