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(frase profunda e ingeniosa buscada en Duck Duck Go)

Y hasta aquí mi historia de hoy. Seguiremos compartiendo la actualidad.

(Fin del hilo)

¡QUÉ COÑO! O sea, ¿a qué coño vino eso? ¿Quién cojones pone en su salón una foto bañándose con su ropa de boda? ¿Quién coño era esa gente y qué estaban realmente haciendo allí?

¿Mi sospecha? Tras mucho pensarlo, me he decidido decantar por que se trataba de espías rusos en maniobras, Poniendo en práctica una serie de nuevas estratagemas basadas en programación neurolingüística a través de la que pretenden sonsacar información a los países que destacan por su litoral en el sur de Europa.

Tas varias consultas fotométricas de la profesional y varias carantoñas conyugales, comienzan la sesión. Poses y gestos dinámigos. Giros, vuelos y sonrisas. Trotes, miradas cómplices ante la puesta de sol.

Y, de repente y sin previo aviso, se meten en el agua. Tal cual. Con el chaqué, el velo y el tul. Y la fotógrafa, con su cámara de 4 cifras (una Canon top de gama) hasta la cintura, tras ellos.

Cuál es mi sorpresa cuando entre los tanoréxicos, los bañistas y los paseantes, descienden desde las alturas dos novios. Novios tal cual, vestidos de boda, con todos los atavíos.

Bajan los dos de la mano, con su mirada de amor, con la que se presupone su hija (o de alguno de los dos al menos) también de la mano, y su fotógrafa de turno marcando el paso con aire distraído.

Resulta que el otro día fui a la playa. Hay que aprovechar el verano hasta sus últimos coletazos. Soy de los que se resisten a que las estaciones se las marque el calendario y no el clima (que no metereología).

Una tarde muy agradable y una temperatura igualmente agradable. La playa semivacía, en un atisbo de lo que podría ser un paisaje paradisíaco. Hasta ahí todo normal.

Mientras el mundo sigue peleándose ahí fuera, pollas nativas aparte, yo voy a tratar de continuar con mi particular cruzada contra la sociedad.

Voy a intentar proseguir, enarbolando este pequeño rincón de introspección, sin ningún fin real, sin espectación externa alguna, y sin la seguridad de poder o querer darle continuidad en el tiempo en un futuro.

Otra reflexión que me asalta según voy excribiendo:

¡¡¡500 PUTOS CARACTERES SON DEMASIADOS!!!

Pues me alegro de que me hagas esa pregunta. Lo cierto es que, en un intento de llevar a la praxis la máxima fotográfica de 'los tercios' decidí, colocar de tal manera mi avatar.

Cuál fue mi sorpresa cuando los hijos de puta de la casi extinta red social Twitter, cambiaron su interfaz en pro de los circulitos.

Y claro, la regla de los tercios y la redondez no se llevan bien. Y ahora que la foto-avatar lleva años cortada, cualquiera encuentra la original...

En otro orden de cosas. Puti, ¿por qué tienes la foto torcida? La gente normal sale centrada, por aquello de que no le corten la cabeza.
¿Qué es Twitter?