¿Sabían que más del noventa por ciento del wasabi que se consume en los restaurantes fuera de Japón no es wasabi real, sino una mezcla de rábano picante, mostaza y colorante verde?
El condimento auténtico se obtiene al rallar el tallo subterráneo de la planta Eutrema japonicum, un vegetal de la familia de las brasicáceas que resulta sumamente difícil y costoso de cultivar a gran escala. Esta planta requiere condiciones ambientales específicas para prosperar de forma natural, creciendo únicamente en lechos de grava sombreados a lo largo de arroyos de montaña con agua fría, pura y en constante movimiento a una temperatura que oscile de forma estricta entre los diez y los quince grados Celsius.
Debido a estas altas exigencias geográficas, el tallo tarda entre dieciocho meses y tres años en alcanzar la madurez necesaria para su recolección gastronómica, elevando su valor comercial en el mercado internacional. Además de su escasez, el wasabi genuino posee una propiedad química volátil, ya que los compuestos responsables de su aroma y su característico picor nasal se producen mediante una reacción enzimática al romper las paredes celulares durante el rallado tradicional, disipándose por completo tras apenas veinte minutos de exposición al aire libre.
— A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso
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