España suma 161.500 empleos en marzo y alcanza un máximo histórico de 10,1 millones de mujeres trabajando
España suma 161.500 empleos en marzo y alcanza un máximo histórico de 10,1 millones de mujeres trabajando
Febrero ha vuelto a responder bien al mercado laboral. El crecimiento del empleo aceleró con una media de 103.621 ocupados más que en enero, el mayor aumento en un mes de febrero desde 2007. Mientras, el paro bajó en 7.452 personas y se sitúa en 2,76 millones desempleados, lo que supone 150.607 parados menos que en febrero de 2023 (-5,17%). La reforma laboral sigue mejorando el mercado de trabajo español: la tasa de temporalidad cae a mínimos históricos del 12,7%. El dinamismo de la economía española está conformando un mercado laboral en el que el impulso de las contrataciones vuelve a ser como al periodo anterior de la gran crisis financiera. En España hay 20.708.382 de personas afiliados de media ya que en el pasado mes se incorporaron 103.621 ocupados más que en enero, el mayor aumento en un mes de febrero desde 2007. El crecimiento de las contrataciones ha sido del 2,7%, con 538.239 trabajadores más que hace un año. Si tenemos en cuanta los datos desestacionalizados (no contabilizan elementos estacionales que provocan vaivenes en el mercado de trabajo) la Seguridad Social ha registrado 20.954.785 trabajadores afiliados en febrero, lo que supondría un incremento de 551.359 trabajadores en el último año, en línea con el promedio de creación de empleo en los años anteriores a la pandemia. El Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones destaca que "la creación de empleo en España (+8,1%) supera a la de los grandes países europeos (Francia, +5%; Italia +2,9%; Alemania, +1,4%) en comparación con ese nivel anterior a la pandemia. También el aumento del empleo es más destacado que en estos países desde el inicio de la guerra de Ucrania, periodo en que en España ha crecido un 5,9%, mientras que en Francia y Alemania se registran crecimientos inferiores al 2%". Los sectores que más empleo han creado el pasado mes han sido Hostelería (29.230 afiliados más), seguido de Educación (28.941 más), Construcción (18.189 más), e Industria Manufacturera (13.130 más). Por el contrario, las actividades donde se han destruido puestos de trabajo han sido Actividades Sanitarias y Servicios Sociales y Comercio, con 10.252 y 9.590 afiliados menos, respectivamente. Más empleo en sectores de alto valor añadido Seguridad Social pone el énfasis en el intenso crecimiento del empleo en sectores de alto valor añadido como Informática y Telecomunicaciones, cuyo número de afiliados ha aumentado un 26,3%, o Actividades Profesionales, Científicas y Técnicas, que presenta un crecimiento del 16,6%. Ambos sectores con alta productividad han creado 329.000 empleos desde el fin de la pandemia. El ministerio que dirige Elma Saiz destaca la buena evolución del empleo para las mujeres las mujeres. En febrero 300.623 contrataciones más que en el mismo mes de 2023. De esta manera hay 9,787 millones de trabajadoras registradas en nuestro país, lo que supone que más de la mitad del empleo creado en el último año corresponda a mujeres (54,52%). Respecto al desempleo, el número de parados inscritos en el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) se ha reducido en 7.452 personas (-0,27%). Hay 150.607 parados menos que en febrero de 2023 (-5,17%), de manera El paro registrado en febrero baja en 11 comunidades autónomas. Las mayores caídas en cifras absolutas se producen en Andalucía (-4.110), Comunitat Valenciana (-1.552) y Castilla y León (-704) mientras que sube en seis comunidades autónomas, especialmente en Aragón (667), Comunidad de Madrid (465) y Comunidad Foral de Navarra (374). El ministerio de Yolanda Díaz subraya que la tasa de cobertura del sistema de protección por desempleo ya llega al 73,89% de los parados, con una subida del 6,7% y supondría el valor más alto desde 2011. Tras la supresión por parte del Gobierno de uno de los recortes del mandato de Mariano Rajoy, el gasto medio mensual por beneficiario ha sido de 1.105 euros lo que supone un aumento de 33,9 euros (3,2%) respecto al año anterior. La tasa de temporalidad cae a mínimos históricos El porcentaje de contratos indefinidos se sitúa en el 87,3%, su máximo histórico, creciendo 17,3 puntos confirmando el proceso de la estabilización del empleo y la mejora de su calidad desde la reforma laboral. Así, la tasa de temporalidad se sitúa en mínimos históricos del 12,7%. Seguridad Social destaca la evolución de los menores de 30 años, ya que la reducción del nivel de temporalidad baja en 33,6 puntos porcentuales (del 53% al 19,4%) respecto al nivel que tenía antes de la reforma. La contratación indefinida volvió a alcanzar el 46,02% del total el pasado mes, destaca el Ministerio de Trabajo, casi uno de cada dos, cuando antes de la nueva legislación laboral apenas alcanzaban el 10%. Se han registrado 523.445 contratos de trabajo de carácter indefinido.
Nuevo máximo histórico de empleo en España: más de 20,8 millones de personas trabajando. El mercado laboral incorporó algo más de 200.400 trabajadores de media el pasado mes de mayo, según las cifras de afiliación a la Seguridad Social, hasta situar un nuevo techo de empleo y el paro descendió en unas 50.000 personas apuntadas a los servicios públicos de empleo. El número total de desempleados cae a los 2,7 millones de personas, el dato más bajo desde hace quince años, 2008, en el inicio de la Gran Recesión. En concreto, mayo sumó 200.411 personas más afiliadas a la Seguridad Social, hasta alcanzar un total de 20.815.399 personas trabajando de media. En el último año, el ritmo de creación de empleo se mantiene en el 2,9%, lo que supone un crecimiento de algo más de 580.000 trabajadores en los últimos doce meses. Mayo es tradicionalmente un buen mes para el mercado de trabajo, con la llegada del buen tiempo y el arranque de las contrataciones para verano. Por sectores, hay un mayor empuje de la hostelería, con 67.000 personas afiliadas más en el Régimen General (4,6%), seguida del sector agrario, que sumó 3.500 asalariados (+4,5%). Entre los máximos registrados en este mes, la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha destacado que se ha alcanzado el dato de 9,8 millones de mujeres trabajadoras afiliadas, "la cifra más alta de la historia de nuestro país". Por su parte, los hombres se sitúan en un total de casi once millones de trabajadores. Si se atiende al dato de empleo desestacionalizado, el que prefiere el Ministerio de Seguridad Social para seguir la evolución del mercado laboral, mayo incorporó 48.000 trabajadores, un dato muy inferior al pasado mes de abril (128.824). El departamento de José Luis Escrivá destaca que "en el conjunto de los cinco primeros meses del año se han creado 468.184 empleos, completándose el mejor periodo enero-mayo de la serie histórica". El ministro de la Seguridad Social ha celebrado los datos de mayo como "extraordinarios" y ha previsto que el mercado laboral alcance las 21 millones de personas trabajando "en junio o julio". "Con una pandemia, una guerra de Ucrania, la subida de los precios de la energía, es decir, la capacidad que hemos desarrollado de resiliencia y de absorción de perturbaciones de la economía española no tiene parangón y al final el resultado es lo más tangible, más empleos y mejores empleos para los españoles", ha sostenido en TVE. Casi 50.000 parados menos En cuanto al paro, descendió en casi 50.000 personas –en concreto en 49.260– el mes pasado, lo que sitúa el total de personas desempleadas apuntadas a las oficinas públicas de empleo en 2.739.110, la cifra más baja desde 2008. El descenso del paro se extiende a todos los sectores económicos, destaca el Ministerio de Trabajo, así como entre las personas sin empleo anterior (con 3.576 personas paradas menos, -1,41%) y en todas las comunidades autónomas. También por sexos, con reducción entre hombres y mujeres, aunque superior en los primeros: bajó en 24.720 desempleados (-2,23%) y 24.540 desempleadas (-1,46%). En un país donde el paro de los jóvenes ha alcanzado a más de la mitad del colectivo, el Ministerio de Trabajo destaca que el desempleo se sigue reduciendo en este grupo de edad, con más intensidad que la media, y situándose en mínimos históricos. "El desempleo de los jóvenes menores de 25 años desciende en el mes de mayo en 7.208 personas (-3,69%) respecto al mes anterior, duplicando el ritmo porcentual de la caída general", subraya Trabajo. "El total de jóvenes en situación de desempleo es el menor de toda la serie histórica: 188.043". Yolanda Díaz ha subrayado que el paro se ha reducido en los últimos años hasta mínimos de 2008, "pero aún es insuficiente", con el dato más elevado de la UE. "Sigue siendo demasiado alto, no nos resignamos, tenemos que seguir reduciendo el desempleo dando continuidad a las políticas que han demostrado su validez en estos años. La reforma laboral, la subida del salario mínimo y las políticas activas de empleo son instrumentos esenciales para acabar con un problema que arrastramos desde hace cuatro décadas", ha sostenido la responsable de Trabajo. Mínimo de temporales Otro de los hitos del mercado laboral español tras la reforma laboral pasa por los mínimos de trabajo temporal. No solo hay muchos más trabajadores y se alcanzan máximos de empleo, sino que los indefinidos –más estables– han ganado mucho peso entre el total desde que se aprobó la nueva regulación. "En mayo, el porcentaje de afiliados con contrato temporal se mantiene en el mínimo histórico del 14%, menos de la mitad del que se registraba antes de la reforma (30%)", destaca el Ministerio de la Seguridad Social. El departamento de Escrivá señala especialmente a los jóvenes, antes los más perjudicados por los empleos temporales y ahora los más beneficiados de su reducción. "La tasa de temporalidad se ha reducido en 32 puntos respecto al nivel que tenía antes de la reforma, pasando del 53% al 21%", indica la Seguridad Social. Del total de contratos suscritos en mayo, 1,4 millones, los indefinidos alcanzaron los 624.853, cerca de la mitad (44%), una situación inédita antes de la reforma laboral, cuando el dato solía rondar el 10%.
Buen febrero para el mercado laboral. El crecimiento del empleo aceleró el pasado mes, con una media de casi 89.000 trabajadores más afiliados a la Seguridad Social, el dato más elevado desde 2015. Además, el empuje del empleo indefinido tras la reforma laboral continuó, con un nuevo mínimo de temporalidad, del 14,3%. El paro aumentó, pero levemente para este mes, en 2.618 personas y la cuantía de la prestación de desempleo creció con fuerza, en un 8%, tras eliminar uno de los recortes aprobados durante el mandato del PP de Rajoy. Febrero deja así una fotografía global del mercado laboral con más de 20,17 millones de personas trabajadoras afiliadas de media, el dato más alto en este mes desde que hay registros, y un total de 2,9 millones de desempleados, que sigue siendo un nivel muy elevado, pero está en mínimos de los últimos 15 años en España, desde 2008. La aceleración de la creación de empleo, que ya adelantó la Seguridad Social a mitad de mes, se advierte en el incremento del ritmo interanual, que asciende al 2,4%, lo que se traduce en casi 476.000 trabajadores más en el último año. Los datos desestacionalizados, que son los que aíslan elementos estacionales que provocan vaivenes en el mercado de trabajo, también señalan un mayor empuje del empleo el pasado mes. La afiliación creció en 81.808 personas en términos desestacionalizados respecto a algo más de 57.700 del mes anterior. El Ministerio de José Luis Escrivá, que utiliza estos datos para analizar la evolución del empleo mes tras mes, destaca que "la variación promedio de los últimos tres meses" es muy inferior, "de 23.713 trabajadores". Entre los sectores que más tiran del empleo en el último año destaca, la hostelería (9%, +106.000 trabajadores), la información y telecomunicaciones (+8,6%, 49.000), las actividades científicas y técnicas (6,4%, +52.700) y la construcción (+5%, +50.000 trabajadores), entre otros. La Seguridad Social destaca que varias de ellas son actividades con un alto valor añadido, lo que fortalece no solo a sus empleados sino también al conjunto de la economía. Estas actividades han cobrado una especial importancia tras la pandemia y se espera que puedan ganar aún más peso gracias a los fondos europeos de recuperación. Aumento de la protección por desempleo Respecto al desempleo, el número de parados inscritos en el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) aumentó en 2.618 personas, "apenas un 0,1% en términos porcentuales lo que refleja una tendencia de estabilidad en el mercado laboral", valora el Ministerio de Trabajo. Se trata de un repunte, pero no es muy abultado. En los últimos años, febrero suele registrar leves alzas o caídas en el desempleo, mientras que antes de 2014 eran frecuentes los aumentos del paro por encima de las 50.000 personas. Además, el Ministerio de Yolanda Díaz destaca el refuerzo en la protección por desempleo, que siempre lleva un mes de retraso y se refiere a enero. Trabajo subraya el aumento de la cuantía media de la prestación de paro, del 8%, tras la supresión por parte del Gobierno de uno de los recortes del mandato de Mariano Rajoy. Con el aumento del 50% al 60% de la base reguladora para calcular el paro a partir de los seis meses de desempleo, la cuantía media ha pasado de una media de 893 euros al mes por beneficiario en 2022 "a los 965,7 euros en enero de este año que permite paliar la pérdida de valor adquisitivo", sostiene Trabajo. Nuevo mínimo de trabajo temporal Otro de los datos más destacados del pasado mes es la persistencia del avance del empleo indefinido tras la reforma laboral. "En febrero, el porcentaje de afiliados con contrato temporal se ha reducido hasta alcanzar el mínimo histórico del 14% de los afiliados", destaca la Seguridad Social. La contratación indefinida volvió a alcanzar el 46% del total el pasado mes, destaca el Ministerio de Trabajo, casi uno de cada dos, cuando antes de la nueva legislación laboral apenas alcanzaban el 10%. Otra de las muestras de la mejoría en la estabilidad en el empleo se refleja en el seguimiento de la Seguridad Social sobre qué sucedió con las personas que tenían un contrato temporal antes de la reforma. "La mitad de las personas que tenían un contrato temporal entre enero y marzo de 2022 y que siguen en alta en la Seguridad Social (más de 4 millones de ocupados) han pasado a tener un contrato indefinido", señala el departamento de Escrivá. "En concreto, de esos 4 millones, el 53% son indefinidos: la inmensa mayoría indefinidos ordinarios (1.736.966) y 407.688 fijos discontinuos", informa la Seguridad Social.
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Hace un año, ni los más optimistas con la reforma laboral esperaban los primeros resultados que está dejando la norma. El Gobierno se propuso, con los sindicatos y la patronal, enfrentar uno de los mayores retos del mercado de trabajo en España: el enorme peso del trabajo temporal y, además, con gran presencia de contratos ultracortos. A la cabeza en la UE y a gran distancia de muchos de nuestros colegas europeos, ninguna reforma había logrado poner coto a esta forma de precariedad que parecía endémica e inevitable. Hasta 2022 y la reforma laboral pactada con los agentes sociales, que ha logrado elevar el empleo indefinido como nunca antes. Tras una larga negociación, que se demoró 'in extremis' hasta final de año, la fumata blanca del acuerdo social llegó casi en Nochebuena. El Consejo de Ministros aprobó el decreto con la reforma laboral hace justo un año, el 28 de diciembre de 2021, por lo que se ganó más de una broma al coincidir con el Día de los Santos Inocentes. Una jornada que parecía anticipar el caos posterior de la votación en el Congreso, que a punto estuvo de hacer caer la norma. La salvó un solo voto, por error, de un diputado del PP. La reforma laboral salió adelante y uno de sus primeros efectos fue el aumento de la firma de contratos indefinidos, que pasaron de no suponer ni el 10% de los suscritos habitualmente a alcanzar casi la mitad del total. Se actuó en varios frentes. Las nuevas modalidades de contratos, que restringían la temporalidad, entraron en vigor en abril. Pero desde enero ya se habían desplegado sanciones más duras a los abusos y se habían encarecido los contratos más cortos con mayores cuotas a la Seguridad Social. Además, el hecho de que existiera un acuerdo social, histórico por ser el primero a tres bandas, hacía que los empresarios fueran parte del proceso y no se declararan en rebeldía frente a los cambios. En cuestión de meses, y a grandes pasos, se evidenció cómo se disparaban los trabajadores indefinidos y el fuerte desplome de aquellos asalariados con contratos temporales hasta niveles no conocidos. El último balance cifra un mínimo del 15,6% trabajadores con contratos temporales, según los datos de afiliación a la Seguridad Social de noviembre. Los jóvenes, entre los más beneficiados Aunque los especialistas en el mercado de trabajo insisten en que se necesita más tiempo, incluso años, para evaluar bien los efectos de la legislación en la temporalidad y el resto de materias que abordó, es innegable que ha motivado ya cambios importantes en la contratación. Uno de los colectivos que más lo han notado ha sido el de los jóvenes, que han suscrito en muchos casos sus primeros contratos 'fijos'. Ellos son los que más han visto caer el empleo temporal, que era prácticamente la norma, alcanzando a más de la mitad de los asalariados de menor edad. En el Ministerio de Trabajo de Yolanda Díaz, el mayor impulsor de la norma, y en el de la Seguridad Social de José Luis Escrivá, subrayan en los últimos meses cómo el cambio "es estructural". Es decir, que el impulso del trabajo indefinido sobre el temporal se afianza en el mercado de trabajo y se puede observar desde ángulos distintos. Por ejemplo, desciende la temporalidad en todos los sectores y con más intensidad en algunos donde era más elevada, como ilustra el siguiente gráfico con la construcción y la hostelería. La construcción es un caso particular, porque tenía un contrato temporal (fijo de obra) pactado en la negociación colectiva por patronal y sindicatos, que ahora se ha modificado ligeramente y ha pasado a computarse como indefinido. Otras actividades con gran temporalidad, como la sanidad, no han visto caer tanto los temporales por su gran peso del empleo público, que tiene sus propios procesos de estabilización y donde aún queda mucho por avanzar. Territorialmente, también se está registrando una caída generalizada de la tasa de temporalidad. Especialmente en comunidades autónomas del sur, donde era más alta. El papel de los fijos discontinuos Como en tantas historias, la de la reforma laboral también tiene un protagonista involuntario: los fijos discontinuos, convertidos desde el inicio por la derecha en un foco de críticas y también de bulos. La nueva legislación puso más impedimentos a los temporales, por ejemplo con la eliminación del contrato "por obra o servicio", el más utilizado y foco de fraudes generalizados. Además, se impulsó el contrato fijo discontinuo –que se usaba bastante poco– para actividades estables aunque intermitentes, que hasta el momento se ocupaban con temporales. Cuando se produjo el gran descenso de la temporalidad, el PP afirmó que se debía a los fijos discontinuos y que estos eran solo un "cambio de nombre" de los temporales. Ni una cosa, ni la otra. Aunque los contratos fijos discontinuos han aumentado mucho, como se pretendía, el grueso de los nuevos asalariados indefinidos son ordinarios. Por otro lado, un indefinido no es solo "un cambio de nombre" sino que tiene más derechos que las personas con contrato temporal. En los últimos meses, de caída del desempleo, el PP está insistiendo en otro de sus ataques: que el Gobierno maquilla las estadísticas con los fijos discontinuos, que no figuran como parados. Pero la estadística no ha cambiado desde 1985, insiste el Ministerio de Trabajo. Era la misma que utilizaba el PP en sus mandatos y con la que ahora Isabel Díaz Ayuso presume de caída del paro en Madrid, por ejemplo. Es cierto que los fijos discontinuos han pasado a tener un mayor peso en el mercado laboral que antes. Por ello, la mayoría de investigadores del mercado de trabajo reclaman más datos sobre sus periodos de inactividad (que no figuran en el paro registrado, aunque sí en la EPA), para poder hacer un seguimiento de esta nueva figura. ¿Y ahora qué? Tras un año de reforma, una de las cuestiones más relevantes es hasta dónde puede España reducir su empleo temporal. Desde el equipo de Escrivá en el pasado han señalado la referencia europea, donde hay países que no son tan distintos al nuestro en su tejido productivo y que tienen tasas de temporalidad más reducidas. Aunque hemos mejorado mucho, España es el segundo país con mayor temporalidad de la UE, 20,2% en el tercer trimestre respecto al 13,8% de la UE. En este punto, destaca el lastre del sector público, que no está mejorando tanto como el privado. Hay que dejar tiempo además para evaluar cómo mejora la estabilidad del empleo, más allá de los contratos que se suscriban. Por ejemplo, cuánto duran los indefinidos que se firman ahora, medir cómo están funcionando los fijos discontinuos, si hay abusos de esta figura, etc. También están pendientes de analizar otras derivadas muy relevantes. El excesivo empleo temporal era un problema más allá del mercado de trabajo. Por ejemplo, por la incertidumbre en la renta de los hogares, con temor continuo a perder el trabajo y no poder hacer frente a sus gastos; por suponer un lastre en la emancipación de los más jóvenes; y por precarizar las condiciones de un gran número de asalariados, que no consolidaba mejoras en sus carreras profesionales. El tiempo arrojará luz sobre todas estas (y otras) cuestiones, aunque ya hay varias buenas noticias. El Banco de España ha estimado un aumento del consumo en unos 3.000 millones de euros por la conversión de temporales en indefinidos gracias a la reforma laboral.
El paro aumentó en 60.800 personas desempleadas en los meses de julio a septiembre, algo poco habitual para el periodo estival, y el empleo sumó 77.700 trabajadores, una cifra inferior a los registros habituales para este periodo del año, según muestran los resultados de la Encuesta de Población Activa (EPA) del tercer trimestre del año. La estadística del INE refleja también que se alcanzó el mínimo histórico de trabajadores temporales, de tasa de temporalidad, que cayó al 20,2%, como vienen mostrando ya las cifras de afiliación a la Seguridad Social. La EPA sitúa así el total de personas trabajando en 20,54 millones de personas y el de parados ligeramente por debajo de los tres millones (2,98 millones). Ambos registros se encuentran en niveles del inicio de la crisis financiera, desde 2008, que no se habían logrado alcanzar en todos los años previos de recuperación del mercado laboral prepandemia. El verano generalmente es un buen periodo para el mercado laboral. Se crea empleo –aunque sobre todo temporal–, gracias principalmente al empuje del turismo y la hostelería, y se reduce el paro. Este último, de recuperación de la temporada turística postpandemia, ha estado marcado también sin embargo por la crisis inflacionista y una gran incertidumbre económica internacional. El Ministerio de Asuntos Económicos que dirige Nadia Calviño subraya este último elemento en su explicación de las cifras de la EPA. "En un entorno de alta incertidumbre por la guerra de Rusia en Ucrania la economía española sigue creando empleo", destaca. La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha considerado que la EPA muestra unos "buenos" resultados ante el de contexto económico actual, que no ha impedido que se siga creando empleo y que este sea de mayor calidad tras la reforma laboral. Ante el aumento del desempleo en estos meses, la tasa de paro aumentó ligeramente al 12,67%. En el último año, el desempleo se ha reducido en 436.500 personas (–12,78%). La población activa aumenta, es decir, hay más personas dispuestas a trabajar. En el último trimestre se produjo un incremento de 138.500 personas, "hasta alcanzar un máximo histórico de 23,5 millones de personas, lo que pone de manifiesto la confianza de los trabajadores en encontrar empleo", destaca el Ministerio de Asuntos Económicos. Menor creación de empleo La EPA refleja un aumento de los trabajadores más tímido de lo que suele ser habitual en verano. De hecho, según las cifras desestacionalidas, el empleo no subió (–0,06%). Además, si echamos la mirada atrás a qué ha pasado en los últimos 12 meses, el empleo ha crecido en 514.700 personas (un 2,57%), lo que supone un importante descenso desde la última estadística. En el segundo trimestre del año el ritmo de aumento se mantenía muy elevado, en el 4%. La encuesta refleja también que el impulso del empleo en verano se debió más al sector público. "La ocupación aumenta este trimestre en 52.300 personas en el sector público y en 25.400 en el privado", indica el INE. En el último año, no obstante, el crecimiento es mucho mayor en las empresas privadas: 492.600 personas en el sector privado y en 22.100 en el público. Por sectores, el empleo aumentó en los Servicios (+114.300 ocupados más) y en la Industria (+33.100), mientras que baja en la Agricultura (-60.300 menos) y en la Construcción (–9.400). En el último año, la ocupación aumenta en los Servicios (430.400 más), en la Industria (81.700) y en la Construcción (35.200), y disminuye en la Agricultura (–32.500). Mínimo de trabajadores temporales La estadística refleja también el descenso del peso del trabajo temporal en el mercado laboral español tras la reforma laboral, como vienen indicando mes tras mes las cifras de afiliación a la Seguridad Social. La tasa de temporalidad (asalariados con contratos temporales sobre el total) se situó en el mínimo histórico del 20,2%, según los registros de la EPA. En variación anual, el número de asalariados crece en 486.700, con un alza del empleo indefinido en 1.375.500 personas, mientras que el temporal se reduce en 888.900. La caída de la temporaldad se refleja de manera muy notable en el sector privado, donde se ha desplomado desde niveles en torno al 24% previo a la reforma laboral hasta el mínimo de 17,5% de este tercer trimestre. En cambio, en el sector público (donde se está intentando reducir la temporalidad por otra vía, la de procesos de estabilización), el dato sigue muy alto y con una reducción más moderada, hasta caer al 30,7% en verano. Es destacable también que la temporalidad disminuye en un contexto de creación de empleo desde que se aprobó la reforma laboral, algo que no había ocurrido en el pasado. Si el trabajo temporal caía, era porque también lo hacía el mercado laboral y nos encontrábamos en un momento de pérdida de trabajos.
La realidad del Palmar de Troya, el municipio "más joven" de la campiña sevillana, ha quedado eclipsado a lo largo del tiempo por la imponente Iglesia palmariana y los escándalos que la rodean. No obstante, el protagonismo que le ha sobrevenido recientemente al Palmar responde en esta ocasión a los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) que lo distinguen con el afrentoso título de ser el pueblo "más pobre de España". En su Atlas de Distribución de Renta de los Hogares relativa al año 2020, el INE recoge un listado de los municipios españoles de más de 2.000 habitantes con menor renta por persona. El Palmar de Troya encabeza este ranking con un sueldo medio de 6.785 euros anuales. "Son datos preocupantes", reconoce el alcalde socialista de esta localidad sevillana, Juan Carlos González García, en conversación con elDiario.es Andalucía. "Pero la realidad es que en la calle no se palpa esa necesidad", señala el regidor, apelando a que el año pasado el Ayuntamiento palmareño devolvió cerca del 40% de las ayudas sociales ofertadas a través de la Diputación Provincial de Sevilla ante la falta de demanda. Esta redacción ha querido asomarse a la realidad de los palmareños y ha visitado las calles y hablado con los vecinos de este municipio que goza de entidad propia e independiente tan solo desde 2018. "Los hay peores seguro" La imagen en movimiento que proyecta la mañana de un día laborable en la zona más céntrica de este pueblo es similar a la escena que se reproduce al mismo tiempo en otras tantas localidades andaluzas. Trabajadores al frente de sus negocios, cafeterías abarrotadas a la hora del desayuno, un fluir constante de vecinos haciendo mandados en el interior de los comercios, mayores conversando sentados en un banco... "Es un pueblo normal", contesta Adrián Valderas, de 24 años, apoyado en la barra de una cafetería. "Lo que pasa es que muchos se dedican a la hostelería y al campo y eso a veces no se refleja en las estadísticas", explica este joven estudiante de Análisis Económico. En este sentido, fuentes de la Alcaldía indican que la economía del Palmar de Troya se basa fundamentalmente en la agricultura y, en los últimos años, está cobrando fuerza el sector servicios. Tanto es así, que en este municipio de 2.347 habitantes hay al menos 15 empresas de catering. Por eso, considerando que los datos del INE se corresponden con el año de la pandemia, Adrian presupone que "habrá gente a la que le haga falta el dinero". "Aquí no hay industria", pero sí "gente joven y trabajadora", defiende poniendo de ejemplo a su propio grupo de amigos. "Todos hemos estudiado y cada uno tiene su trabajo", afirma con el asentimiento de su amigo Manuel, que lo acompaña durante el desayuno ahora que ha vuelto de Barcelona, donde trabaja de Policía Local. "Los hay peores seguro", concluye este joven palmareño que bromea antes de despedirse: "Al que diga que el Palmar es pobre que venga y le invito a un café". Sujetos a la temporalidad El dueño de la cafetería en la que están desayunando, José María Ríos, responde burlón a las ocurrencias de Adrián: "Nosotros sí que somos pobres". Se refiere a los autónomos, pues asegura que en el pueblo "el 85% se dedica a la hostelería" y todavía está sufriendo los estragos de la pandemia. "Hemos estado dos años parados", recuerda para explicar los datos del INE. Y lanza una queja en dirección a la esfera política: "Lo único que hacemos es pagar impuestos; tanto decir que somos pobres, ayudadnos". Sentados en la terraza, un grupo de profesores del IES Torre del Águila, el único instituto del municipio, afirma que en las aulas "no se percibe sensación de pobreza". Por eso, en un principio les sorprendió que el pueblo en el que imparten clases liderara este ranking, "porque sabemos que no lo es", añaden. Aunque no pertenecen al Palmar de Troya, conocen bien a sus habitantes. "Hay familias agrícolas, otras trabajan en la feria, también hay empresas de aluminio, carpintería y de construcción", cuentan. En definitiva, empleos sujetos a la temporalidad. A las puertas del centro de secundaria se encuentra Mari Carmen Blanco, a la espera de recoger a su hijo. Tiene 39 años y es cocinera. "Este pueblo es que es así, aquí trabajo para estar en lo mejor del ranking no hay, pero nos buscamos la vida porque comer hay que comer”, apostilla esta madre. En cuanto al nivel sociocultural, los docentes aluden a un "cambio de mentalidad" en favor del estudio. "Hace seis años apenas se graduaban siete chavales, y ahora cada curso supera la veintena de titulados". Enemigo común: la inflación Además de numerosos bares y cafeterías, en la arteria principal del pueblo se pueden encontrar negocios de toda índole como papelerías o panaderías, y también un supermercado. Allí, en la frutería, está comprando Conchi Toro. Hasta ahora desconocía la noticia, pero no parece sorprenderle que el Palmar de Troya sea el pueblo más pobre de España. "Sí que es verdad, ya mismo no vamos a poder ni comer”, lamenta esta vecina de 57 años que combina durante el año el trabajo en la feria con el campo. "Claro que se notan las necesidades, tengo que ayudar a mis hijos que también son feriantes", cuenta esta vecina que acaba de pasar 22 días verdeando junto a su marido. "Y ya, hasta abril que se celebra la feria", relata en conversación con Silvia Soria, la frutera, quien confirma que es habitual que los clientes se quejen a diario de la subida de los precios. "Habrá quien pase más necesidades y quien menos, el problema es que está todo muy caro", zanja Silvia. La inflación es también el problema que señala Elena Albarrán, de 29 años, dependienta en una tienda de comestibles. Su hermana mayor, Zaida, muestra asombro al conocer el dato que sitúa a su pueblo a la cabeza de los municipios con menor renta de España. “Aquí somos todos trabajadores, me extraña que sea el más pobre”, confiesa. "Sales un viernes y están todos los bares llenos, si no hubiese dinero no sería así, pero aquí la gente trabaja, de una feria a otra feria, sin dormir", explica con semblante serio. Ella tiene 33 años, 3 hijos y más optimismo que Elena, quien considera que cuando escasea el empleo sí se notan las necesidades porque “el trabajo va por temporadas”. "Trabajo hay", sentencia la hermana mayor, "yo hoy ya no porque ayer se acabó el campo, pero desde que me dieron de alta en marzo no he parado de trabajar". Pese a ello, Zaida reconoce que hay quien dice: "cojo mi peoná, cobro el paro y así no estoy matada siempre”. Ejemplo de tradición agrícola es el grupo de jubilados que conversan reunidos en "la plaza del pueblo". Entre ellos se encuentra Antonio Mesa, que ha trabajado "toda la vida en el campo", mientras que Francisco Egea, lo ha alternado con la labor de albañil. "Hambre no hay, pero puede que haya alguna familia con necesidades", opina. "Hay de todo", resuelve el resto de colegas que comparten también la idea de que hoy día hay menos oportunidad de trabajar que antaño. "Y este pueblo depende del campo desgraciadamente porque aquí no hay fábrica ninguna y la agricultura ya se la han cargado", lamenta Francisco dando voz al sentir de sus compañeros. ¿Qué dicen los datos? Las cifras de renta per cápita en el Palmar de Troya son "preocupantes" a ojos de su alcalde, pero no así los datos relativos al desempleo. En efecto, las últimas cifras de paro registradas por el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) en la provincia de Sevilla, no dejan al Palmar en un puesto tan aciago como el del Atlas de Distribución de Renta de los Hogares. "Los palmareños son gente muy trabajadora y prefieren un mes de trabajo a ayudas directas", sostiene el alcalde en referencia a la otra línea de ayudas que ofrece la Diputación para favorecer la contratación. "Esas sí son muy demandadas entre los vecinos", asevera. De ahí que el máximo representante de este pueblo inste a "tener en cuenta algunas cuestiones" a la hora de interpretar los datos del INE, como por ejemplo, que dada su reciente creación, las estadísticas aún están en proceso de actualizarse. Por lo pronto, el primer edil achaca los datos de 2020 a la coyuntura. "El año de la pandemia fue lamentable para las familias del Palmar de Troya", cuya fuente de ingresos preeminente radica en la feria y en los eventos, como ya han coincidido en señalar certeramente los vecinos. Por ello, González García se confiesa esperanzado en que próximamente, la realidad estadística arroje una radiografía más indulgente con este pueblo que ya ha retomado su actividad habitual. Lo cierto es que el INE tan solo ofrece datos del Palmar a partir de 2018. Si nos asomamos a esta base de datos, observamos cómo el año de su segregación del término municipal de Utrera, la renta media por persona era aún inferior a la del último balance publicado, de manera que en dos años se ha incrementado ligeramente, pasando de 6.127 el año de su constitución, a 6.785 en 2020. Por su parte, en lo relativo a la renta media por hogar, el aumento que se aprecia es más considerable, sumando .1801 euros entre 2018 (17.300 euros) y 2019 (19.101 euros). No obstante, esta tendencia al alza se tuerce con la llegada de la COVID-19, registrando un descenso de 220 euros respecto al curso anterior. Problema endémico en Andalucía Ahora bien, conviene no perder de vista el contexto que rodea a esta estadística. Porque de los 30 municipios que componen la lista de pueblos con menor renta media por habitante, el 80% pertenece a la comunidad andaluza. De modo que por debajo del Palmar de Troya se encuentran Iznalloz y Albuñoz de Granada, o Huesa, de Jaén. Es en el quinto puesto donde aparece otro municipio sevillano, Pruna, y así hasta sumar un total de 24 localidades en Andalucía. Siguiendo esta línea, al analizar el conjunto del territorio español, Andalucía se sitúa como la región que reúne un mayor porcentaje de población viviendo en secciones censales de renta baja (con una media de 59,6% de andaluces), mientras que en el extremo opuesto se encuentra el País Vasco, donde el 62,2% de sus habitantes vive en secciones censales de renta alta. Se constata así, una vez más, la brecha entre el norte y el sur, el campo y la ciudad, que salta a la vista con el gráfico interactivo que ofrece el INE. En él, se dibuja un mapa de la desigualdad de renta en España, donde el marcado color rojo del sur (correspondiente a las rentas bajas) contrasta con la parte superior. Raíces profundas A quien no causan "en absoluto" sorpresa estos datos es a Carlos Arenas Posadas. Este catedrático de Historia Económica de la Universidad de Sevilla explica a este diario que constituyen "la última hornada de un proceso larguísimo" con "raíces tan profundas que llegan hasta hoy" y cuyo origen se remonta siglos atrás. En su libro Lo andaluz. Historia de un hecho diferencial, recorre todo el proceso y documenta cómo a mediados del siglo XIX, Andalucía lideraba la economía nacional, superando en un 36% el PIB per cápita de la media española. Décadas después, comenzó a bajar puestos en el escalafón hasta llegar a ocupar hoy "el furgón de cola" en buena parte de las estadísticas económicas, como lamenta el profesor. La explicación es "compleja" y responde a múltiples factores socioeconómicos, pero también históricos. En este sentido, Arenas esgrime aspectos como la escasez y el mal reparto del capital andaluz, que se limita a invertir en inmuebles o en sectores que generan poco valor añadido (turismo o construcción). En este punto, profundiza en la cuestión señalando que el capitalismo en Andalucía tiene sus propias particularidades. Lo denomina "extractivo", esto es, basado en la venta de naturaleza (playa, sol, minas) y controlado por una oligarquía. De ahí que a pesar de sumar hoy diversas "microempresas", todas ellas no gocen de "recursos suficientes como para influir decisivamente en el crecimiento económico" que depende de "unas pocas manos". A todo ello, hay que sumar otras causas que explican que los vecinos sean "pobres estadísticamente", pero no compartan esa percepción, en tanto que se conforman con basar su economía en "empleos precarios, temporales, de economía sumergida que no se reflejan en los datos oficiales", como aclara este profesor de la hispalense. Sin embargo, por encima de todo ello, Arenas se acerca a la Historia para evidenciar que a partir del siglo XIX, el modelo económico vira en una dirección "a favor de una economía nacionalista" que "beneficia" a las rentas del norte, en palabras del catedrático. "Una vez que España pierde sus últimas colonias", avanza Arenas, Andalucía empieza a funcionar en la península "como una colonia interior" y se convierte en un "mercado reservado" para Madrid y las regiones norteñas del país. Compromiso y voluntad de cambio "De aquellos polvos estos lodos", concluye el profesor. A su juicio, resulta conveniente tenerlo en cuenta para poder cambiar el rumbo que sigue desde hace siglos la economía andaluza. "La historia tiene que servir para aprender del pasado y aplicarlo en el presente", declara Arenas confiado en que los resultados que arrojan las estadísticas se pueden revertir en el futuro si se apuesta por la "modernización" y "el reparto del capital social, financiero y humano". Pero, sobre todo, con "ganas de hacer política". En este sentido, el alcalde del Palmar de Troya reconoce que hay algunos vecinos "acomodados en el campo y en la peonada de feria". Y "eso hay que revertirlo", insiste rotundo. "Desde el Ayuntamiento lo tenemos claro, vamos a seguir invirtiendo en infraestructuras, potenciando la formación y el patrimonio turístico", asevera el alcalde, recordando ahora cómo en 2018 tomó posesión "con la ilusión de construir un pueblo dotándolo de infraestructuras”. "Lo que queda es algo necesario como es el suelo industrial para acoger su iniciativa industrial propia y darles la posibilidad a los jóvenes para que no se vayan fuera”, reivindica. Para lograrlo, interpela al resto de administraciones. "Somos una administración pequeña, tenemos las cuentas saneadas y superávit todos los años, pero esto no solo afecta al Palmar de Troya, sino a casi todo el bajo Guadalquivir", de ahí que inste a los gobiernos estatal y autonómico a tener en cuenta la situación de los pueblo pequeños e incipientes, en su caso, que cuentan además ahora con el título de "el más pobre". "Esos datos no entran luego en la ecuación cuando se reparten las subvenciones y el Palmar casi siempre se queda fuera porque las aportaciones municipales que se establecen en las convocatorias son muy superiores a las posibilidades financieras que tenemos los pueblos pequeños", reprocha el dirigente municipal.. Más allá del caso concreto del Palmar de Troya, desde la Federación Andaluza de Municipios y Provincias (FAMP) se recuerda que la financiación local es una reivindicación que abandera el municipalismo desde hace décadas. "Los ayuntamientos – independientemente del signo político – llevan más de 40 años reivindicando una mayor dotación de recursos económicos", garantizan fuentes de la FAMP, que lamentan ser "la tercera pata del estado y los grandes olvidados". Por el momento, desde el Palmar de Troya aseguran que van a seguir trabajando para dar a conocer el pueblo más allá de las estadísticas y de la basílica. "Somos un pueblo con mucho potencial, con gente joven, especializado en la restauración y en el catering", así como con la aspiración de revertir una tendencia histórica que atraviesa a toda Andalucía.
El empleo sigue creciendo con fuerza y con un gran empuje del empleo indefinido tras el despligue de la reforma laboral. El segundo trimestre del año dejó 383.300 empleos más, hasta rozar casi los 20,5 millones de personas trabajando, máximos desde 2008, según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) que publica hoy el INE. Por su parte, el paro cayó en 255.300 personas, hasta situarse en un total de 2.919.400 desempleados, por fin por debajo de la barrera de los tres millones de personas paradas y también batiendo el mínimo de 2008, en los primeros compases de la pasada crisis financiera. En este trimestre, destaca el fuerte empuje del empleo indefinido, con 616.700 asalariados más con este tipo de contrato una vez que han entrado en vigor las restricciones a la temporalidad de la reforma laboral. Los empleados con contratos temporales cayeron en cambio en os de contrato temporal se reducen en 241.300 personas. La imagen final en forma de tasa de temporalidad, es decir cuántos trabajadores temporales hay entre el total de asalariados, desploma el dato al 22,3%, el segundo más bajo de la serie histórica, solo por detrás del año 2013 (21,9%) cuando la enorme destrucción del empleo en la pasada crisis se cebó con los temporales. El segundo trimestre del año suele ser favorable para el mercado laboral gracias al buen tiempo, la Semana Santa (cuando cae en abril, como en este caso) y el inicio de la temporada turística, entre otros factores, que se plasman en un aumento de trabajadores y la caída del paro. Este año, abril ponía por delante varios retos importantes. El primero, la entrada en vigor de una pieza clave de la reforma laboral: los nuevos contratos, que limitan la posibilidad de contratar temporal y tratan de extender el empleo indefinido. En segundo lugar, el fin de los ERTE y las ayudas de 'paro' extraordinarias a los autónomos, después de dos años de apoyo público por la pandemia. Y, por último y no menos importante, los efectos de la guerra en Ucrania tras la invasión rusa, que ha disparado la deriva inflacionista.