¿Alguna vez has notado esas bancas de parque con descansabrazos en medio, o esos picos de metal en las entradas de edificios y debajo de los puentes? No son adornos vanguardistas ni errores de diseño. Se llama "arquitectura hostil".
Es una estrategia diseñada específicamente para controlar el comportamiento humano en las ciudades. Esas bancas con divisiones están hechas para que nadie pueda acostarse a dormir en ellas. Los picos y las superficies inclinadas en las banquetas están ahí para que nadie se siente o se quede mucho tiempo en un lugar. Es la ciudad gritándole a los más vulnerables —y a cualquiera que quiera tomar un descanso— que el espacio público no es para habitarlo, sino para transitarlo rápido. Gastamos millones en diseñar objetos que incomoden al cuerpo humano, priorizando que la calle "se vea limpia" por encima de la empatía básica.
S.P. Filósofa Urbana










