Una cosa que me agrada del cine estadounidense de ahora es la cantidad de directores negros que hay, y de directoras. Una nueva generación muy heterogénea y diversa, que proyecta esa diversidad en sus películas. Y de repente empiezas a ver peliculas, algunas muy buenas, con reparto principalmente de raza negra y sobre historias de la minoría afro y su sufrimiento, y en los papeles principales, y miras al director y claro, hombre o mujer afro, y al menos en mi caso la sonrisa de comprensión es también de alegría. Por fin. "Sinners" es un ejemplo, pero hay muchos más ("Us", "Nope", "Get out", "Moonlight"...).
Hoy he visto "Candyman", que es otro ejemplo. En la versión original, si recuerdo bien, el negro es Candyman y poco más; aquí tenemos todo un elenco, entrando en una familia afroamericana y todo su barrio con sus peculiaridades culturales, en la que también se desliza la denuncia de la violencia policial contra los negros y el racismo sistémico estadounidense. La directora es la afroamericana Nia Da Costa, lo que explica que, esta vez sí, la historia esté contada desde la perspectiva afroamericana.
En cuanto a la película en sí, pues bueno, bastante mala, muy inferior a la original y con un giro de la historia innecesario. Y que nadie tiene el carisma de Tony Todd, que sí que daba miedo de verdad en la original.
Como siempre he dicho: mira, ahí sí, en una historia actual o inventada haz lo que quieras con las razas, de hecho es bienvenido y de agradecer, pero no me metas afroamericanos para interpretar caballeros medievales o elfos de la Tierra Media.
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