La magia de Cans echa a rodar

El Festival de Cans no es un certamen de cine más. Es el único en el que las estrellas se entremezclan entre el público y salen de las pantallas para convivir y compartir con los espectadores. Es un festival sin vallas ni fronteras, donde los bajos y bodegas de los vecinos se transforman en salas de cine, y donde los chimpíns se convierten en limusinas. Es la magia de Cans, que ayer echó a rodar por las calles de Porriño en el primer desfile de chimpíns de esta vigésimo tercera edición.

Faro de Vigo