A buen entendedor, #fantasíaparadummies basta.
Capítulo 57: Máteme, amo. Máteme.
Llegan las rebajas de enero a la #fantasía, descubra en nuestro calabozo las viles criaturas que puede añadir a su colección de #esbirros. Prolíficos en formas y colores, poseedores de inteligencia limitada y aún así la mordacidad del simple. Grotescos y no obstante entrañables por su estado servil más allá de toda lógica. Si en algo destaca la fantasía infantil es en la presencia de seres que sirven, o más bien lo intentan sin mucha suerte, las indicaciones de un amo déspota y desalmado. Haced un ejercicio de memoria y echad una mirada atrás hacia aquellas películas realizadas con marionetas en las cuales los siervos eran vapuleados más por su dominador que por los héroes.
¿Qué define a un esbirro?
Es prescindible, puesto que el villano se basta y se sobra para llevar a cabo su nefaria agenda.
Es numeroso y clónico, hay muchos y similares, lo que nos ayuda a verles como una masa evitando que podamos empatizar con ellos.
Es idiota, inútil, patoso, inepto o todo al mismo tiempo.
Es leal, sirve cualquier orden dada por el maestro por miedo, maldad u otro tipo de precepto.
¿Qué es realmente un esbirro?
El esbirro es la sociedad. Los autores convierten a una masa de seres en seguidores de los más horribles planes de un megalomano sin mostrar un atisbo de confrontación. Dependiendo del autor, el esbirro ejemplifica a una parte de la sociedad, habitualmente de la que está en contra. Los clásicos de fantasía infantil con los que crecimos se centran más en la sociedad como enemiga de la imaginación, la creación, la vida y realza la naturaleza individualista del que se opone a una sociedad enferma que le rechaza. Hoy en día es algo mucho más complejo. La creación y la fantasía ya no son asunto menor, se han dignificado y por ello ese enemigo ya no existe. Al analizar los esbirros actuales tal vez encontréis de pie cojea su creador.
Cómo último apunte dejar claro que la postmodernidad llegó tarde a los esbirros y por ello se empezó a incidir en ellos, a darles voz y personalidad mucho más tarde que a otros arquetipos.