«As sobreiras son árbores moi bonitas, realmente preciosas, de 300 ou 400 anos... Podes plantar eucaliptos ou pinos, pero un sobreiral non se compra con cartos: deben pasar xeracións». A Yago Tato Chorén el amor por el alcornoque —sobreira en gallego— le va en el ADN. Natural de Vila de Cruces y vecino de Silleda, este empresario forestal es nieto de descorchadores. «Meu avó por parte de pai era madeireiro e vendía o corcho e meu avó por parte de nai sacaba cortiza para facer trobos —un tipo de colmena tradicional— para as abellas». Hoy, a sus 45 años, Yago es el último descorchador de O Deza y, posiblemente, de los últimos que quedan en Galicia. Su pasión evita la extinción de este oficio tradicional.
Los bosques de álamos pueden reducir significativamente el avance de incendios forestales. En áreas con más del 25% de cobertura de álamos, el crecimiento diario del fuego cayó drásticamente.