Carta del preso anarquista Sheveck
“No persigo inmortalidad ni fama en estos versos. Yo solo escribo mi bosquejo de mi voz que jade”.
- José Vicente Anaya
“Solamente aquellxs libres de toda atadura podrán llevar el fuego lo bastante lejos”.
- A. Breton
Definitivamente estando entre muros de hormigón y metal, en donde la explotación del hombre por el hombre es la lengua habitual y donde el capitalismo salvaje es el pan de cada día; es difícil lograr encontrar las palabras adecuadas para expresar todo lo que siento.
El día de hoy, fue un buen día. Hice mi trabajo, me ejercité con los compas que día a día se vuelven amigos (a pesar de las barreras que a veces nuestro pensamiento delimita). Ví a otros amigos de mi antigua celda que hacía rato no veía. Miré al cielo y volé hacia todxs ustedes y solo le pude decir a un viejo amigo, en este momento no hay rejas alrededor! Comí decente, dado mi veganismo solo consumo frijoles, pero es un deleite cuando hay sopa o verduras, me siento como un rey cuando como así. Jugué una reta de basquetbol y compartí un cigarro con la banda. Se podría decir que hoy fue un día perfecto.
Podría hablarles de cosas que sé que el asqueroso poder disfrutaría, como lo difícil que es estar aquí y un largo etcétera de cosas desagradables, pero no vale la tinta siquiera contar lo que ya todxs sabemos, por eso preferí contarles de este día “especial” y contarles cosas que en lugar de causarles tristeza, lástima o cualquier emoción que nada abona a nuestra lucha.
Esta es mi reflexión y mi sentir:
Desde el 8 de enero en que fui detenido por los lacayos que seguramente fueron ayudados por algunx soplonx y que con gusto triunfal me llevaron a donde se debe según ellos mi vida se revolvió de una manera que honestamente no esperaba, pero para la cual me preparé desde el momento en que decidí que ni las ataduras (o paredes) de la familia, el estado, la iglesia, la escuela, etc. podrán contener esa furia que de a poco pero a golpe de martillo y tabla se fue gestando en mi corazón y que con orgullo demolió cada una en su momento.
Hoy me enfrento a la reja física que intenta ser mental y que sé que de una u otra manera, será demolida, porque la mayor lucha que he librado aquí, es no dejar de ser yo mismo, no transformarme en esos presos/policías que aman y disfrutan de la pirámide social que el sistema, el poder o como se entienda esa masa asquerosa nos impone en cada momento.
Lamentablemente esta vez lograron encerrar mi cuerpo, les cuento que estoy bien, que trato de vivir en gozo este encierro y que de a poco he ido logrando inyectar de esta “enfermedad” (anarquía) a algunos compañeros de desventura.
He escuchado sus historias y he pensado en lo afortunado que soy de formar parte de esa gran manada, que día a día libra su propia lucha por mantenerse en lo que yo llamo un estado de anarquía. Desde mi perspectiva, siempre se puede vivir en ese estado, más allá de largas jornadas coyunturales o motivaciones materiales que nos empujan a prender la mecha de una molotov.
Es un reto que estoy seguro será superado con creces, ya que el poder sabe que ni con sus perrxs, ni con sus correas y mucho menos con sus rejas puede apagar este fuego que hoy arde con mayor fuerza que nunca.
Hoy sé que lo más importante, es no formar parte de estas largas filas de seres humanos que desean someter a todo aquel que se les cruce, ya sea con una mirada, un largo discurso de ser “orgullo” o ya si eso no funciona, a golpes. Lo que mejor puedo decir, es que sigamos adelante, que ardan nuestros corazones, que nos unamos todas las manadas que forman este amplio corazón llamado Anarquía, que se cuiden de las sucias manos invisibles que buscan detener nuestros pasos y que siempre recuerden el compromiso que nos exige la libertad.
Desde mi reja canta un pájaro cenzontle, cada tercer o cuarto día, vuelve constante, a cantar con su bello canto de mil voces. Es curioso que siempre asociamos las rejas con las aves, pero más gracioso es que hoy escucho su bello canto desde mi propia jaula. Alegría de escucharlo siento, pero más feliz me siento de verlo libre y que aun así decida brindarme su bello canto, como si supiera que sus voces reconfortan mi corazón. Tal y como uno al tomar el camino de la anarquía en su momento, se va refinando, el enemigo se perfecciona. Hoy detrás de las rejas, veo que la praxis me ha llevado a esto, desde mi propio andar individual que se acompaña con tantos otros, digo fuego a toda autoridad, liberación total, insurreccionalismo permanente ante cualquier eslabón que conforma la estructura del poder de mierda que ostenta, ya sea cualquier institución o ser humano. No espero tributo ni siquiera reconocimiento por todo lo que, desde el primer momento, que decida estallar la primer molotov y hacer arder cada prisión que me encarcelaba, sabía que podía ocurrir, como cualquier insurreccionalista sabemos que el futuro depara dos caminos, ustedes ya saben cuáles son.
Por la anarquía!
Por la vida en libertad!
Que caigan siempre las cadenas, que ardan las bases morales y sociales, que con esmero defienden y por el caos.
Por Yorch y todxs los compas que han perdido la vida y la libertad en las sucias garras de la opresión carcelaría.
Por los compas de la celda 9 que me han hecho valer.
Que viva la Anarquía!


