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Humor “Macario y Doña Rogelia hablando de la actualidad”
Macario: (Mirando al público con cara de sueño) ¡Ay, madre! Que me han puesto aquí al lado de esta señora que huele a naftalina y a achicoria… ¡Qué alegría, paisano!
Doña Rogelia: (Tocándose la oreja) ¿Qué dice este joven? ¡Hable usted más alto, que tengo el tímpano de vacaciones! Y no me llame señora, que servidora es una “influencia” de esas modernas.
Macario: ¡Qué va a ser usted “influencia”, Doña Rogelia! Usted lo que es, es una reliquia. ¿Se ha enterao de cómo está el mundo? Que ahora todo es “inteligencia artificial”.
Doña Rogelia: ¿Inteligencia qué? ¿De la Guardia Civil? Pues me paece muy bien, hijo, que falta le hace a más de uno… que mi Ildefonso, que en paz descanse, de inteligencia andaba justo, pero de artificial nada, que era muy bruto el pobre. ¡Me cago en la leche!
Macario: No, mujer, que eso es de los ordenadores. Dicen que ahora los robots van a hacer nuestro trabajo. ¡Qué felicidad! ¡A ver si me mandan un robot de esos a la era para que me siegue el trigo mientras yo me echo la siesta!
Doña Rogelia: ¡Siesta dice el vago este! Si te mandan un robot, lo primero que hace es darte una patada en la boina por vago, jodio. Y de la economía, ¿Qué me dice? Que he ido a comprar media docena de huevos y he tenido que pedir un préstamo al banco. ¡Qué despliegue! ¡Qué derroche!
Macario: ¡Es la inflación, Doña Rogelia! Que el dinero ya no vale nada. Yo antes con una peseta me compraba un camión de aceitunas y ahora no me dan ni el hueso. ¡Qué penalidad, paisana!
Doña Rogelia: Pues yo lo tengo claro. Para ahorrar, este año no pongo la calefacción. Me he comprado un refajo de lana de oveja merina que cuando me lo pongo parezco un dromedario, pero voy más caliente que el palo de un churrero.
Macario: (Riendo) ¡Pues tenga cuidado, no la confundan con un animal y la lleven al zoo! Por cierto, ¿ha visto lo de los viajes a Marte? Dicen que el Elon Musk ese quiere llevar gente allí a vivir.
Doña Rogelia: ¿A Marte? ¡A Marte le voy a dar yo con la zapatilla! Con lo que cuesta el billete del AVE como para irse a otro planeta. Yo como mucho voy al pueblo de al lado en la burra de mi sobrino, y porque tiene el aire acondicionado… que es que se le caen los pelos del lomo y corre el aire.
Macario: Pues yo me iría a Marte… Allí seguro que no hay suegras, ni impuestos, ni me preguntan cuándo me voy a casar con la jaca de mi mujer. ¡Qué tranquilidad!
Doña Rogelia: ¡Usted lo que quiere es escaparse! Pero no se preocupe, que con esa cara de pan de pueblo que tiene, los marcianos lo ven y lo usan para tapar los agujeros de los volcanes. ¡Hala, a pastar!
Macario: ¡Qué mala es usted, Doña Rogelia! ¡Qué lengua tiene!
Doña Rogelia: (Mirando a cámara) ¡Es la actualidad, hijo mío, que nos tiene a todos con los cables cruzados! ¡Buenas noches, bonicos!
Macario: (Suspirando) ¡Ay, paisanos! Buenas noches, jodios, sed buenos pero no gilipollas.
Conversaciones de monchito y macario «ir al psicólogo»
Título: Monchito y Macario en la esquina
[Exterior. Banco de una plaza. Día]
Monchito — ¿Qué pasa, paleto? ¿Cómo lo llevas?
Macario — ¡Jodio niño! ¿Qué dices?
Monchito — Pues nada, que quería contarte una cosa, tío… Voy al psicólogo.
Macario — ¿Y eso? ¿A ti qué te pasa, jodio? Estás un poco loquillo, pero siempre estás de cachondeo. ¿Qué pasa, chaval? ¿No te hacen caso las mozas?
Monchito — No, hombre, si no me pasa nada en particular. Era para ver a una psicóloga que está buenísima, pero al ver que me dan cita en la Seguridad Social para seis meses… ¡Ya no voy!
Macario — A lo mejor sí que ties que ver a un psicólogo, pero de lo salido que estás, jodío.
Monchito — Son las hormonas, paleto… Qué le voy a hacer, estoy desarrollándome.
Macario — Anda, jodio, no vas a cambiar nunca.
Monchito — Soy el mejor, jajaja. Adiós, paleto, voy a ver si me ligo a la de la tienda de ropa, jajaja. ¡Chao!
Macario — Adiós, niño… Menudo golfo… ¡Ay, que contento estaaá!
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Doña Rogelia y Macario «El ataque israelí a la flotilla»
Escena: Sala de estar sencilla. Doña Rogelia está sentada en una mecedora y Macario en una silla con un periódico en las manos.
Doña Rogelia (con tono de reproche):
Oye, Macario, ¿te enteraste del asalto que le hicieron los israelíes a esa flotilla que iba pa’ Gaza?
Macario (sin levantar la vista del periódico):
¡Ay, qué poco contento estoyyy, Seña Doña Rogelia! Estos jodíos, que no judíos, israelíes… no quieren que esos mozos lleven comida ni medicinas a los pobres palestinos.
Doña Rogelia (golpeando con el bastón):
¡Me cago en la leche! Esta gente, en vez de corazón, tié piedras. Menudos son esos israelíes… les daba yo unos garrotazos bien daos.
Macario (resoplando):
Madre mía… el Nientayaju ese, que cara de estreñío tiene el jodío… Tié muy mala bala, el hijoputa. ¡Preso lo mandaba yo de cabeza!
Doña Rogelia (con gesto severo):
Lo anda buscando el Tribunal Internacional… pero a ese no le pillan, es mu escurridizo el marrullero.
Macario (cierra el periódico y suspira):
¡Ay, Seña Doña Rogelia! Qué mal está el mundo… ¿Le hace un vino pa’ aliviar las penas?
Doña Rogelia (asintiendo con resignación):
Echa ahí, mozo, que al menos así ahogamos penicas.
Macario (levantando el vaso):
¡Por los amigos como usted! Chin chin.
Doña Rogelia (chocando el vaso con el suyo):
Chin chin, mozo.
Bittersweet ending.
I'll see the whole movie as soon as I can.