Del mismo modo que el ocultismo ha sido secuestrado por los estafadores de medio pelo, la religión fue tomada por quienes ansían el control absoluto.
Carajo, yo soy religioso. Pero no soy conservador, ni ingenuo, ni reconozco en mi vida autoridad mayor que la mía.
Mi espiritualidad es vector de cambio y origen de mi arte.
Soy alma hecha carne, y mi carne es sagrada.
No hay pecado. Solo voluntad. Solo transformación.