
Le niegan la incapacidad pese a sufrir un cáncer grave con metástasis en huesos y pulmones
Con un dolor agudo en la espalda. Así empezó el calvario de Pepe Espino (Barcelona, 54 años) en el 2020. Poco tiempo después, y tras una resonancia, no solo supo que padecía cáncer de próstata en estadio IV, sino que se le había extendido por huesos, pulmones y partes blandas. Por un tiempo, nada menos que dos años y medio, siguió acudiendo al trabajo. Aunque llegó un momento en que se hizo insostenible tanto por la gravedad de la patología como por los efectos secundarios del tratamiento hormonal paliativo que sigue.



