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🟣 Del rito al horror: cuando la superstición se convierte en arma
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La llamada de una niña de seis años al 112 evitó una tragedia en un piso del Polígono Norte de Sevilla en el que se iban a dar connotaciones entre lo criminal, lo supersticioso y el misterio. Corría el año 2021, final de un cálido verano y la intervención

Del rito al horror: cuando la superstición se convierte en arma
La llamada de una niña de seis años al 112 evitó una tragedia en un piso del Polígono Norte de Sevilla en el que se iban a dar connotaciones entre lo criminal, lo supersticioso y el misterio. Corría el año 2021, final de un cálido verano y la intervención policial detuvo un brutal ataque que, según las primeras investigaciones, estuvo motivado por un episodio de alteración mental y la convicción de que la víctima estaba poseída por un demonio. El caso pone de manifiesto la superstición, rituales vinculados al vudú y su relación con contextos de mucha vulnerabilidad y delincuencia.La escena que encontraron los agentes de la Policía Nacional al entrar en un piso de la calle Virgen de Escardiel resultó difícil de explicar incluso para investigadores acostumbrados a situaciones violentas. Una mujer atacaba brutalmente a su compañera de vivienda convencida de que estaba expulsando un demonio de su cuerpo mediante un ritual. La víctima pudo sobrevivir merced a la intervención policial, pero el episodio abrió interrogantes que van más allá de un simple caso de violencia.La agresión se produjo en un piso de la calle Virgen de EscardielLos hechos ocurrieron el 18 de septiembre de 2021, cuando una niña de seis años logró alertar a los servicios de emergencia. La menor explicó que en su casa se estaba produciendo una pelea. La vivienda se encontraba en una zona del Polígono Norte cercana a la calle Hermano Pablo, un punto muy conocido por la presencia de narcotráfico y episodios de violencia.En un primer momento la Policía Local acudió al lugar sin detectar anomalías desde el exterior. La puerta del piso estaba cerrada y la menor no podía salir. Poco después llegaron agentes de la Policía Nacional, que accedieron a la vivienda con la ayuda de un vecino que había escalado por la fachada tras escuchar gritos procedentes del interior.Dentro se encontraron con una escena estremecedora. Una mujer de 45 años estaba encima de la víctima, de 48 años, que permanecía en el suelo presentando unas muy graves heridas. Según la investigación, la agresora había arrancado dos dedos de la mano de la mujer, arrancados a mordiscos mientras intentaba introducir una piedra en su cuerpo.La detenida afirmaba que estaba realizando un ritual para expulsar un demonio. Los agentes comprobaron que presentaba un estado de fuerte alteración mental, por lo que fue trasladada directamente al área de psiquiatría del hospital sevillano Virgen Macarena.En el interior, la policía hallí una escena estremecedora, una mujer estaba encima de la víctima que permanecía en el suelo con heridas muy gravesPolígono Norte de Sevilla, entre el vudú y las creencias Más allá de la violencia extrema del ataque, el caso ha vuelto a poner sobre la mesa la presencia de determinadas creencias rituales en entornos considerados como muy vulnerables. Sevilla es una ciudad históricamente abierta a distintas culturas, ha recibido en las últimas décadas comunidades procedentes de África y el Caribe que han traído consigo tradiciones religiosas diversas, cultos afrocaribeños y sincretismo religioso.Entre ellas se encuentran prácticas relacionadas con el culto a las deidades yoruba, conocido como santería o Regla de Ocha, así como rituales asociados al vudú, una religión originaria del Caribe con raíces africanas. Estas tradiciones forman parte de la identidad cultural de muchas de estas microcomunidades y se practican habitualmente en ámbitos privados.Sin embargo, especialistas en migraciones y seguridad advierten de que en determinados contextos esas creencias pueden mezclarse con supersticiones y temores profundamente arraigados. En algunos casos extremos, la creencia en posesiones espirituales o en maldiciones puede derivar en comportamientos muy violentos cuando se combina con situaciones de fragilidad psicológica o se ingieren sustancias que alteran a la persona y a su percepción.Las religiones animistas afroamericanas han encontrado su hueco en el Polígono Norte de SevillaEn Sevilla también se ha detectado el uso de rituales vinculados al vudú por parte de redes criminales. La Policía Nacional ha investigado en varias ocasiones organizaciones dedicadas a la trata de blancas, trata de mujeres procedentes principalmente de Nigeria. Muchas de estas víctimas son sometidas en su país a ceremonias rituales de miedo destinadas a infundir pánico, sumisión y garantizar su obediencia.Estas prácticas se basan en la amenaza de supuestos castigos espirituales si las mujeres denuncian a sus explotadores o si, por otro lado, intentan escapar. El miedo generado por esos rituales actúa como un poderoso mecanismo para el control psicológico.Las investigaciones policiales han permitido en distintos momentos desarticular redes que operaban entre África y España. Las víctimas eran captadas con falsas promesas de trabajo y posteriormente obligadas a prostituirse en ciudades como Sevilla o Málaga y otros puntos de España como Valencia, Barcelona o Madrid entre otras muchas.Este contexto contribuye a que determinadas prácticas rituales queden rodeadas de un halo de misterio y temor en algunos barrios. Expertos en integración social insisten, no obstante, en que es fundamental el saber diferenciar entre las religiones tradicionales y el uso criminal o distorsionado de esas creencias, y abundan en la actualidad este tipo de sucesos en un barrio que mira con desconfianza a los bokor, a los brujos, de estas religiones que tienen su particular mafia en este y otros barrios.





