El tiyanak adopta forma de recién nacido abandonado y atrae a sus víctimas con llanto inocente antes de mostrar su dentadura afilada. En el folclore filipino surge como alma de infante sin bautismo, espíritu de aborto involuntario o cría deformada de aswang abandonada en el bosque. Su figura encarna el sincretismo colonial entre creencias precoloniales y catolicismo impuesto entre los siglos XVI y XIX.
