A través del kharis, los griegos pensaban que podían establecer una relación de reciprocidad con los dioses: honrarles con la esperanza de obtener su gracia y agradecer los favores recibidos.
Como apunte, destaco que no consideraban que los dioses eran máquinas expendedoras de favores. El honor a los dioses se basaba en el mismo reconocimiento positivo del dios y la parte de agradecimiento era vital en lo que los griegos consideraban una buena relación con sus deidades.
Aquí Odiseo la pifia en tres sentidos: comete hubris (desprecia a Poseidón incluso cuando le recuerdan que debe hacerle una ofrenda), se pasa el kharis por el forro (no agradece su apoyo en la Guerra de Troya) y se pasa también la eusebia por el forro (va a entrar en el mar, el reino de Poseidón, y no le rinde respetos).
Obviamente Poseidón decide castigarle.
La cosa además se pone más graciosa cuando Odiseo se carga a Polifemo, que es hijo del dios.
En realidad, los mitos sobre despreciar a Poseidón tratan de subestimar al mar, un medio peligroso. Toda la Odisea es una sucesión de todo lo malo que te podía pasar en un viaje por mar: perderse (y MUCHO), hambruna, sed, demencia, bestias marinas, desconocidos que no te quieren ningún bien.
Odiseo además recae en el hubris varias veces en su viaje, pero esto requiere un análisis aún más exhaustivo, que 10 años de viaje dan para mucho.
Espero que os haya gustado este #ViernesDeMitologíaGriega. Si queréis invitarme a canelones de #SantEsteve, podéis hacerlo aquí:
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